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La
alianza militar Chávez-Evo que complica a Chile
Detalles
de la polémica asistencia que el venezolano
está entregando a las FF.AA. bolivianas.
Sergio
Espinosa, Andrea Sierra
El
26 de mayo, los gobernantes de Venezuela y Bolivia firmaron
un amplio y ambiguo acuerdo para construir más de
20 bases militares en la frontera que Bolivia comparte con
cinco países, entre ellos, Chile. El pacto ha causado
alarma en Perú y Paraguay, y el Congreso citó
para el martes a Foxley y a Blanlot para analizar cómo
afectará a nuestro país.
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El
amplio margen de maniobra que le entrega el acuerdo
a Venezuela es denunciado por sus detractores como
una clara intromisión de Chávez en asuntos
internos del país altiplánico.
Foto:EFE
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A
más de 4 mil metros sobre el nivel del mar, en medio
de un ambiente agreste donde la temperatura puede llegar
hasta 25 grados bajo cero en la noche y la vegetación
es casi inexistente, el río Silala fluye silenciosamente
desde el territorio boliviano hacia Chile, donde se junta
con las aguas del río San Pedro y luego desembocan
en el río Loa. Las condiciones extremas que reinan
en la zona se han encargado históricamente de ahuyentar
con rapidez a los pocos que se aventuran a pasar por ahí.
Pero en el último tiempo las cosas han comenzado
a cambiar.
Ahí,
cerca del afluente cuyas aguas se han disputado Chile y
Bolivia por más de un siglo, se levanta la única
construcción en cientos de kilómetros a la
redonda. Un puesto militar cuya construcción fue
anunciada el 27 de agosto pasado por el propio Presidente
de Bolivia, Evo Morales, y que albergará a una treintena
de efectivos del Ejército. Una decisión que,
en palabras del propio mandatario, busca "asentar la
soberanía boliviana en la zona del Silala" y
cuya construcción ya está prácticamente
terminada.
Aunque
las características del lugar no permiten albergar
una unidad mayor -por los problemas de abastecimiento y
conectividad que presenta- y el mes pasado La Moneda declaró
que no opinaba sobre lo que Bolivia hiciera dentro de sus
fronteras, el hecho no ha resultado indiferente para otros
sectores.
Entre
otras razones, porque es una pieza más de un complejo
tablero de ajedrez en el que -afirman en círculos
de inteligencia- Morales no está jugando solo. Detrás
está la mano del Presidente venezolano Hugo Chávez.
Y la jugada puede tener consecuencias en Chile.
Palacio
cableado
El
22 de enero pasado, Palacio Quemado se preparaba para recibir
al primer indígena que asumía la Presidencia
de Bolivia. Pero horas antes de que ingresara el recién
investido Morales, la sede del Ejecutivo tuvo otra visita
inédita. Personal de seguridad del gobierno venezolano
inspeccionó exhaustivamente las dependencias del
centenario edificio para asegurar que éste estuviera
"limpio" de micrófonos o cualquier otra
amenaza a la integridad del novel gobernante.
Una
orden que había dado Morales, siguiendo la recomendación
del propio Chávez, y que anticipaba la fuerte influencia
que este último comenzaría a ejercer en la
nueva administración.
El
más claro ejemplo de esa alianza se oficializaría
cuatro meses después, cuando el 26 de mayo los dos
presidentes firmaron un acuerdo de seguridad y defensa que
-pese a las críticas de la oposición y la
preocupación de los países vecinos- contempla
explícitamente la construcción de dos bases
militares, pero la intención de Morales es llegar
a un total de 24 a lo largo de los 6.918 kilómetros
de línea fronteriza que Bolivia comparte con Perú,
Brasil, Paraguay, Argentina y Chile.
El
plan responde a la necesidad boliviana de revertir la vulnerabilidad
que, por falta de recursos y escasa población en
las fronteras, presenta el país para evitar la "invasión
pacífica" de ciudadanos de países fronterizos,
así como el contrabando de sus recursos naturales.
