Las actuales
relaciones entre Venezuela y Colombia
El Informe de Edgar
C. Otálvora
- Las actuales
relaciones entre Venezuela y Colombia están
asentadas sobre dos explosivas hipótesis
bélicas.
- Un general colombiano no puede asumir como aliado
a un general venezolano que salude al grito de “patria,
socialismo o muerte”.
Los militares colombianos
están en alerta ante Hugo Chávez.
Los rutinarios movimientos
de aproximación y repulsa entre los gobiernos
de Chávez y Alvaro Uribe provocan alguna
ilusión entre el público. Los
empresarios colombianos y comerciantes venezolanos
se muestran especialmente agradecidos del clima
de distensión, ya que les permite incrementar
notoriamente las cifras de productos colombianos
que llegan a los supermercados de este lado
de la frontera.
Hipótesis de
confrontación
Pero las relaciones entre ambos
países están asentadas sobre dos
explosivas hipótesis bélicas.
Los militares de Chávez piensan que “el
imperio” atacará a Venezuela usando
a Colombia de intermediario. En ello coinciden
los generales Alberto Müller Rojas y Raúl
Baduel y, seguramente, el nuevo ministro de
Defensa, general Rangel Briceño.
Por su parte, los militares
colombianos evalúan que Chávez
podría utilizar un ataque a Colombia
para cohesionar a su alrededor a la población
en algún momento de desespero político.
Se trata de la llamada “hipótesis
Malvinas” dada su similitud con la acción
de los militares argentinos, pero esta vez orientada
hacia una acción en la Guajira colombiana.
Ya Chávez organizó hace varios
años un ejercicio de todos los componentes
militares desembarcando en la Guajira.
Bogotá ven que los únicos
países andinos que no han caído
bajo el influjo de Chávez son Colombia
y Perú. La guerra no sería necesariamente
con tanques y helicópteros. La diplomacia
paralela bolivariana, respaldando grupos afines
en el interior de los países del vecindario,
es vista como una amenaza a la seguridad colombiana.
Por ello agentes de inteligencia militar de
Colombia mantienen seguimiento a actores políticos
de ese país que se han convertido en
piezas políticas del proyecto de Chávez.
Meses atrás quedó en evidencia
la operación de espionaje a la exesposa
del senador izquierdista Gustavo Petro, la militante
Mary Luz Herrán, reconocida operadora
del chavismo en Colombia. Incluso, fuentes militares
colombianas han asomado que se habrían
detectado reuniones de “chavistas colombianos”
con militares activos de ese país.
Creciente desconfianza
Alvaro Uribe, para quien la
guerra contra la guerrilla es la razón
de ser de su mandato, no ha dudado en aproximarse
a Chávez e incluso alcanzar acuerdos
de cooperación en materia de seguridad
que le permitieran temporalmente debilitar a
la guerrilla.
Pese a ello, la histórica
presencia de la guerrilla colombiana en zonas
de la frontera común, la no siempre clara
posición del chavismo ante esas organizaciones
guerrilleras que además participan en
los grupos continentales que apoyan el proyecto
bolivariano y, el actual cambio en los conceptos
doctrinales en las fuerzas militares venezolanas,
hacen que en la cúpula castrense colombiana
se observe y se actúe con creciente desconfianza
ante sus pares venezolanos. Es cuesta arriba
esperar que un general colombiano pueda asumir
como aliado a un general venezolano que salude
al grito de “patria, socialismo o muerte”.
Fuentes colombianas aseguran
que a nivel del Comando General de las Fuerzas
Militares y probablemente también en
el propio Ministerio de la Defensa de Colombia
han sido creadas, en fecha reciente, oficinas
especializadas en hacerle diario seguimiento
a Venezuela, a las acciones hacia y dentro de
Colombia por parte del gobierno de Chávez.
El peligro “Venezuela” ha sido elevado
a la condición de un asunto que no puede
ser tratado en los niveles burocráticos
usuales.
Conflicto para rato.
Ya en el año 2002, el
interés de los oficiales colombianos
sobre Chávez se comenzaba a dejar sentir.
