| Crisis
en el CONOSUR
La mayor
marcha contra Botnia paralizó Entre Ríos
Unas 130.000 personas volvieron
a reclamar la relocalización de la pastera
Por Lucas Colonna
Enviado especial
GUALEGUAYCHU.-
Las palabras estaban de más, ayer, sobre
el puente internacional General San Martín,
que une a la Argentina con el Uruguay. En la mayor
movilización de la que se tenga memoria en
la historia de esta ciudad, unas 130.000 personas
manifestaron con su presencia un contundente y renovado
rechazo a la instalación de la pastera Botnia
en la vecina Fray Bentos, mediante un abrazo simbólico
al río Uruguay.
Familias enteras,
chicos en bicicleta, parejas de adolescentes, abuelos
con el mate bajo el brazo e incluso barcos en el
agua... Prácticamente todo Gualeguaychú
formó parte de la protesta realizada por
la asamblea ambiental del pueblo, organización
que, luego de recibir la medición de la Gendarmería,
fue la encargada de dar a conocer el nivel de participación
en los actos. A la luz de los hechos, el reclamo
por las papeleras parece haber cobrado un nuevo
impulso, a contrapelo de las alternativas planteadas
en la reapertura del diálogo que protagonizaron
los gobiernos de Néstor Kirchner y de Tabaré
Vázquez en Madrid, dos semanas atrás.
Más aún:
la hipótesis de solución sugerida
a instancias españolas de crear en la zona
donde operaría Botnia un espacio de altos
estándares medioambientales que cuente con
el control de un organismo internacional de prestigio
encontró poco eco entre los manifestantes
y vecinos de esta ciudad, que sólo quieren
que la planta sea relocalizada.
"Nada de todo
eso es posible si se plantea con la hipótesis
de que la planta sigue funcionando donde está
instalada ahora. Primero, Botnia se relocaliza,
y después se estudia todo lo demás",
dijo a LA NACION el vicegobernador entrerriano,
Pedro Guastavino, uno de los pocos dirigentes de
la provincia que formaron parte de la multitud que
caminaba por el puente.
"Estamos todos
de acuerdo en que no es considerada una opción
válida ni viable si no se mueve Botnia antes",
manifestó el asambleísta Alfredo De
Angelis.
Con ellos coincidió
Sebastián Bel, secretario de Turismo de la
intendencia de Gualeguaychú y coordinador
de prensa de la marcha. "Todas las propuestas
son bienvenidas, pero sabiendo que lo único
que no negociamos es que Botnia se vaya del río.
De ahí no nos movemos, porque es más
fácil mover la planta que a los 82.000 habitantes
de Gualeguaychú", afirmó.
En rigor, la marcha,
pacífica de principio a fin, constituyó
todo un mensaje político para la Casa Rosada,
que aspira a que el conflicto social en esta provincia
ceda y se depongan los cortes de las rutas que conectan
con el Uruguay.
Gesto simbólico
Es ese anhelo oficial
producto de la necesidad de llevar la discusión
con el vecino país a carriles diplomáticos,
algo que encuentra múltiples condicionamientos
pues la administración uruguaya ha puesto
como condición que no negociará nada
con los puentes cerrados.
El gesto simbólico
de la marcha fue acompañado por la lectura
de un documento elaborado por la asamblea ambiental
de Gualeguaychú en el que se exigió
la relocalización inmediata de Botnia.
"Botnia es
ilegal y no tiene ni tendrá la licencia social
de estos pueblos", leyó un locutor desde
un escenario montado a pleno rayo del sol, a la
entrada del puente binacional. "Exigimos que
Botnia y Finlandia se retiren de la cuenca del río
Uruguay", agregó el hombre, con la mirada
fija en el texto que estaba enunciando. "No
queremos plantas de celulosa en el río Uruguay.
Defendemos el río, sus arroyos y sus tierras
de todo tipo de contaminación presente y
futura", aseveró. Y completó:
"Responsabilizamos al gobierno uruguayo por
permitir que estas empresas avancen con sus proyectos".