El
documento, que no ha sido entregado ni siquiera a la prensa
boliviana, es revelado en exclusiva por "El Mercurio"
(ver nota secundaria). Aunque Venezuela anunció que
la próxima semana detallará cómo y
cuánto dinero destinarára para financiar las
obras y equipamiento de las unidades castrenses, en La Paz
calculan que el costo de las dos primeras bases será
de 49,2 millones de dólares.
Pero
hay otros aspectos más delicados. También
considera el repotenciamiento del material bélico
antiguo de las Fuerzas Armadas bolivianas, el mantenimiento
de maquinaria pesada del Ejército y, más aun,
el ingreso de tropas venezolanas a territorio boliviano
para "gestión de crisis" y "desarme
y control de armas".
El
amplio margen de "cooperación" que incluye
el pacto se ha convertido en el argumento concreto con el
que los detractores de la influencia chavista en el gobierno
altiplánico están denunciando el intervencionismo
de ese gobernante en los asuntos internos de Bolivia.
"Este
convenio es inquietante y riesgoso para la unidad nacional.
Está redactado de una manera tan abstracta y general,
que puede merecer diversas interpretaciones. Desde un acuerdo
burocrático hasta la posibilidad de intervención
militar directa de cualquiera de las partes en el territorio
del otro", critica el senador del opositor Poder Democrático
Social (Podemos) Carlos Bohrt, quien hace una semana solicitó
al Congreso revisar el acuerdo firmado entre ambos países.
Esa
misma ambigüedad que ha rodeado su contenido alimentó
la controversia generada en algunas naciones vecinas.
Los
vecinos gritan
Al
contrario de Chile, Paraguay reaccionó airadamente
apenas trascendió el acuerdo entre Caracas y La Paz,
luego que Morales anunció que las dos primeras bases
se construirán en el río Paraguay y en la
frontera con Brasil. Desde artículos de prensa a
editoriales y columnas de opinión, la prensa guaraní
está denunciando que "Bolivia se prepara para
atacar al Paraguay".
El
propio gobierno de Nicanor Duarte ha respaldado esta inquietud.
Hace unas semanas, el canciller paraguayo, Rubén
Ramírez, dijo que Asunción "observa atentamente"
los emprendimientos militares de su vecino.
La
misma preocupación ha expresado Perú. "Es
una cooperación absolutamente atípica. Siempre
el apoyo entre países se ha limitado a cooperación
alimentaria, humanitaria o en asuntos absolutamente productivos,
pero nunca en la construcción de bases militares
para ser colocadas en fronteras. Es una injerencia sorprendente
por parte de Venezuela, que lo financia, y de Bolivia, que
lo acepta", afirma Luis González Posada, presidente
de la Comisión de Defensa Nacional del Congreso peruano
y ex canciller del primer gobierno de Alan García.
El
parlamentario sostiene que el eje Caracas-La Paz está
creando tensiones en la relación entre Perú
y Bolivia. "La información que tengo registrada
es que las bases estarían en las fronteras de Chile
y Brasil y con este acuerdo Venezuela puede interferir en
asuntos internos (...) por eso he solicitado que Perú
pida información oficial a la cancillería
boliviana y lo mismo debería hacer Chile", agrega.
Calmando
las aguas
Aunque
en La Paz el ministro de Defensa, Walker San Miguel, ha
intentado apaciguar los ánimos, asegurando que las
bases militares que se construirán no serán
venezolanas, en el Congreso boliviano reconocen que Chávez
no sólo financiará las unidades militares,
sino que serán efectivos de las FF.AA. venezolanas
quienes las construirán.
Las
dudas de la oposición boliviana han aumentado con
el correr de las semanas. "El convenio pasó
recién para su aprobación al Senado de la
República en septiembre, pese a que fue aprobado
en la Cámara de Diputados en julio, pero no hemos
podido establecer muy bien cómo pasó eso,
porque en ese momento estaba en receso", dice Bohrt
respecto de la extraña tramitación legislativa
del acuerdo.
Una
fuente de la inteligencia chilena -que sólo aceptó
hablar en off the record- reconoce que para nuestro país
el hecho tampoco debería ser subvalorado por las
autoridades políticas.
