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Zapatero
se distancia de Chávez y Morales y
no concreta reuniones con ellos en Viena
El jefe del Ejecutivo se entrevistará con Fox
y Lula, ya que, según
fuentes gubernamentales, la prioridad de España ahora
son las relaciones con México y Brasil
LUIS
AYLLÓN
MADRID. José Luis Rodríguez Zapatero quiere
hacer ver a Evo Morales que el camino que ha elegido al
nacionalizar los hidrocarburos bolivianos en la forma en
que lo ha hecho no es el que más le conviene, si
quiere contar con la ayuda internacional para sacar adelante
a Bolivia. Por ello, el presidente del Gobierno no ha dado
aún una respuesta positiva a la petición del
mandatario boliviano de una entrevista aprovechando la cumbre
UE-América Latina de esta semana en Viena. Más
todavía: ha decidido paralizar la firma de un memorándum
de entendimiento que pretendía estrechar lazos de
amistad entre España y Bolivia.
Tanto el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel
Moratinos, como fuentes del Palacio de La Moncloa aseguraron
en la tarde de ayer que en la agenda de Zapatero en Viena
no había hasta ese momento prevista ninguna reunión
con Morales. Tampoco, con el presidente venezolano, Hugo
Chávez. Las únicas entrevistas programados
son con el presidente de México, Vicente Fox, y con
el de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva. Estos dos países
son «prioritarios», según esas fuentes.
«Castigo» a la nacionalización
Resulta difícil entender que, después del
decreto nacionalizador del Gobierno boliviano, a Zapatero
no le parezca «prioritario» hablar con su presidente.
Resulta difícil entenderlo, salvo que detrás
de la decisión haya un deseo de «castigar»
a Morales, a quien recibió con los brazos abiertos
nada más ganar las elecciones, pero de quien considera
que no ha cumplido como esperaba.
Desde que el pasado día 1 vio la luz el decreto,
el Gobierno español ha tenido un debate interno muy
intenso sobre la manera de responder a esa medida. Contrariamente
a lo que hizo Lula que llamó por teléfono
a Morales, Zapatero decidió que el interlocutor fuera
el ministro Moratinos, reservándose para una posible
intervención posterior. Después, optó
por enviar a una delegación interministerial a La
Paz encabezada por el secretario de Estado de Asuntos Exteriores,
Bernardino León, para exponer claramente a Morales
la preocupación del Gobierno y el apoyo a las empresas
españolas en su negociación con las autoridades
bolivianas.
Ahora, el Gobierno entiende que entramos en un periodo de
espera y que ya se ha transmitido al Ejecutivo de Bolivia
todo lo que se deseaba decir. En consecuencia, la entrevista
formal con Morales no entra en los planes del presidente
del Gobierno, aunque, dado que ambos van a coincidir en
las reuniones, no se descarta un breve encuentro.
Intentos con Chávez
Lo mismo ocurrirá con Hugo Chávez, a quien,
en muchos medios, se considera el gran inspirador de la
decisión de Morales. Chávez también
ha insistido en ver a Zapatero. Ya durante la Cumbre Iberoamericana
de Salamanca intentó una reunión por todo
lo alto con firma de documentos, pero Zapatero, que acabó
recibiéndole, lo hizo casi en secreto. El Gobierno
trata desde hace meses de deshacer la imagen de aliado del
eje Caracas-La Habana que logró crearse con sus primeros
contactos y negocios con Chávez. Por eso, si habla
con el líder bolivariano procurará hacerlo,
de nuevo, con la menor publicidad posible.
En este clima, la firma de un memorándum de entendimiento
entre España y Bolivia que se preparó hace
varias semanas en un anterior encuentro de Bernardino León
con Morales, tampoco tendrá lugar. En estos momentos,
no se ve muy adecuado suscribir un documento cuyo objetivo
es «reforzar los lazos políticos y de amistad»
entre los dos países. El ministro Moratinos aseguró
ayer ante los periodistas, durante la reunión del
Consejo de Relaciones Internacionales del PSOE, que no está
prevista la firma de ningún documento hispano-boliviano
en Viena, y afirmó que ese tipo de acuerdos «llevan
tiempo».
Críticas
de Felipe González
A
la vez, Moratinos, que rechazó las críticas
de «pasividad» formuladas contra el Gobierno
por dirigentes del PP, insistió en que el Ejecutivo
«no abandona ni la vía jurídica ni ninguna
vía» y aseguró que «está
buscando soluciones que den plena satisfacción a
los intereses de los empresarios españoles».
En
la reunión de los socialistas, a la que también
asistió el ex presidente del Gobierno Felipe González,
éste calificó de «error de orientación»
la medida adoptada por Morales y señaló que
le preocupa especialmente «por el pueblo boliviano».
Ayer
se supo también que Chávez y Morales tiene
previsto participar el sábado día 13 en Viena
en una cumbre alternativa a la de la UE y América
Latina, en la que, entre otras cosas, se va a «juzgar»
a distintas empresas inversoras en Iberoamérica de
las que los organizadores consideran que han perpetrado
«violaciones a los Derechos Humanos». Entre
ellas, figuran las españolas, Repsol YPF, Aguas de
Barcelona, Unión Fenosa, Meliá o RIU Resorts.
Para
o Texto dos acordos da Alternativa Bolivariana para
os Povos da América Latina (ALBA), e os,Tratados
de Comércio entre os Povos (TCP), assinados em
Havana, 29 Abril de 2006, acesse:
http://www.defesanet.com.br/docs/alba_tcp.pdf |
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