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Kirchner reforzó su sociedad con
Chávez
Alianza
bilateral: el presidente de Venezuela, en un encuentro distendido
en la Casa Rosada
Firmaron convenios comerciales por 500 millones de dólares
y ratificaron el objetivo de incrementar la unidad en la
región
Por
Martín Rodríguez Yebra
De la Redacción de LA NACION
Lo
repiten como si fuera una coreografía: Néstor
Kirchner le pide con algún gesto cómico que
no se extienda demasiado; Hugo Chávez, entonces,
promete ser breve, cierra la carpeta oficial con el discurso
escrito para la ocasión y se despacha con una improvisación
de media hora.
La
escena volvió a ocurrir ayer en la Casa Rosada, por
tercera vez en un año, tras la reunión entre
los dos presidentes en la que renovaron el acuerdo de provisión
de combustible de Venezuela a la Argentina, firmaron convenios
comerciales por un total cercano a los 500 millones de dólares
y ratificaron el compromiso bilateral en favor de la unidad
política en la región.
Chávez
pasó apenas siete horas en Buenos Aires, de paso
entre Montevideo y Brasilia. Aprovechó cada minuto
en el país: fue de Aeroparque a la Casa de Gobierno,
se reunió una hora en privado con Kirchner, participó
luego de una ceremonia protocolar y voló hasta Ensenada
para supervisar la construcción de barcos que su
país encargó al Astillero Río Santiago.
En
cada oportunidad, dejó un rosario de elogios a la
gestión kirchnerista, promesas comerciales y ácidas
críticas al gobierno de Estados Unidos.
Kirchner
esperó a Chávez en el Salón Blanco,
acompañado por todo el gabinete nacional, y le dedicó
un discurso de bienvenida de 15 minutos. Allí destacó
la "notable trascendencia" de la visita y agradeció
el "apoyo permanente" de Venezuela en materia
energética, al recordar los envíos de fuel
oil de la empresa estatal Pdvsa durante la crisis del año
pasado.
También
elogió que el gobierno venezolano hubiera comprado
bonos de la deuda argentina. "El apoyo entre nuestros
países es central para lograr que la región
se consolide como un área de progreso económico
y social, dejando atrás la pobreza y la exclusión",
leyó Kirchner.
Entonces,
intercaló sus únicas frases improvisadas,
dedicadas a la oposición: "Llevo dos años
en el gobierno y me piden que haga lo que lleva diez".
Sobre el final, acusó a "el coro quejoso de
los que resultaron responsables de la destrucción
y aprovechan para desprestigiar" al Gobierno.
En
primera fila, lo aplaudía su esposa, Cristina Fernández,
que siguió fiel a la política reciente de
estar en todos los actos públicos del Presidente.
Estaban entre los invitados los jefes parlamentarios del
PJ, el gobernador bonaerense, Felipe Solá, y dirigentes
oficialistas que se proclaman "chavistas", como
el piquetero Luis D´Elía.
Antes,
habían firmado una serie de convenios comerciales.
El más importante consiste en la renovación
del contrato de suministro de fuel oil destinado para usinas
térmicas. Serán 4 millones de barriles por
un valor cercano a los 240 millones de dólares. Venezuela
adquirirá maquinaria agrícola por parte de
ese valor.
Se
ratificó un contrato entre PDV Marina y el Astillero
Río Santiago para construir dos buques, con opción
a dos más, y otro para la venta de ascensores a hospitales
venezolanos.
Clima
de amistad
Chávez
y Kirchner ya perdieron la cuenta de las veces que se reunieron.
Sólo en la Argentina se vieron cinco veces en algo
más de dos años. Ayer se los notaba distendidos
con el protocolo oficial. "Señor Presidente...
Comandante", lanzó Kirchner al empezar su discurso,
con una sonrisa y rompiendo la monotonía de nombrar
a todas las autoridades presentes. "Ya sabía
que tenías preparada una picardía", le
respondió Chávez.
Igual,
Kirchner se cuidó de dejar sentado un párrafo
que sonó a un guiño para los Estados Unidos,
cuyo gobierno pone en duda la fortaleza de la democracia
venezolana. Fue cuando dijo: "Estamos seguros de que
es la democracia el único sistema que nos permitirá
terminar con la exclusión y alcanzar la justicia
social".
Al
final, le cedió la palabra con una deferencia: "Señor
Presidente, está en su casa, gracias". Se abrazaron
por enésima vez en dos horas, Chávez pasó
al atril y prometió ser breve.
"¡Cómo
han cambiado las cosas desde que este hombre llegó
acá, a la Casa Rosada!", le dedicó a
su anfitrión.
Prometió
"seguir impulsando el desarrollo de la Argentina",
pronosticó que el precio del petróleo seguirá
en alza y anticipó que existe un plan bilateral para
explorar mar adentro.
En
uno de los tramos más aplaudidos de su discurso,
ratificó su decisión de apostar a los bonos
argentinos. "Teníamos bonos del Tesoro norteamericano,
los vendimos y compramos los bonos Kirchner", dijo,
entre risas. Y agregó una ironía: "Para
nosotros son más riesgosos aquellos que los argentinos;
miles de veces".
Antes
había dicho que él no es una amenaza para
la región, como suele advertir Washington. "Nosotros
queremos estabilizar la región. Desestabilización
es pobreza y hambre", enfatizó. Y siguió
con un ataque a la política norteamericana en Irak.
Kirchner optó por mirarlo en silencio, sin aplaudir,
como durante todo el discurso.
Desliz
El
presidente Néstor Kirchner reconoció en público
por primera vez que el año pasado el país
sufrió una crisis energética. Al terminar
el discurso de bienvenida a su colega venezolano, Hugo Chávez,
dijo: "Señor Presidente: le reitero nuestro
beneplácito por su visita, siempre vamos a recordar
el apoyo permanente ante la crisis energética en
su momento". Hizo un mínimo silencio y pareció
corregirse: "O la posible crisis energética,
que algunos anunciaban a voz cantante en la Argentina".
La ayuda agradecida era el envío de barcos con fuel
oil venezolano, que permitió mantener en actividad
las plantas industriales.
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