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26 de Agosto, 2011 - 08:44 ( Brasília )

Paraguai - Obispo reconoce que algunos dirigentes de la OCN y del EPP salieron de la Iglesia

Falta de acompañamiento de los laicos y la renuncia de algunos grupos a la Doctrina Social originaron los grupos radicales. “Quienes hoy están en la OCN y aún en el EPP, fueron gentes formadas por la Iglesia, pero se quedaron y empezaron a razonar por su

Publicadio ABC Color 26 Agosto 2011
 

Falta de acompañamiento de los laicos y la renuncia de algunos grupos a la Doctrina Social originaron los grupos radicales. “Quienes hoy están en la OCN y aún en el EPP, fueron gentes formadas por la Iglesia, pero se quedaron y empezaron a razonar por su cuenta”, dijo el obispo emérito, Mons. Óscar Páez, quien en esta entrevista habló además de la Pastoral Social, que debe ser la encargada de evitar estos desvíos.



–¿Cuál es la misión de la Pastoral Social?

–Es la que aplica la doctrina de la Iglesia para la vida y la función de los laicos. Allí debe llegar y encaminar. Tiene un campo muy amplio, por eso a la Pastoral Social también se la llama pastoral testimonial. Queremos una pastoral que atienda a los necesitados. Segundo, cumple una actividad promocional: educar, formar, capacitar, entrenar y luego ayudarlos a que se organicen y trabajen; que hagan una cooperativa, grupos de producción, de trabajo. Un tercer aspecto es que la Pastoral Social educa para que los laicos asuman su compromiso político y social. Al cristiano hay que orientarlo y hacerle entender que tiene obligación. La Doctrina Social de la Iglesia dice que el católico no tiene obligación de afiliarse a un partido, pero está obligado a tomar posición frente a situaciones que atañen a la vida del país o de las personas. Eso no puede excluirse. Para eso hay que educar, para que se actúe bajo los principios de la Doctrina Social.

–¿Y qué pasa cuando sectores de la Iglesia se desvían de esa misión y toman actitudes radicales?, allí está el caso de la Organización Campesina del Norte (OCN).

–Puede suceder. El laico no está pendiente de la jerarquía en su pensamiento, en su actitud. La Iglesia da los principios, los criterios, y trata de acompañarlo, pero no puede controlar qué piensa o lo que dice después. La autoridad va a decir ‘eso no está bien’ o ‘está bien’, pero no puede decir ‘hagan esto’, porque le quitará la autonomía propia. El laico tiene que decidir en ese campo.   

–En Ypacaraí reconoció que por falta de acompañamiento algunos grupos se desviaron de la Iglesia y se volvieron violentos.  

–Obispos y sacerdotes sabemos inculcar, pero apenas les largamos, se pueden ir si no les acompañamos. Debemos acompañarles aun cuando están metiendo la pata para reencauzarlos y reencaminarlos. Si les largamos solos, evidentemente que tienen su criterio y se van a ir por este o por el otro camino. Es un problema serio y hay que volver a reeducar a la gente.

–Esa reformulación de que habla ya se planteó a nivel de Pastoral Social, la CEP o en el mismo Vaticano.  

–Esto está a nivel de la CEP y se harán cursos. En Concepción, donde estoy trabajando, ya se ha iniciado la tarea de formación. Si bien allá hay un poco de miedo, se trabaja para dejar un poco más lo comercial y volver al compromiso cristiano. La evangelización debe abarcar la educación en la fe, la celebración en la fe y el compromiso en la acción. Son tres dimensiones fundamentales. Si uno asimila solo una dimensión, descuida o va  contra  lo que dice la doctrina de la Iglesia, entonces sí ya es un desvío directo.