"Por
lo pronto, tenemos constatada la presencia de muchos asesores
venezolanos en Bolivia, y el hecho de que Chávez
les esté entregando armas a los bolivianos es una
amenaza para Chile, porque nadie cree que la ayuda que está
entregando sea sólo con fines humanitarios",
confirma la misma fuente, que está vinculada directamente
al tema.
Chile
entra al ruedo
La
advertencia está siendo internalizada en algunos
sectores. En el Congreso han comenzado a preocuparse por
el asunto y la comisión de Relaciones Exteriores
de la Cámara citó para el martes 10 al canciller
Alejandro Foxley y a la ministra de Defensa, Vivian Blanlot.
Según el diputado UDI y miembro de ésta Iván
Moreira, el objetivo será analizar la difusa asistencia
financiera de Venezuela a las FF.AA. bolivianas, así
como de qué manera este escenario puede complicar
un eventual voto de Chile favorable a ese país para
convertirse en miembro no permanente del Consejo de Seguridad
de la ONU.
El
miércoles 4, el propio Foxley declaró que
el voto chileno debía tomar en consideración
"la buena convivencia entre los pueblos y la no intervención
en asuntos de otros países".
Sus
palabras -añadiendo que éstos eran "criterios
objetivos en los cuales nos parece que América Latina
debería tener una voz que nos represente a todos"-
fueron interpretadas como un último esfuerzo por
advertir las razones por las cuales un respaldo a Caracas
entraría en total contradicción con esos principios.
Pero al día siguiente echó marcha atrás
recordando que la decisión final la tomará
la Presidenta Bachelet y que deberá ser acatada por
todos los sectores.
Con
todo, en la comisión se entregarán los argumentos
por los cuales preocupa la gravitación que está
teniendo el venezolano en el corazón de Sudamérica.
"La situación interna de Bolivia es muy inestable
y obviamente Chávez quiere asegurarse de que Morales
se mantenga en el poder", opina un experto en inteligencia.
Por
lo pronto, tres departamentos de la Agencia Nacional de
Inteligencia (ANI), y la Dirección de Inteligencia
de Defensa (DID), se encuentran analizando los alcances
de la alianza entre ambos gobernantes. Allí, el tema
del Silala ocupa un lugar importante. "Si siempre hemos
tenido roces con Bolivia por el uso de esas aguas, el que
ahora haya allí un puesto militar y efectivos circulando
por la zona hará que cualquier conflicto que surja
en el futuro será más delicado", concluye.
Las
platas del pacto
Muelle y fuerte militar requerirán
US$ 47 millones
Poner
en marcha dos de los grandes hitos del acuerdo militar que
sellaron Venezuela y Bolivia costará más de
US$ 47 millones.
Y si bien aún no está claro quién lo
financiará, lo que sí está definido
es que construir el terminal marítimo Puerto Quijaro
demandará US$ 25,5 millones, según informó
el viceministro de Defensa de Bolivia, Orlando Paniagua,
a un medio local.
El puerto acortará la salida de Bolivia al mar por
el Río de la Plata, de 1.600 kilómetros a
720 kilómetros, a la vez que contará con muelles
para granos de soya, aceite, crudo, harina de soya y otros.
El
fuerte militar El Prado requerirá US$ 22 millones.
Su objetivo es "sentar mayor presencia militar en la
frontera con Brasil, además de contar con personal
disponible frente a desastres naturales, como inundaciones
o incendios forestales", dijo Paniagua. El enclave
militar será de 1.025 hectáreas y podrá
albergar a 2.500 miembros de las Fuerzas Armadas, además
de 350 civiles y administrativos.
Petrodólares
a Bolivia: El
padrino de "Evo"
En
los primeros días de junio llegaron desde Caracas
a La Paz dos helicópteros Super Puma que envió
el Presidente Chávez para "apoyar a la aviación
boliviana", los que están siendo usados preferentemente
para el transporte personal de Morales en sus viajes por
el país.
Pero
la ayuda entre ambos países va bastante más
allá de eso.
El
mandatario venezolano ofreció a Bolivia un crédito
de hasta US$ 100 millones por medio de la compra de bonos
de la nación boliviana para que el Presidente Morales
tenga recursos suficientes para ejecutar su plan de gobierno,
evitando caer en un déficit fiscal.
