19 de Outubro, 2003 - 12:00 ( Brasília )

Inteligência

ARGENTINA - SIDE Reforma Secreta

Echaron a más de 160 espías de la SIDE (Secretaria de Inteligencia de Estado ) En breve serán apartados otros 300

Por Paola Juárez
De la Redacción de LA NACION


Una nueva SIDE se construye en secreto en estas horas por decisión del Presidente. Ya está en ejecución una profunda reforma planteada por etapas, que comenzó por un "blanqueo de fondos" que alcanza los cien millones de pesos y por una depuración interna: hace 72 horas despidieron a más de 160 espías. Antes de fin de mes el número de agentes de inteligencia que serán apartados del organismo subirá a 400 aproximadamente.

.Los próximos objetivos son reclutar nuevos espías, redefinir el perfil de la secretaría y modificar la estructura, y los programas y profesores de la Escuela Nacional de Inteligencia, donde se forman los agentes del país. Mientras tanto, se avanzará con el estudio de cada uno de los legajos de los espías que están bajo la lupa del jefe de la SIDE o Señor Cinco, como se dice en la jerga interna, Sergio Acevedo. Más del 10% de ellos fue pasado a disponibilidad o están a punto de comunicárselo.

Los despidos en la SIDE constituyen sólo un aspecto de un proyecto más ambicioso para reformarla.

.Hace más de cuatro meses que Acevedo, que dejará su cargo el 10 de diciembre próximo para asumir la gobernación de Santa Cruz, está ejecutando un plan diseñado con Kirchner. La meta final, que quedará para su sucesor, es borrar la oscura imagen del organismo y convertirlo en una herramienta del Estado con un perfil profesional que nunca tuvo.

.LA NACION reconstruyó con dos fuentes de primer nivel el verdadero plan del Presidente para la SIDE y qué se hizo durante la actual gestión y que hasta ahora estuvo en reserva.

.Siempre se sospechó de actividades clandestinas e ilegales de la SIDE: desde pinchaduras de teléfonos, vínculos oscuros con jueces y chantajes a personas conocidas hasta el supuesto pago de coimas en el Senado con fondos reservados en el gobierno de Fernando de la Rúa.

.Desterrar esas sospechas es un objetivo clave para Kirchner: quiere dotar al organismo de la "calidad institucional", la misma que, asegura, procura en su gobierno.

La orden que recibió Acevedo del Presidente fue directa: "Tenés que hacer una nueva SIDE".

Acevedo y el subsecretario de Inteligencia, José Larcher, dos hombres del riñón de Kirchner, empezaron por "sacar una foto" de la secretaría: hicieron un minucioso estudio de qué había y en qué situación estaba.

El primer impacto fue encontrar deficiencias internas en el mismo edificio donde funciona la SIDE.

.Descubrieron fallas en la seguridad y hasta robos de comida y de combustible. Así se iniciaron los primeros sumarios internos y pases a disponibilidad. Acevedo no quería repetir la historia de Fernando de Santibañes, ex jefe de la SIDE de Fernando de la Rúa, que de un día para el otro dejó en la calle a 1000 agentes.

La decisión de Kirchner fue hacer una depuración por etapas, para no generar problemas internos y externos. El malestar puertas adentro, de todos modos, existe.

Una de las primeras órdenes que dio Kirchner fue que se suspendieran las escuchas ilegales (las pinchaduras de teléfonos) que funcionaron durante mucho tiempo como moneda de cambio para hacer negocios y chantajes. "Acá no se meten más en las vida privada de nadie ni se lo persigue por su postura ideológica", dijo Kirchner en una primera reunión, según dicen, en la Casa Rosada.

¿Cómo se controla hoy que no haya más pinchaduras? "El primer cambio es que, por lo menos, no se da la orden de hacer las escuchas, y antes no era así", señaló, irónica, una fuente cercana a Acevedo.

.La otra decisión, y la más relevante para el Presidente que se tomó en la secretaría, fue ordenar por decreto a la SIDE que brinde toda la información referida a la causa AMIA y levantó el secreto de Estado. "El secreto no puede ser excusa de impunidad", dijo entonces Acevedo a LA NACION, y las declaraciones de ex agentes de la SIDE fueron clave en la causa.

