Reportaje exclusivo al ministro de
hidrocarburos
de Bolivia, Andres Soliz Rada
"El decreto de nacionalización desató
un proceso revolucionario", manifestó el
ministro de Hidrocarburos de Bolivia, Andrés
Soliz Rada, en diálogo exclusivo con Pagina 12.
Desde la decisión de nacionalizar los hidrocarburos
anunciada el Día Internacional del Trabajador,
el gobierno de Evo Morales enfrentó reclamos
de diferentes sectores locales, presiones de empresas
petroleras poderosas apoyadas por los gobiernos
de sus países de origen, amenazas de perder
mercados para la venta de gas y reacciones de presidentes
de la región. En esta entrevista, Soliz Rada
aseguró que el gobierno boliviano sigue firme
en su política energética, que apunta
no sólo a nacionalizar los recursos hidrocarburíferos
sino a industrializar el sector, cambiar la matriz energética
y aumentar los ingresos del Estado que serán
destinados a convertir al país en un "torrente
energético".
Precio
del gas
¿Cómo
evalúa las negociaciones sobre el precio del
gas que Bolivia le vende a Brasil y la Argentina?
Son negociaciones complicadas que no se pueden
hacer sobre el vacío sino sobre referentes concretos.
Chile anunció su deseo de comprar gas de Indonesia
y dijo que está dispuesto a pagar entre 7 y 9
dólares por millón de BTU. Si ése
es el precio que está proponiendo Chile, a lo
mejor cuando la Argentina le venda gas a Chile también
pueda hacer referencia a ese incremento en el precio.
Otro referente es Brasil. Cuando dijo que podía
recibir gas a 1 dólar desde Venezuela, el gobierno
venezolano dijo: "No, si pongo el gas venezolano
en Brasil, el costo sin ninguna utilidad sería
de 5 dólares". Acá hay un tema adicional:
en Brasil se compara la energía importada desde
Bolivia con la energía producida en el propio
país. Y Brasil está pagando por el gas
boliviano un precio inferior en dos dólares al
producido allí. Por cada dólar que Bolivia
logre aumentar en el precio del gas exportado a Brasil
consigue alrededor de 300 millones de dólares
anuales más de ingresos para el Estado.
¿Cuáles son los referentes que Brasil
pone en la mesa de negociación?
Ellos dicen que tratarían de sustituir
el gas boliviano y buscar alternativas más baratas.
Esperamos llegar a los mejores acuerdos. Se ha dicho
que la nacionalización puede generar que Bolivia
pierda mercados para vender gas.
¿Cómo evalúan esa posibilidad?
Cuando viajamos al Paraguay, unos días
antes de la nacionalización, se presentó
un proyecto. Desde una de las poblaciones bolivianas
más cercanas al Paraguay, Villamontes, podría
salir un gasoducto que atraviese Paraguay y llegue a
la frontera con Brasil. Y allí está Puerto
Casado, frontera con el Mato Grosso. Los paraguayos
plantean que Bolivia tenga una instalación grande
de diesel sintético en Puerto Casado para uso
y consumo del Mato Grosso sur, que es la región
más dinámica de la economía brasileña.
Están pensando en una planta de 50 mil barriles
de diesel ecológico por día, además
de otros emprendimientos. Lo que permitiría que
YPFB con el 51 por ciento de acciones como mínimo
pueda asociarse con empresas que construyan un gasoducto
de 20 millones de metros cúbicos. Con este proyecto,
si Brasil no quiere comprar más gas, lo habríamos
reemplazado por el mercado paraguayo.
¿Están pensando, entonces, en la eventualidad
de perder mercados?
Estos proyectos no surgen porque se pierdan mercados.
En realidad, los interesados se tienen que apurar para
que Bolivia elija cuál es el mejor. Incluso no
menciono algunos proyectos que mucho no me gustan y
que, en una situación de mucha presión,
se podrían considerar.
¿Cuáles?