Un estudio hecho en aquella fecha a las tesis
de grado de la Escuela Superior de Guerra, indicaba
que un creciente número de cursantes
escogieron como temas diversos aspectos del
gobierno de Chávez. Desde el año
1987 (Crisis de la Corbeta Caldas) ninguna tesis
había estado dedicada a un tema venezolano
y de pronto, los candidatos a coroneles y generales
en Colombia comenzaron a estudiar a fondo al
vecino oriental. Los autores de estas tesis
académicas de cinco años atrás,
son los oficiales que comienzan ahora a ocupar
cargos de conducción estratégica
militar en Colombia.
La presencia frente al Ministerio
de Defensa de Juan Manuel Santos habría
tenido un efecto reforzador de las decisiones
que Colombia toma en previsión de un
conflicto abierto con Venezuela. Santos, quien
antes de asumir el ministerio expresó
sistemáticas críticas contra el
creciente armamentismo venezolano, se ha convertido
en usual blanco de ataques del gobierno de Chávez.
Pese a ello, Uribe lo mantiene en el cargo.
Santos muestra altos niveles de aprobación
en la opinión pública de su país
y es, desde ya, uno de los potenciales candidatos
a reemplazar a Uribe en el 2010.
El Informe
de Edgar C. Otálvora para domingo 29
de julio
- Colombia
tiene activadas sus tres hipótesis de guerra:
Venezuela, Nicaragua y la guerrilla
- Acciones coordinadas entre militares colombianos
y brasileños
- EEUU intervendría en defensa de Colombia
ante Nicaragua.
- Farc y ELN se alian.
Los militares colombianos
comienza a sentir una estrategia de cerco sobre
el país, y Chávez es el elemento común
en cada caso.
Históricamente
los planificadores bélicos colombianos han
manejado en sus ejercicios teóricos tres
hipótesis de conflicto. Uno de ellos es de
la guerra interna que confronta. Los otros dos se
refieren a la disputa con Nicaragua sobre el Archipiélago
de San Andrés (situado en pleno Mar Caribe
occidental)y una disputa con Venezuela ya sea en
razones de los límites en el Golfo de Venezuela
o sobre diversos temas pendientes entre ambos países.
En todo caso, la posibilidad de que los dos conflictos
externos se mezclaran parecía una probabilidad
muy remota.
El quemante
Golfo de Venezuela
El gobierno Chávez
ha tratado el tema de la delimitación en
el Golfo de Venezuela con guantes de seda. Mantiene
el esquema creado por Carlos Andrés Pérez
en 1990, de una comisión negociadora con
Colombia sobre cuyos avances en los últimos
ocho años el público no sabe nada.
Cuando Pdvsa decidió
en el 2004 entregar concesiones petroleras y gasíferas
alrededor de la Península de Paraguaná
y en las proximidades de La Guajira, incluyó
parte del área en disputa con Colombia como
parte del área a adjudicar en el Golfo. Bogotá
activó su aparato diplomático, exigiendo
a Caracas que se retirara este lote de la oferta
internacional. Chávez accedió con
lo cual el tema quedó resuelto inmediatamente,
obteniendo Colombia una nueva confirmación
sobre su titularidad en una franja costera frente
a La Guajira. Este episodio daba que pensar que
al igual que en el caso guyanés, Chávez
no estaría en disposición de abrir
una acción militar contra Colombia por razones
territoriales. Pero, tal como se comentaba en la
primera parte de este Informe publicado ayer, la
“hipótesis Venezuela” en los
escritorios del alto mando colombiano se ha convertido
en la principal posibilidad de un enfrentamiento.
Tenazas
sobre Colombia
Cuando Chávez
pintó -a finales del 2004- el mapa estratégico
de su revolución, colocó a Colombia
y demás países del Pacífico
suramericano como parte de un eje controlado por
EEUU. Los triunfos electorales en Bolivia y Ecuador
de dos hombre promovidos por el Eje La Habana-Caracas
(Evo Morales y Rafael Correa) dejaron a Chile, Perú
y Colombia como las barajas ausentes en la mano
de Chávez.
