21 de Novembro, 2008 - 12:00 ( Brasília )

Tecnologia

CLUSTER - Venezuela aún no firma tratado internacional para no adquirir bombas en racimo


Fonte - EL Universal Caracas

Caracas.- Amnistía Internacional Venezuela hizo un llamado al gobierno nacional a tomar la decisión de firmar tratado sobre municiones en racimo. Brasil, Cuba y Venezuela fueron los únicos países de América Latina que no participaron en la coferencia regional sobre municiones en racimo auspiciada por el gobierno de Ecuador.

Brasil produce, exporta y almacena municiones en racimo no obstante hay indicaciones de que su gobierno está reconsiderando su postura, así el Ministro de Relaciones Exteriores de Brasil dijo el julio pasado que "considero que las municiones en racimo son armas inhumanas y deberíamos trabajar para que fueran eliminadas".

La conferencia regional sobre municiones en racimo auspiciada por el gobierno de Ecuador, clausurada el 7 de noviembre del presente año, culminó con el apoyo de otros países de América Latina y el Caribe hacia la Convención sobre Municiones en Racimo que será firmada en Oslo el 3 de diciembre del 2008.

"Los países de América Latina y el Caribe contribuyeron a la prohibición total en las negociaciones del tratado en mayo; nos congratulamos de que la región siga con el mismo entusiasmo y compromiso al día de hoy. Felicitamos a Ecuador y aquellos países que se han comprometido a firmar en Oslo y hacemos un llamado al gobierno de Venezuela para tomar la decisión correcta y firmar el tratado en diciembre" dijo María de Lourdes León, coordinadora de la Campaña Control de Armas por Amnistía Internacional Venezuela.

Se espera que más de cien países firmen la Convención sobre Municiones en racimo cuando se abra para firma en Oslo el 3 de diciembre del 2008. El tratado de prohibición total fue adoptado en Dublín el 30 mayo 2008 por 107 estados incluyendo a la mayoría de los países del mundo que han almacenado, utilizado y producidos esta arma.

El proceso de Oslo, llevado a cabo durante 18 meses, fue liderado en parte por países afectados por municiones en racimo. Se espera que también la mayoría de ellos firme la prohibición en Oslo.

Un total de 18 países de la región adoptaron formalmente esta Convención en Dublín. En esta ocasión, además de impedir intentos por debilitar la prohibición de estas armas, los delegados de América Latina y el Caribe jugaron un rol crucial para lograr incluir las provisiones de asistencia a víctimas, que representan el estándar más alto del tema en derecho internacional al día de hoy.

A pesar de que Venezuela fue uno de los países que impulsó más activamente el llamado "Proceso de Oslo" aún no se ha pronunciado públicamente a favor de la "Convención Sobre las Municiones en Racimo", no obstante, se espera que fije una posición consecuente con la manifestada al firmar varios instrumentos internacionales de protección a los derechos humanos, entre ellos la "Convención Sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, que es una de los instrumentos base de este tratado.

Argentina y Chile han renunciado a la producción futura de municiones en racimo. Brasil, Chile Cuba y Perú almacenan este tipo de armas pero Argentina y Honduras han destruido sus reservas.

Las municiones en racimo son armas que son lanzadas desde el aire y desde tierra y liberan hasta cientos de submuniciones. Las submuniciones que son liberadas por vía aérea son más comúnmente llamadas "bombetas", mientras que las que son liberadas mediante artillería o cohetes son referidas como "granadas".

Globalmente, se sabe que 34 países han producido más de 210 tipos diferentes de municiones en racimo liberadas por vía aérea y terrestre incluyendo proyectiles, bombas, misiles, cohetes, y dispensadores.

Las reservas de municiones en racimo existentes contienen miles de millones de submuniciones individuales. Las municiones en racimo han sido almacenadas por al menos 77 estados, y utilizadas por al menos 30 países y territorios disputados. Según la información disponible, al menos 13 países han transferido más de 50 tipos de municiones en racimo a por lo menos otros 60 países.

Tanto las que son liberadas por el aire como en la tierra, las municiones en racimo causan daños humanitarios importantes y riesgos a los civiles. En primer lugar, al ser dispersadas ampliamente no pueden distinguir entre objetivos militares y civiles por lo que el impacto humanitario puede ser extremo, especialmente cuando el arma es utilizada en o cerca de áreas pobladas.

Muchas submuniciones fallan en detonar al impacto, convirtiéndose en minas antipersonal de facto, matando e hiriendo a muchas personas aún mucho después de terminado el conflicto. Estas municiones sin estallar son más letales que las minas antipersonal; los incidentes que involucran municiones en racimo tienen mayor probabilidad de causar muerte que lesiones.

La información fue difundida a través de una nota de prensa.