Como
los reiterados llamados del mercado mexicano para comprar
gas de Bolivia. Incluso está el Puerto de Rosario,
que ofreció llevarlo más cerca del Pacífico
como parte de los ofrecimientos que hizo la Argentina.
Chile está interesado en comprar termoelectricidad
para su minería y para el convenio minero argentino-chileno.
Nosotros podemos vender termoelectricidad, pero no gas
natural mientras no se resuelva la cuestión marítima.
Tenemos opciones.
¿Por
qué no le gustan esas opciones?
Porque
quiero que el gas quede en la región. No me gusta
que el gas boliviano salga de nuestra Sudamérica.
Decreto
¿Cree
que 180 días serán suficientes para concretar
los pasos contemplados en el decreto de nacionalización?
Debemos disponer de un máximo de 90 días
para hacer las auditorías, que van a ser orientadoras.
Cuando las empresas dicen que invierten fabulosas sumas
de dinero en la exploración y explotación
de campos, ¿nos están diciendo la verdad?
¿Las utilidades son las que realmente perciben?
¿En qué medida las petroleras que trabajan
en la Argentina, Brasil, Bolivia, hacen figurar compras
de sus casas matrices? ¿Acaso obtienen créditos
con altos intereses que después son cargados
a los costos de operación? Son preguntas de una
enorme importancia para el futuro de las empresas en
Bolivia.
¿Implementarán algún mecanismo
para recuperar las reservas una vez hecha la fiscalización?
Hay países que tienen una enorme experiencia
en el análisis de la declinación de los
campos, pero también en saber si las inversiones
y las utilidades son las que las empresas mencionan.
Noruega tiene una empresa estatal, Statoil, que fiscaliza
a las empresas transnacionales. Hemos pedido asistencia
técnica de Noruega para las auditorías.
Otra experiencia es Canadá. Imagínese
la influencia de las petroleras norteamericanas en Canadá.
Ellos se dieron modos para llevar adelante una buena
auditoría. También estamos en contacto
con ellos.
¿Esto negaría la versión de
que Bolivia está siguiendo el modelo venezolano?
Ese es un concepto cargado de intencionalidad.
Se quiere presentar a Bolivia como una especie de extensión
de la política venezolana. Hay una relación
fraterna, de un gran respeto mutuo, de los gobiernos
de Venezuela y Bolivia, no una dependencia como pretenden
presentar ciertos medios de comunicación interesados
en distorsionar la verdad.
¿Qué efecto tendrá en los ingresos
fiscales que YPFB tenga el 51 por ciento del negocio
energético o el cambio en la ecuación
del 82/18 por ciento en las áreas San Alberto
y Sábalo?
El decreto permite mejorar los ingresos de 400
a 700 millones de dólares anuales. Pero el tema
del 50/50 son cálculos provisionales. Los porcentajes
definitivos serán pautados después de
las auditorías. Con los cálculos que hicimos
internamente sobre Sábalo y San Alberto vimos
que si en lugar de 82/18 por ciento quedara el 90 por
ciento para el Estado y el 10 por ciento para concretamente
Petrobras, la empresa seguiría obteniendo una
utilidad mayor o igual al promedio de la región.
¿Cómo
se negociará en el futuro con las empresas, si
se pretende impulsar un proceso de industrialización
de los recursos hidrocarburíferos?
Hay
que ver caso por caso. Una de las empresas de mayor
peso en Bolivia es Repsol y su subsidiaria, Andina.
Esta negociación es precedida por una visita
de la Cancillería española, que manifestó
que respeta el derecho de Bolivia a nacionalizar sus
hidrocarburos. Esta definición nos ayuda mucho.
Y lo propio ocurrió en Puerto Iguazú cuando
los presidentes Kirchner y Lula reconocieron la soberanía
del Estado en la recuperación de sus recursos.
Con
estos antecedentes, ¿como prevén que será
la negociación con las petroleras?
Cuando
hablemos con Petrobras o con Repsol ya habrá
una definición previa que facilitará la
negociación.
Oposición
¿Cómo
se posiciona el gobierno de Evo frente al planteo de
la Central Obrera Boliviana (COB) de que este decreto
es "una nacionalización a medias"?
