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LA
SATELITIZACION DE BOLIVIA
Así
como en el pasado los países de Europa Oriental funcionaron
como una avanzada de la Unión Soviética ante
Europa, pareciera que Bolivia entró en el esquema
defensivo del Eje La Habana-Caracas como una extensión
territorial y una primera defensa ante teóricos enemigos
sub-regionales.
por
Edgar C. Otálvora
La
variable militar en el contexto de las relaciones entre
el Eje La Habana-Caracas y el gobierno de Evo Morales hizo
su aparición en la temprana fecha del mes de diciembre
del 2005. Camino a su viaje a Europa como Presidente electo,
Morales fue objeto de un apoteósico recibimiento
por el gobierno venezolano, el cual incluyó un acto
realizado en el Palacio presidencial de Miraflores, transmitido
por radio y TV, durante el cual el presidente venezolano
ofreció el envío de personal castrense del
área de ingeniería militar para tareas de
asfaltado de vías. Al apoyo venezolano y cubano se
sumaba la decisión de Morales de rechazar el apoyo
militar estadounidense relacionado con el combate a los
cultivos de coca.
El
acuerdo Chávez - Morales
Durante
el primer semestre del año, Hugo Chávez realizó
varias visitas a Bolivia, una de ella cumplida a finales
del mes de mayo. Junto al vicepresidente cubano Carlos Lange,
Chávez viajó a Bolivia para animar el inicio
de la campaña electoral para elegir la actual asamblea
constituyente. En esa ocasión fueron suscritos diversos
acuerdos entre Caracas y La Paz, los cuales según
las noticias de aquel momento, versaban sobre aspectos tan
variados como Telesur, compra de hoja de coca por parte
de Venezuela, financiamiento venezolano para instalar radios
comunitarias, inversiones de PDVSA en plantas
petroquímicas, entre otros. El tema militar no fue
mencionado públicamente en aquella ocasión,
pero en los siguientes meses comenzó a difundirse
la versión sobre un pacto de defensa suscrito por
ambos gobiernos. El mismo, suscrito el 26 de mayo, fue definido
oficialmente como un Acuerdo de Defensa y curiosamente se
ampara en un previo acuerdo de Cooperación
Técnica suscrito en 1973 por los gobiernos
de Rafael Caldera y Hugo Banzer el cual ni remotamente se
refiere a ayuda financiera venezolana para fines militares.
El Acuerdo expresa que su objetivo es el mejoramiento y
la complementación de la capacidad de defensa.
El
acuerdo Baduel - San Miguel
Como
un desarrollo de la diplomacia militar de Caracas hacia
Bolivia, en el mes de agosto el Ministro de la Defensa de
Venezuela visitó La Paz. En esa ocasión se
suscribió otro acuerdo de cooperación militar
entre Bolivia y Venezuela, el segundo en menos de tres meses.
El contenido del segundo acuerdo no fue hecho público
y los medios sólo difundieron una nota oficial emitida
en Caracas, según la cual el acuerdo firmado por
los ministros de Defensa boliviano, Wálker San Miguel,
y de Venezuela, general Raúl Isaías Baduel
se refería a cooperación para el intercambio
de visiones y posturas estratégicas de defensa.
Caracas se habría comprometido a suministrar cursos
de "formación, tecnificación, capacitación
y especialización" para oficiales bolivianos
así como a colaborar en planes de mejoramiento vial
en Bolivia. Lo que hasta ese momento eran percibidos como
acuerdos de cooperación militar más o menos
usuales, cambió de perspectiva a mediados de septiembre
cuando el presidente Morales anunció desde Nueva
York, que Venezuela financiaría la construcción
de instalaciones militares en Bolivia como parte de los
acuerdos firmados. Desde Lima y Asunción se dejaron
oír las primeras quejas vecinales sobre lo que comenzaba
a percibirse como una militarización de la frontera
boliviana financiada desde Venezuela.
Vecinos
en alerta
Luego,
a finales de septiembre, prendió el escándalo
en el Senado boliviano por los términos del acuerdo
de defensa suscrito en el mes de mayo. El instrumento que
había pasado sin levantar polvo por la Cámara
de Diputados, fue sometido a consideración del Senado
bajo control de la oposición la cual se niega a aprobarlo.
Senadores del partido Podemos resaltan que el acuerdo incluye
niveles de relación en áreas que son
preocupantes para la seguridad interna de Bolivia.
La inclusión en el Acuerdo de la cooperación
venezolana para la gestión de crisis",
fue evaluada por parlamentarios de oposición como
la puerta para la intervención de militares venezolanos
en la solución de crisis sociales internas bolivianas.
Igualmente, es rechazada la estandarización
y la interoperatividad" porque podría significar
que las fuerzas militares bolivianas se vean forzadas a
adoptar el modelo venezolano de organización castrense.
El
tema del financiamiento venezolano a los militares bolivianos
ocupó el titular principal de la edición dominical
del diario chileno
El Mercurio del 08 de octubre. El periódico publicó
una versión facsímil del texto firmado en
mayo por Caracas y La Paz, con lo cual se hizo público
que en esa ocasión, Chávez se había
comprometido a construir como cooperación en
el área de la industria de defensa, un puerto
sobre el río Paraguay y un cuartel en la frontera
con Brasil. Las estimaciones de prensa colocan en US$ 50
millones la erogación que haría el gobierno
venezolano para atender estas dos promesas. El Mercurio
informó además que Bolivia está pronta
a concluir la construcción y puesta en funcionamiento
de un puesto militar en la zona del río Silala en
la fachada con Chile. Ese puesto - según el diario
-, forma parte de un plan de Morales para construir 24 bases
militares en sus zonas fronterizas para lo cual contaría
con el apoyo venezolano. El gobierno de Morales reaccionó
rápidamente al informe chileno, mostrando contradicciones
en sus explicaciones. El diplomático Roberto Calzadilla,
a nombre de la Cancillería boliviana, alegó
que la construcción del Puerto Guijarro sobre el
río Paraguay tendría como objetivo facilitar
el comercio de soya hacia el Atlántico. El ministro
de Defensa por su parte afirmó que el compromiso
con Venezuela es para construir una base naval
para resguardar la Amazonía.
La
geopolítica de Caracas
La
publicación de El Mercurio sobre la amenaza que representa
para Chile el apoyo de Chávez a Morales, fue una
jugada de billar a tres bandas. Presentó argumentos
sobre el rol confrontacional de Chávez en la región,
recordó a los chilenos que Bolivia ha renovado diversos
reclamos fronterizos contra ese país, y llamó
la atención al gobierno de Michelle Bachelet sobre
la inconveniencia de que Chile vote para Chávez para
coloque a un vocero suyo en el Consejo de Seguridad de la
ONU. Los tres aspectos están relacionados con una
onda que está conmoviendo las agendas diplomáticas
suramericanas: lo que expertos califican como un peligroso
énfasis de la geopolitica en las relaciones subregionales
ante las pretensiones expasionistas del Eje la Habana-Caracas
y los temores que ello causa en las élites de Brasil
y Chile. La actual ola armamentista venezolana está
siendo analizada en las instancias militares de toda Suramérica,
y el hecho de que Bolivia gire alrededor de los intereses
geopolíticos del Eje La Habana-Caracas y de su confrontación
contra EEUU, se ha transformado en uno de los elementos
que conforman un escenario de potenciales tensiones regionales.
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