Los aliados de Chávez
han comenzado una sistemática ofensiva contra
Colombia, que en el plano internacional y especialmente
en Washington, tiene consecuencias negativas contra
el gobierno de Uribe.
Simultáneamente,
Correa presiona a Colombia para que abandone las
fumigaciones contra la coca en la frontera. Esto
aparte de aspectos ecológicos tiene un directo
contenido militar. Las erradicaciones manuales de
matas de coca que exige Ecuador a Colombia, representan
un desvío de los limitados recursos bélicos
con los cuales cuenta Uribe para enfrentar a la
guerrilla. Mandar soldados a cuidar campesinos que
arrancan matas de coca es una reducción directa
del poder de fuego del ejército colombiano.
Otro aliado de Chávez,
el comandante Daniel Ortega, revivió el reclamo
del Archipiélago de San Andrés y el
caso está en la Corte de La Haya. Latente
la “hipótesis Venezuela” de conflicto,
ahora Ortega ha hecho la “hipótesis
Nicaragua” se dispare.
El 20 de julio,
por primera vez en la historia, el desfile militar
por la fecha patria colombiana se realizó
lejos de la capital. Uribe se llevó a San
Andrés militares, aviones y barcos de guerra
para mandarle un mensaje a Ortega: Colombia no se
desprenderá de San Andrés, ni para
su entrega a Nicaragua, ni para su declaración
como país independiente. El gesto de Uribe
demostró el tenor con el cual los militares
en Bogotá están evaluando el caso
nicaragüense: hay una situación de potencial
guerra.
Los tres
frentes abiertos
Colombia tiene activadas
sus tres hipótesis conflicto, y ha tenido
que sumar a Ecuador como parte de sus potenciales
adversarios.
La situación
se presenta en momentos en los cuales la política
interna de EEUU, está provocando una seria
caída en la ayuda militar para Colombia.
El Partido Demócrata está solícito
para oír todas las quejas contra Uribe, en
materia de Derechos Humanos y relaciones con los
paramilitares.
La dinámica
en Washington hace que la aprobación del
Tratado de Libre Comercio EEUU-Colombia, y la ayuda
para acciones del Plan Colombia estén pendiendo
del hilo de los caprichos e intereses electorales
del Partido Demócrata.
Guerra con
Venezuela
La semana que termina,
trajo dos noticias que orientan hacia la radicalización
del conflicto guerrillero interno en Colombia. Las
negociaciones con el ELN sobre su desarme, terminaron
en rotundo fracaso. Y, mediante comunicados publicados
en Internet, las Farc y el ELN informaron que llegaron
a un pacto para actuar en conjunto en la zona fronteriza
del Catatumbo, limítrofe con Táchira
y Zulia. A esto se suma la aptitud retadora que
muestran las Farc, más atenta a su promoción
internacional que a unas negociaciones con el gobierno.
Así las cosas,
los militares colombianos está seriamente
preocupados por su incapacidad para atender directamente
todos los frentes de potencial conflicto que se
le han abierto.
Mientras Venezuela
está adquiriendo una panopla para guerra
terrestre, aérea y marina, con equipos de
nueva generación, Colombia apenas puede renovar
su parque aéreo comprándole sencillos
aviones militares (Tucanos) a Brasil. Esta semana
las fuerzas aéreas de Brasil y Colombia ejecutaron
en la zona amazónica de Leticia, una operación
combinada denominada COLBRA II, diseñada
para “consolidar procedimientos coordinados
entre los militares de ambos países”.
Lula y Uribe, silenciosamente, han ido armando una
alianza militar que, en la mente de los militares
brasileños, tiene como propósito detener
a la única amenaza bélica en la región:
Venezuela.
Pero el apoyo de
Brasil a Colombia siempre será limitado.
Ante la eventualidad de perder San Andrés
o de un enfrenamiento abierto con Venezuela, Bogotá
tendrá que recurrir a EEUU. Esta es una opción
que pocos o nadie quiere, pero que aparece claramente
en el horizonte. San Andrés es un virtual
portaaviones en el Caribe, y EEUU no aceptará
que esté en manos de Nicaragua, ergo de Cuba
y Venezuela.
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