Con el correr de los días, la COB ha reconsiderado
su posición inicial y pasó a una de apoyo.
¿Por qué?
En primer lugar, la extraordinaria euforia del
pueblo boliviano, que siente que el país ha recuperado
no sólo el gas y el petróleo sino la dignidad
nacional y la autoestima. En Bolivia se ha reabierto
el proceso de una revolución nacional. Nosotros
la concebimos como parte de las revoluciones nacionales
de nuestra América latina, y en el Cono Sur de
manera especial, que debería culminar con ese
ansiado sueño de una patria grande, socialista
y latinoamericana. Además, lo que se da en Bolivia
es producto de movimientos sociales, no sólo
de capas medias intelectuales sino de corrientes quechuas,
aymaras y guaraníes que estuvieron en la resistencia
en años pasados. La participación desde
abajo con un presidente con fuerte raíz originaria
y que también es mirada con un enorme cariño,
simpatía y espíritu militante de las capas
medias y mestizas hace que nosotros estemos hablando
cada vez con más fuerza de la unidad de la nación
oprimida por el imperio y la necesidad de mantener esta
unidad para enfrentar los desafíos futuros.
¿Qué proponía la COB que no se
pudo concretar?
La expulsión de las empresas y el no pago
de indemnizaciones. El gobierno tiene el deber de recoger
esas aspiraciones, pero en un margen de realismo y madurez.
No puede exponer al país a intervenciones peligrosas.
¿Cómo vamos a dejar de considerar que
a 200 kilómetros de los grandes megacampos, en
el Paraguay, se ha instalado una base militar norteamericana?
No sería responsable y maduro por parte del gobierno
no considerar este conjunto de factores. Debemos tomar
decisiones lo más avanzadas posibles, en el marco
del realismo y la madurez.
¿Y con respecto a la reacción de los
empresarios nacionales, sobre todo los de Santa Cruz?
La Confederación de Empresarios Privados
de Bolivia visitó al presidente Evo Morales y
le dio su apoyo. En Santa Cruz se produjo una división
de los sectores empresarios: el empresariado agrícola
y el de los importadores. El empresariado nacional apoya
la nacionalización.
¿Por qué la nacionalización se
viabilizó vía decreto y no por ley del
Congreso?
La ley ya estaba dictada. Nosotros teníamos
la nacionalización en el papel. El decreto ejecuta
lo que dice la ley. Y en ello desata un proceso revolucionario,
no es sólo decir "se acata la ley":
es establecer los mecanismos, ampliar la tributación,
empezar a nombrar directores de las empresas que antes
estaban dominados por las petroleras. Tenemos mayoría
en las refinerías, en los ductos y en importantes
emprendimientos. La ley sobre nacionalización
era un instrumento pasivo que tiene con el decreto una
presencia dinámica. Las Fuerzas Armadas también
jugaron un papel importante.
¿En qué sentido?
Primero para que la nacionalización se
lleve a cabo de manera ordenada con los fiscales del
Ministerio Público que veían cómo
los fiscales de YPFB ingresaron a lo que fue la vieja
administración. Las Fuerzas Armadas se quedaron
afuera. Indudablemente jugaron un papel disuasivo para
que el proceso nacionalizador se llevara adelante de
manera ordenada y tranquila. Pero también tienen
un carácter simbólico de enorme importancia.
Es la fuerza popular y el poder de las Fuerzas Armadas
articulados en una sola voluntad nacionalizadora.
¿Qué impacto prevé que tendrá
el decreto en la región?
Lo de Bolivia es una especie de consecuencia de
lo que se hizo anteriormente en otros países,
como la experiencia de negociación de contrato
hecha en Cuba, donde tienen aproximadamente 50/50 por
ciento de tributación, y una vez amortizadas
las inversiones la ecuación es 80/20 por ciento,
con tendencia a subir la participación del Estado.
La legislación venezolana tiene parecidos con
Cuba, pero a través de la formación de
sociedades mixtas. Esto nos da un abanico de posibilidades
para que Bolivia analice una situación mejor.