Indiscutiblemente que hay algunas desviaciones. Yo digo, quienes hoy están en la OCN y aun en el EPP fueron gentes formadas por la Iglesia, pero se quedaron y empezaron a razonar por su cuenta. Evidentemente, la exigencia y la situación en que se encuentra mucha gente provocan la rebelión. ¿Cómo no se van a rebelar si les tienen en la injusticia, les cometen trampas y no tienen razón, recurren a las autoridades y no les hacen caso? Al contrario, les castigan porque piden justicia. Entonces, evidentemente, ellos asumen esa situación y traducen en acciones. Vienen la rebelión y los grupos de acción en contra de la estructura, y recién allí reacciona la gente. ¿Pero por qué llegó a esa instancia? Porque es una situación de injusticia. A eso dicen ausencia del Estado.   

–¿Sigue esa situación en el norte?  

–El norte sigue abandonado. En zonas como Arroyito y Ñandu Cua, entre otras, no hay nada que representa poder y sobre todo servicio. Hay una escuelita raquítica, pero habría que tener mucha más presencia para que la gente sienta que al Estado le interesa la vida de ellos.   

–Hay sectores políticos que responsabilizan a la Iglesia de estos grupos violentos y no dudan en decir que fueron formados por ustedes

–Y tienen razón en última instancia, pero de las consecuencias, no. Cuando era obispo me acusaban de incitar las invasiones en San Pedro. Yo venía y les decía en el Ministerio de Agricultura y en el IBR ‘son ustedes quienes fomentan’. Yo acompaño a la gente y le insto a cumplir las leyes. Pedimos que les reconozcan su comisión vecinal y que les escuchen, y no les dan nada; y me dicen: ‘no funciona tu sistema, monseñor’. Entonces implementan su sistema e invaden las propiedades y solo allí se ocupan de los campesinos. Les pegan, les desalojan, pero 100 ocupaciones ganan 20. Entonces utilizan continuamente ese método. Las ocupaciones son para llamar la atención porque si van por otro camino, nadie les hace caso.   

–La Teología de la Liberación siempre hizo hincapié en esa dicotomía de ricos y pobres, ¿eso no se puede interpretar como lucha de clases?  

–Las opciones son variadas. No se puede identificar una opción por cualquier ideología. En tiempos de Stroessner, cualquier persona que protestaba y  pedía una cosa era comunista. Y eso no es cierto. En justicia, cómo uno no va a querer reclamar. Y debe reclamar lo que es justo.

Hoy te dicen que ya pasó esa forma de pensar de la Teología de la Liberación, pero aún queda en la mentalidad de algunos, y ellos te dicen que deben ser liberados del pecado y también de sus consecuencias que son las injusticias, las explotaciones y las miserias. El reflejo de la revelación de Dios está en la historia del pueblo judío, que peleó permanentemente para liberarse.   

–¿La Pastoral Social en qué aspecto pone más énfasis, en la responsabilidad individual o grupal?  

–Le interesa más el aspecto grupal porque debe tomar decisiones para el conjunto.   

–¿Y la responsabilidad individual?  

–El pobre tiene una gran responsabilidad, pero nosotros le decimos que él solo no podrá solucionar todos sus problemas. Debe organizarse y entre muchos buscar una respuesta para todos. Hoy el ambiente está muy politizado. Suelo decir que ahora el derecho significa votos. Si tenés muchos votos, tendrás derecho. Desgraciadamente hay que organizarlos políticamente para que con eso puedan respaldarse.   

–El Estado de hecho debería asistirlos, antes que utilizar la presión.  

–Nosotros no les decimos que recurran a las presiones o a la violencia. Eso no dice la Doctrina Social de la Iglesia, pero la experiencia de ellos dice lo contrario y el sentido común. Es decir, solo si se organizan tendrán fuerza y peso.   

–¿Qué hará la Pastoral Social a fin de formar los líderes para que se vuelva a la Doctrina Social de la Iglesia?  

–Hay muchos medios, pero nosotros siempre vamos a recurrir a la Doctrina Social y los documentos de la Iglesia. Aun la acción política no entendida como partidaria es de lucha, entendimiento, convicción y acciones que buscan el bien de la ciudadanía.