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Venezuela busca soldar alianza geopolítica
con Rusia contra EEUU
- Se agotó el “proyecto latinoamericano”
de Chávez
(Pelos
EUA, Rússia "esconde" visita
de Chávez)
El Informe de Edgar
C. Otálvora
La iniciativa
de EEUU de construir un escudo de defensa misilística
para Europa desató el rechazo del gobierno
ruso, quien lo considera como una acción
contra su peso geopolítica en Eurasia.
Tras reunirse en Alemania en el marco de la
Cumbre del G-9, Vladimir Putin y George W. Bush
se reunirán nuevamente a fines para buscar
un acercamiento.
Chávez
apoya a Rusia contra EEUU
En medio de
esta situación conflictiva entre Washington
y Moscú, Hugo Chávez asomó
la posibilidad de reunirse pronto con Putin,
en un ejercicio de la máxima del “enemigo
de mi enemigo es mi amigo”, afirmación
resaltada además por el hecho de que
Rusia es el gran proveedor de armamento del
actual gobierno venezolano. La diplomacia venezolana
comenzó a moverse para lograr una cita
con Putin, y la fecha ofrecida por Moscú
fue una cercana al viaje del ruso a EEUU para
un encuentro con George W. Bush. Chávez
debió optar entre asistir a la cumbre
presidencial del Mercosur o viajar a Rusia.
Los recientes encontronazos con el parlamento
brasileño y un creciente distanciamiento
con el gobierno de Lula hicieron fácil
la elección a Chávez, quien ayer
comenzó su quinta visita a Rusia desde
que ocupa la Presidencia.
El general (nuevamente
en situación de retiro) Alberto Müller
Rojas, quien continúa actuando como un
cercano asesor presidencial, afirmó que
la visita de Chávez a Moscú busca
mostrar respaldo a Putin en su enfrentamiento
con EEUU. Para algunos se trata de una sobrevaloración
del gobierno venezolano sobre su papel internacional.
Para otros, es la concreción de un viejo
sueño de Chávez de anotarse en
la lista de socios estratégicos de Rusia.
El propio Müller consultado por Valentina
Oropeza de El Nacional, afirmó que “en
el mundo existen dos interpretaciones opuestas
sobre la distribución del poder”,
con el viaje a Moscú “Venezuela
está dejando claro de que lado está”.
La agenda que Chávez lleva para tratar
con Putin incluye temas geopolíticos
que pudieran soldar la alianza Caracas-Moscú,
donde el manejo mundial del gas pudiera ser
uno de los componentes.
Se acaba
el proyecto latinoamericano
En su discurso
con motivo del Día del Ejército,
Chávez se refirió a que Venezuela
ya está en guerra. Calificó a
esa guerra de global y anunció que todo
el Estado venezolano debe prepararse para actuar.
Pareciera que
los socios que Chávez ha cultivado en
el vecindario no son los más adecuados
a la hora de ejecutar una guerra contra EEUU.
Brasil, el más poderoso de los países
suramericanos, se muestra muy poco interesado
en embarcarse en una estrategia de confrontación
militar con EEUU. El presidente Lula se muestra
más interesado en garantizar el ingreso
del jugo de naranja brasileño a EEUU
antes que arrancar una carrera armamentista
en la región. Argentina, la segunda economía
subregional, se hace eco del discurso estratégico
militar de Chávez, pero difícilmente
posee la capacidad militar o el interés
estratégico de convocar a una guerra
global contra “el imperio”. Bolivia,
Ecuador y Nicaragua son socios menores o satélites
de Caracas. Piezas menores en el tablero.
Desde su solicitud
de ingreso al Mercosur, Chávez insistió
que el mecanismo debía cambiar, para
hacerse más “social” y “político”.
Siendo el Mercosur básicamente un esquema
de libre comercio, hasta ahora Venezuela no
ha logrado concretar su ingreso formal. Tampoco
ha podido Chávez forzar al Mercosur para
que actúe como un bloque político
contra EEUU. Así las cosas, pareciera
que el “Proyecto Latinoamericano”
de Chávez ha llegado a su final. Las
enormes erogaciones que el fisco venezolano
ha hecho en los últimos ocho años
para apalancar el prestigio e influencia de
Chávez en Latinoamérica de poco
sirven ahora, cuando el país -según
el anuncio oficial- está inmerso en una
guerra global.
La aventura
militarista
El analista
político y experto en temas bélicos
Aníbal Romero, comentó en su columna
del miércoles en El Nacional, una conjetura
sobre el esquema militar y de política
exterior que Chávez estaría planeando
para transformarse en una pieza clave del ajedrez
mundial. Haciendo una analogía con la
Crisis de los Misiles de 1962, cuando la Unión
Soviética colocó cohetes nucleares
en Cuba, Romero sugiere que Venezuela pudiera
estar planeando actuar como una extensión
de Irán en esta parte del mundo.
En un ejercicio
de construcción de escenarios, Romero
asoma la posibilidad de que los submarinos de
fabricación rusa que adquirirá
Venezuela puedan ser dotados con armamento iraní.
Con ello se extendería el alcance iraní
desde el Golfo Pérsico hasta las cercanías
de EEUU, dándoles a Chávez y su
socio iraní Ahmadinejad herramientas
para amenazar efectivamente a EEUU.
La gira que
Chávez comenzó ayer incluye a
Bielorrusia e Irán. Todo indica que el
primero será el proveedor de sistemas
de defensa misilistica para ser instalados en
territorio venezolano.
Si bien las
compras de equipos militares han sido justificadas
como parte de un proceso de actualización
de la panoplia venezolana, la misma se realiza
bajo el argumento de prepararse para un ataque
de EEUU. En el mismo sentido se pronunció
Fidel Castro, el pasado 17 de junio en una de
sus “reflexiones“ desde su convalecencia,
cuando afirmó que “continuaremos
adquiriendo el material necesario y las bocas
de fuego pertinentes”.