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Guerra como
recurso de pacificación
Iliá
Krámnik, RIA Novosti.
Las operaciones
de combate que se realizan durante cuatro días
ya en la región de Osetia del Sur y Abjasia
con participación de las tropas rusas y georgianas
llegaron a ser la noticia número uno, desplazando
de las primeras planas de los medios noticiosos
hasta los Juegos Olímpicos de Pekín.
Agosto de 2008 ya entró en la Historia, pero
los acontecimientos siguen desarrollándose.
La posición conformada puede valorarse desde
diversas posiciones. Intentaremos verla a través
del prisma puramente militar y el político-militar.
Desde el punto de vista militar, los pronósticos
que se hacían se justificaron en general:
Georgia no pudo realizar una "guerra relámpago"
contra Osetia del Sur. Incluso en la primera mitad
del día 8 de agosto, cuando los militares
rusos todavía no estaban cerca de Tsjinvali
y eran relativamente pocos los vuelos de la aviación
rusa, las tropas georgianas lograron entrar en la
ciudad sólo en un segundo intento y ocupar
su mayor parte.
Al mismo tiempo, conviene señalar que no
se justificó la valoración del grado
de preparación de las unidades georgianas
como muy bajo. Ellas demostraron su capacidad de
actuar en condiciones complicadas, coordinando bien
sus acciones. Pero la preparación y la motivación
de los voluntarios surosetas no resultaron ser más
bajas.
Las Fuerzas Armadas de Rusia merecen una mención
aparte. Pese a que su estado está lejos de
ser ideal y sólo se acerca al normal, la
máquina de guerra rusa demostró tener
una magnífica preparación para realizar
su misión, además en todos los niveles:
en el estratégico, se tomó con rapidez
la decisión de realizar operación
e introducir tropas; en el operativo, se encontraron
suficientes unidades en disposición de combate,
a las que se pudo destacar, dándoles simplemente
la orden "Adelante"; en el táctico,
el desarrollo de los combates se frenaba por las
limitaciones políticas impuestas: los militares
se ven obligados a restringir el empleo de armas
pesadas y de la aviación, para evitar muchas
pérdidas entre la población civil.
Es de recalcar que la Armada rusa efectuó
de modo expeditivo un desembarco en Abjasia, realizando
de este modo su primer combate desde tiempos de
la Segunda Guerra Mundial.
Al referirnos a la situación político-militar,
podemos señalar que la situación se
desarrolla de un modo bastante favorable en lo general.
La posición abiertamente hostil hacia Rusia
la mantienen, excepto la propia Georgia, sólo
EEUU, los países bálticos y Polonia.
La mayoría de los Estados proponen a las
partes en conflicto cesar el fuego y regresar a
la situación que existía antes de
estallar el conflicto. Conviene mencionar aparte
aquello que tiene lugar en la ONU, donde el embajador
de Rusia, Vitali Churkin, defiende brillantemente
la posición rusa, rechazando las acusaciones
de la agresión e impidiendo la formación
de una coalición antirrusa.
En cuanto a los pronósticos, es difícil
decir algo concreto en unas condiciones en que la
situación cambia a cada rato, pero se debe
intentar hacerlo. El principal objetivo militar
que se plantea Rusia consiste, por lo visto, en
destruir el material de guerra y la infraestructura
militar de Georgia, para privarla de la capacidad
de realizar enérgicas operaciones de combate.
En relación con ello, conviene suponer que
continuarán los bombardeos contra determinados
blancos en territorio de Georgia y el desplazamiento
paulatino de las tropas georgianas de Osetia del
Sur, con la sucesiva creación de una franja
de seguridad en torno a ésta y de una análoga
a lo largo de Abjasia, a juzgar por todo. Al mismo
tiempo, se mantendrá la restricción
para utilizar armas pesadas por causas arriba indicadas.
En el plano político, ya es obvió
que ha fracaso el plan de crear una coalición
antirrusa. A juzgar por todo, la operación
concluirá en los próximos días,
luego de lo cual se reanudarán las negociaciones.
El tema político más interesante es
el destino que van a correr los dirigentes de Georgia.
Es de suponer que Rusia reclame la extradición
de varios líderes georgianos para exigirles
responsabilidad penal. El comportamiento de Rusia
merece valoraciones positivas, sin lugar a dudas:
el país ha demostrado la disposición
y la capacidad de utilizar todos los recursos disponibles,
incluidos los militares, para defender a sus ciudadanos.
LA OPINIÓN DEL AUTOR NO COINCIDIRÁ
OBLIGATORIAMENTE CON LA DE RIA NOVOSTI
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