Tal fue el tono
ciudadano y espontáneo que tuvo la manifestación
que ningún miembro activo de la asamblea
ambiental fue orador del acto. Tan sólo dos
locutores se alternaban ante el micrófono
para leer adhesiones y acompañamientos a
la protesta. "Se planteó así
para que no hubiera protagonismos de ningún
tipo y para que los medios nacionales no confundieran
esto con un acto político: la asamblea y
el reclamo son horizontales y expresan la voluntad
del grueso de los entrerrianos", explicó
el asambleísta Bel.
Hubo, de todos modos,
una organización logística de los
asambleístas activos.
Fueron éstos
quienes se encargaron de planificar la circulación
de vehículos por la ruta 136 que lleva al
puente y de diseñar los sitios de estacionamiento
para los miles de autos que se estacionaron en la
zona.
Sin incidentes
Toda la movilización
fue pacífica: los vehículos repletos
de gente comenzaron a llegar al puente cerca de
las 11.
Los actos comenzaron
formalmente allí a las 15. Primero se pasó
por los altoparlantes el Himno Nacional Argentino
y el del Uruguay, y luego se dio lectura al documento,
que llevó por título "Honrar
la vida".
Antes de llegar
al puente, los carteles plagaban la ruta. "Kirchner:
Gualeguaychú es nuestro Calafate", decía
un pasacalle instalado en una casilla de madera,
al costado del camino.
En los parlantes
de las radios de los autos sonaban los hits antipapeleras
locales, como el que, en clave de chacarera, reza:
"Trinchera de Arroyo Verde, que no se apague
tu luz, donde resiste mi pueblo, para curarse en
salud".
Pasadas las 15,
al término de las lecturas, hubo un festival
de música al aire libre con bandas en vivo.
Se ratificó también el corte en Arroyo
Verde, a la altura del kilómetro 28 de la
ruta, hasta las 22 de ayer, y la prolongación
de la medida de manera intermitente para los próximos
días.
Fue
escasa la presencia de políticos en la marcha
GUALEGUAYCHU (De un enviado
especial).- En la masiva marcha de ayer
sobresalió la poca presencia de dirigentes
políticos.
El gobernador Jorge Busti no estuvo
en la movilización. Según explicó
el vicegobernador, Pedro Guastavino, a LA NACION,
Busti debía concurrir ese mismo día
al aniversario 120° de la localidad de Cerrito.
"Tenía otros compromisos indeclinables",
dijo el funcionario.
Busti tiene con el pueblo de Gualeguaychú
una relación cambiante: por momentos respalda
las medidas de fuerza que adoptan los asambleístas,
pero en otros las rechaza.
Por caso, en la última campaña
electoral provincial, el mandatario se mostró
en favor de las protestas en la calle que encabezaban
los vecinos de la ciudad que se oponen a la instalación
de Botnia.
Quien tampoco se hizo presente
en la marcha de ayer fue el mandatario electo, Sergio
Urribarri. Urribarri participó del encuentro
en Madrid entre las comitivas argentina y uruguaya
para destrabar el entuerto a instancias de la corona
española, y su posición política
es cercana a la de la Casa Rosada.
El Gobierno necesita del cese de
las protestas en la ruta, pues debe exhibir resultados
en la mesa de diálogo abierta con Uruguay.
Otros dirigentes, como el intendente
electo, Juan José Bahillo, y el diputado
nacional Eduardo Martínez Garbino (Concertación
Entrerriana) sí estaban entre la multitud.
"Acá está todo
el pueblo. El gobierno nacional apostaba a que esto
no se hiciera y a que viniera poca gente... pero
pasó todo lo contrario", dijo Martínez
Garbino.
"A los que especulan con el
desgaste o la división de la asamblea, acá
está la respuesta: el pueblo está
unido y no va a claudicar en su reclamo para sacar
a Botnia del río Uruguay", agregó
el legislador, mientras se secaba la transpiración
de la frente.
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