¿Qué
otro caso merece atención en la región?
Quiero
poner de relieve la lucha de Ecuador. Es inconcebible
que Ecuador haya sido un importante productor de petróleo
durante décadas y no haya una sola refinería
en ese país. Toda la producción de crudo
que tiene Ecuador es para la exportación. Y la
obligaron durante los últimos decenios a importar
gasolinas, diesel y GLP. O sea que, entre la exportación
de crudo y la importación de refinados, tiene
un saldo casi cero. La lucha por la nacionalización
que se ha dado en Bolivia ha de influir en Ecuador como
también en la Argentina, donde el grupo Moreno
envió una carta al presidente Kirchner pidiéndole
que se revise la legislación, y apoya la nacionalización
de hidrocarburos en Bolivia.
Integración
Si
Bolivia se integra al proyecto del Gasoducto del Sur,
¿en qué condiciones lo haría?
En
Puerto Iguazú expresamos que Bolivia está
interesada con tres condiciones. Primera, que todo el
gasoducto y sus implicancias sean llevados a cabo por
empresas estatales. Acá hay un problema para
Brasil, porque Petrobras entregó el 60 por ciento
al sector privado. Tiene acciones privilegiadas la empresa
estatal, pero hay un peso de las transnacionales en
Petrobras. Y para que este proceso de integración
se lleve adelante necesitamos que Petrobras transparente
su relación con las empresas extranjeras. Concebimos
al Gasoducto del Sur como una alianza sólo de
empresas estatales. La segunda es que una porción
importante del gas boliviano sea industrializado dentro
de Bolivia. Y una tercera es que el gas de Bolivia que
tiene como destino, por ejemplo, los consumidores de
Buenos Aires o las termoeléctricas de Brasil,
allí donde el gas genere utilidades esperamos
tener un porcentaje.
¿Qué
cambios económicos produciría la incorporación
de Bolivia y Venezuela en el Mercosur, con el aporte
energético que podrían hacer?
Toda
esta problemática de los hidrocarburos se genera
en lo que un escritor boliviano, René Zabaleta
Mercado, llamaba la "querella por el excedente".
¿Quién se lleva la utilidad y en qué
porcentaje? Si estos procesos logran que el excedente
de los beneficios se reinvierta en nuestros países,
será beneficiosa la integración de nuestras
empresas estatales. Habremos logrado la articulación
de nuestras empresas para lograr que el excedente no
se lo lleven las petroleras privadas. Ese es el fondo
del problema.
El
mapa vacío
¿Qué
plazo se puso el gobierno para abastecer de gas a la
población?
La idea es que en las fronteras que tiene Bolivia
con la Argentina y Brasil se generen grandes emprendimientos
industriales para vender no sólo gas natural
sino también gas con valor agregado. Podemos
instalar plantas de urea del lado boliviano para que
la Argentina nos compre no sólo gas natural sino
también urea. En las fronteras argentina y brasileña
podemos vender termoelectricidad. El diesel ecológico
tiene enorme mercado. Las utilidades que generen estos
emprendimientos nos tienen que servir para los gasoductos
internos, de Tarija a Santa Cruz, a Mataral, al Salar
del Iuni y a departamentos alejados retardados en su
desarrollo por falta de energía. Oruro y El Alto
de La Paz son "puertos secos", que con gas
tendrían una capacidad productiva y exportadora
notable. Convertiríamos a los gasoductos en un
"torrente energético". Todos los países
tratan de tener un balance energético.
¿Bolivia
también?
Bolivia
no lo tiene desde 1996, cuando se liquidó la
empresa petrolera estatal. Estamos trabajando para tener
el balance energético actualizado y lograr un
cambio radical de nuestra matriz energética:
queremos dejar de consumir diesel, gasolina, GLP y reemplazarlos
por gas natural. Y tener mayores volúmenes de
exportación de esos productos. La idea es tener
para el futuro un mapa lleno de gasoductos e industrias
internas con un fuerte peso de la industria agrícola
también.