Acevedo mantuvo a los titulares de las direcciones que integran la organización de la secretaría (ver infografía) y que están desde la gestión de Miguel Angel Toma. La decisión obedeció a una cuestión estratégica, ya que muchos estuvieron en la épocas de los atentados contra la embajada de Israel y la sede de la AMIA. Pero su permanencia no está asegurada: algunos legajos de los directores están siendo analizados.

Los fondos reservados de la SIDE siempre cosecharon las más agudas críticas porque siempre se sospechó que se utilizaban para operaciones políticas y no para alertar a los gobiernos sobre cuestiones que pudieran afectar su seguridad.

En el presupuesto nacional que votó el Congreso, que fue definido por el Presidente el 13 del mes último, se pasó de 138 millones de pesos a 238 millones porque Kirchner dijo que había que poner en el presupuesto el gasto real de la SIDE. "Hay que blanquear lo que se gasta y después rendirlo como dice la ley", ordenó.

Los nuevos jefes de la SIDE verificaron la metodología de gestiones anteriores, en las cuales, afirman, se definía un presupuesto menor y luego, en concepto de "reasignación de partidas", se sumaban, por ejemplo, casi cien millones de pesos que nadie sabe en qué se gastaban.

Con la ley de inteligencia, ahora la SIDE debe rendir sus gastos ante la comisión bicameral que debe controlar su funcionamiento (sobre lo que se informa en la Pág. 10). Por eso los hombres de Kirchner aseguran que ya no hay fondos reservados y que los gastos que no pueden hacerse públicos serán sólo para operaciones de inteligencia que se realizan con servicios secretos de otros países.

Los hombres del Presidente en la SIDE se manejan con un estatuto interno que Kirchner va a modificar para eliminar las trabas burocráticas. "Cuando se echa a un agente, se lo hace con todas las pruebas", dijo un allegado al Señor Ocho, Larcher.

El número de personas que trabajan hoy en la SIDE llega a 2700, según los datos que dieron las fuentes consultadas por LA NACION. Ese número alarmó a Kirchner y aún más cuando recibió informes de, por ejemplo, la cantidad de gente que había en la base de la SIDE en Trelew: 19 agentes. La orden es hacer una "limpieza" gradual, ya sea por falta de capacidad o por hechos ilícitos comprobados.

El personal se divide entre los de planta permanente, los contratados para un servicio transitorio y los empleados que designa cada jefe. Los nuevos jefes dicen haberse encontrado con el "abultado legado" de todos los gobiernos: cada uno llevó su gente y allí se quedó.

La mayoría no fue elegida por su capacidad como agente de inteligencia sino para hacer política. Kirchner, aseguran, quiere romper esa lógica.

.Hay una anécdota, nunca admitida por Acevedo, que cuenta que apenas llegó a la SIDE le dejaron en su escritorio la carpeta "Kirchner". El Presidente había denunciado en la campaña electoral que lo seguían los menemistas de la secretaría. Kirchner también quiere borrar los rastros de menemistas ligados al ex Señor Cinco Hugo Anzorreguy.

La SIDE cuenta con 22 delegaciones en el interior del país y con 24 bases en el exterior. La reforma en ese ámbito incluye la reducción de las delegaciones: ya regresaron del exterior más de 20 agentes que tenían asignados presupuestos altísimos.

El plan en el que se trabaja es eliminar varias bases que están en el interior y reagruparlas con una regionalización. Por ejemplo, en la Patagonia, en la que hay bases en varias ciudades, incluso en Río Gallegos, se prevé reducirlas a una.

En el largo plazo, la delegación de observaciones judiciales (encargada de escuchas telefónicas por indicación judicial) saldría de la órbita de la SIDE: el Presidente quiere lograrlo mediante un proyecto que elevará al Congreso; así, la secretaría no será más un auxiliar de la Justicia.

Pretenden así que la SIDE se ocupe de su función: hacer inteligencia para alertar sobre peligros que amenacen la seguridad interior y también para proteger intereses económicos nacionales, como cuidar a los negociadores de la deuda.

Además de trabajar en su reconstrucción, la SIDE trabaja hoy en evitar que se concrete el peor temor: la hipótesis de un tercer atentado terrorista en la Argentina.