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Crisis
en el Conosur
La
crisis de las plantas de celulosa
Felipe
Fajardo Sokol
Montevideo
25 de febrero de 2006Varias semanas llevan los cortes que
realizan ciudadanos argentinos a dos de los tres puentes
existentes sobre el río Uruguay, límite natural
entre la Argentina y Uruguay. Este es el episodio más
grave derivado del conflicto que mantienen los dos mencionados
países respecto de la instalación de dos plantas
de celulosa sobre el río Uruguay, en territorio uruguayo.
Las fábricas, una correspondiente a la empresa finlandesa
Botnia y otra a la española Ence, son la inversión
extranjera más grande realizada en la historia de
Uruguay, sumando 1.800 millones de dólares.
A pesar de que las empresas utilizan la última generación
en tecnología de procesamiento de celulosa disponible
y que han presentado los respectivos estudios de impacto
ambiental, diversas organizaciones ecologistas argumentan
que estas destruirán el ecosistema del río
Uruguay. El Banco Mundial, que a través de la Corporación
Financiera Internacional tiene a estudio la financiación
de parte de los proyectos, encargó un nuevo estudio
de impacto ambiental a pedido de Argentina, de forma de
despejar las dudas sobre el proyecto. Pero sorprendentemente,
luego de que se divulgará el resultado de este, favorable
a las empresas y a Uruguay, Argentina lo rechazó
sin argumentos claros. El informe encargado por la CFI,
en su primer versión, indica que el impacto ambiental
de las plantas puede ser adecuadamente controlado, ratificando
lo mencionado en los estudios anteriores.
Semana tras semana las medidas de fuerza por parte de los
ciudadanos agrupados en organizaciones "ambientalistas"
se fueron intensificando, en un principio con el respaldo
de autoridades de la provincia argentina de Entre Ríos,
hasta llegar al corte por tiempo indefinido de los puentes
mencionados al principio de esta nota. No sólo esto,
sino que el gobierno de Argentina amenaza con llevar el
caso ante la Corte Internacional de la Haya, para lo cual
ya tiene apoyo parlamentario.
Ante esta situación el gobierno uruguayo trató
de reaccionar de forma mesurada, ofreciendo a el gobierno
de Kirchner participar en el control del impacto de las
plantas cuando estas estuvieran funcionando, de forma de
asegurar que la contaminación este bajo control.
Respecto a los cortes en los puentes, el gobierno de Tabaré
Vazquez reaccionó pidiendo reiteradamente a su par
argentino que permitiera el pasaje en los puentes, de forma
de respetar el principio del derecho internacional de la
libre circulación de cargas y de personas, el cual
es reafirmado en el Tratado de Asunción, origen y
base del MERCOSUR. Los pedidos no tuvieron eco en Buenos
Aires.
El último paso dado por el gobierno de Uruguay fue
recurrir a la OEA, la cual ha dicho que no mediará
a no ser que Argentina este de acuerdo, pero el gobierno
de Kirchner ya se manifestó en contra de esta posibilidad.
Barreras
para el arroz uruguayo
Del otro lado de la frontera y en un nuevo intento por frenar
las importaciones de arroz uruguayo, parlamentarios del
estado de Rio Grande do Sul levantaron el veto del gobernador
sobre una ley que en la práctica imposibilita la
entrada de arroz uruguayo por el mencionado estado brasileño.
Es sólo un capítulo más en el intento
por impedir la entrada del grano uruguayo, el cual ya tuvo
otros episodios cuando productores brasileños bloquearon
la frontera (al mismo estilo que los argentinos) bloqueando
el acceso a los camiones uruguayos que transportaban arroz.
Ante esta nueva barrera, los exportadores uruguayos cambiarán
de modo de transporte para enviar su producto, haciéndolo
por vía marítima hasta el estado de Sao Paulo.
A pesar de esta solución provisoria, el hecho del
levantamiento del veto sumado a la pasividad brasileña
ante el conflicto de las plantas suscitado con Argentina,
está causando una impresión negativa en la
opinión pública uruguaya respecto de las actitudes
de Brasil en lo que al MERCOSUR se refiere.
Impactos
en el corto plazo: ¿un gran paso
atrás para la integración regional?
Los
hechos se están sucediendo rápidamente. La
actitud tomada por parte de Argentina ha llevado a que todos
los partidos políticos se alineen con el gobierno,
conformando un bloque de unidad nacional destinado a defender
la instalación de las plantas de celulosa. No sólo
esto, sino que el episodio del bloqueo a las exportaciones
de arroz ha intensificado el sentimiento de que el MERCOSUR
no esta siendo algo beneficioso para Uruguay, debido a que
sus reglas son violadas una y otra vez por los socios mayores.
Cada día son más las voces que se suman defendiendo
la salida del país del bloque, o que argumentan que
se debe pasar a un status de país asociado, como
el que tienen Bolivia y Chile.
Y se ha llegado más lejos. En los últimos
días un senador del oficialismo a propuesto preparar
a la población, con cursos en la etapa final de la
educación secundaria, para tareas de defensa nacional.
Ha justificado esto, en parte, con que "la región
se esta complicando" y aludió directamente al
conflicto por las plantas de celulosa. De igual forma, en
algunos círculos vinculados a la defensa nacional
en el país, ha retomado vigencia la hipótesis
de un posible conflicto regional, aunque esto se mantiene
como una hipótesis muy lejana aún. Hace unos
años estaba totalmente descartada.
En el caso de que el conflicto por las plantas de celulosa
se siga intensificando, con la ratificación por parte
de Argentina de la denuncia ante el tribunal de la La Haya,
las consecuencias pueden ser imprevisibles para la integración
regional. Hasta el momento no se ha dado que un país
haya dado "marcha atrás" en el proceso
de integración, pero podemos estar cerca de que eso
suceda.
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