También
se comprometió con la meta de aumentar a US$ 21.000
millones -en un plazo de cinco años- las inversiones
para echar a andar el mercado energético que Morales
estatizó, provocando la paralización total
de las inversiones que empresas extranjeras efectuaban en
ese rubro. Los recursos se destinarán a construir
nuevas plantas de hidrocarburos, petroquímicas y
otras.
En
los 10 meses que lleva cumplidos el gobierno del ex líder
aymara, Venezuela ya entregó otros US$ 137 millones
para desarrollar el área energética, de los
cuales US$ 37 millones fueron una donación directa
desde Caracas.
Asimismo,
en la nación petrolera confirman que Hugo Chávez
puso en marcha otros dos programas sociales en Bolivia,
que cargó a su cuenta. La "Misión Robinson",
que busca mejorar las magras cifras de analfabetismo, y
el plan de salud "Barrio Adentro", que crea una
red de centros ambulatorios de atención primaria
en las zonas más aisladas de Bolivia.
En
el área de defensa, en tanto, los anuncios no paran.
Venezuela
gastó recientemente US$3.000
millones para adquirir en Rusia 24 aviones caza Sukhoi Su-30,
53
helicópteros y unos
100 mil fusiles Kalashnikov, de los cuales una parte irá
a Bolivia.
Esto
generó la preocupación de Estados Unidos,
que a través de su secretario de Defensa, Donald
Rumsfeld, sostuvo: "Ciertamente estoy preocupado porque
no puedo imaginar qué pasará con esos fusiles.
¿Para qué los quiere Venezuela?"
La
oposición boliviana en el Congreso no se ha dejado
impresionar por estos gestos. El
21 de mayo pasado, el diputado del PODEMOS, Roger Pinto,
denunció que un mes antes un avión venezolano
aterrizó en La Paz, pese a no estar registrado legalmente,
por la presión del Ministro de la Presidencia, Juan
Ramón Quintana.
También
se criticó que el gobierno autorizara el ingreso
de 64 militares venezolanos armados para custodiar a Chávez
durante una visita que realizó al país en
mayo.
El
19 de junio, el senador del PODEMOS, Óscar Ortiz,
informó el ingreso de aviones de Venezuela y Cuba
a Bolivia en condiciones irregulares, la mayoría
de ellos de la Fuerza Aérea Venezolana y de la petrolera
estatal PDVSA.
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Declaraciones:
Réplicas
de un anuncio
"Si
alguna fuerza, interna o externa, ataca al gobierno
de Bolivia, Venezuela no permanecerá de brazos
cruzados, como tampoco lo haría con Cuba".
Presidente
de Venezuela, Hugo Chávez.
"Bolivia
tiene un plan para construir 24 bases más,
muchas de ellas ubicadas cerca de la frontera caliente,
es decir, la triple frontera (con Paraguay y Brasil)".
Presidente
de Bolivia, Evo Morales.
"El
convenio militar firmado entre Bolivia y Venezuela
no viola nuestra soberanía nacional".
Ministro
de Defensa boliviano, Walter San Miguel.
"La
ayuda militar a Bolivia no altera el balance de armamento
en la región. Estamos dispuestos a ayudar a
ese país hermano a que mejore las condiciones
de vida de sus ciudadanos. Hemos enviado maquinaria
para hacer caminos y unidades de ayuda humanitaria".
Ministro de Defensa de Venezuela, Raúl
Baduel.
"Paraguay le otorga especial atención
al acuerdo complementario básico de cooperación
técnica en materia de defensa suscrito entre
los gobiernos de Bolivia y Venezuela (...) El país
continuará realizando un seguimiento cuidadoso
del tema a fin de salvaguardar intereses nacionales".
Ministro de Relaciones Exteriores de Paraguay,
Rubén Ramírez Lezcano.
"La instalación de bases militares
es una decisión soberana de cada país,
pero creo que deben explicar muy bien para qué
sirve". Embajador de Estados Unidos en Paraguay,
James Cason.
"Bolivia tuvo mar y yo sueño con bañarme
en una playa boliviana". Presidente Hugo
Chávez.
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