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Roger Béteille . Fue director Técnico y coordinador del
programa Airbus (1967–1974) antes de asumir el cargo de director
General del GIE, que desempeñó hasta 1985.
Padre del A300B
y A320.


Nota: Publicado na revista Planet-Aerospace
edição 10,
nº 1, ano 2003.



Aunque la presencia del futuro Airbus 300 en el Salón Aeronáutico de 1969 se limitó a una maqueta de madera de la punta delantera del avión, Roger Béteille
(en el centro) ya estaba a bordo.







El 6 de abril de 1978 fue un día decisivo en la historia de Airbus. Eastern Airlines
firma el contrato de compra de 23 Airbus A300 B4. De izquierda a derecha:
Roger Béteille, el antiguo astronauta Frank Borman, presidente de Eastern,y
Bernard Lathière, administrador Gerente del GIE.

Aviação - Aviation

Defesanet 10 Setembro 2005
Planet Aerospace nbr 01 - 2003


Entrevista com um dos fundadores da
Sociedade da Airbus:
Roger Béteille

“Un avión tiene que gustar a
los clientes, no a lo s ingenieros”


Hasta la fecha, se han vendido más de 3.000 Airbus en todo el mundo y, a juzgar por la cartera de pedidos actual, pronto volarán 5.000 aparatos con el logotipo del constructor aeronáutico europeo. Muy pocos creían hace poco más de treinta años, al comienzo de la saga política e industrial de Airbus, en un éxito semejante. Pero hubo una persona que no abrigó nunca la menor duda: Roger Béteille, quien no sólo contribuyó a llevar al “Grupo de Interés Económico” a la pila bautismal, sino también a guiarlo durante más de una década. Ahora analiza con nosotros en retrospectiva el por qué de este éxito al mismo tiempo que deposita sus esperanzas en el porvenir.

Planet AeroSpace -Se dice muchas veces que usted es uno de los “padres” de Airbus. Sin embargo, ese reto, al que se enfrentó hace 35 años, no fue el primero.

Roger Béteille En efecto, me vi ante el primero a la edad de 22 años, al principio
de mi carrera aeronáutica, en la fábrica de SNCASE
( Société Nationale de Construction Aéronautique du Sud-Est), de Marignane. Allí se me encomendó el anteproyecto de la estructura de un hidroavión de 1.000 toneladas. Sobra decir que no salí airoso del lance. Muy pronto me di cuenta de que con el material disponible por entonces (estamos en el año 1943) iba a ser imposible sobrepasar un peso total de 300 a 350 toneladas. Sin embargo, con el trabajo me gané los galones de jefe de la Sección de Cálculo de Resistencia de Materiales en el Sancta Sanctorum, es decir, en la Oficina de Estudios de Toulouse.

Planet AeroSpace -Poco después “se tropezó” con las pruebas en vuelo.

R. B. Sí, cierto. Al terminar la guerra, Pierre Satre, jefe de la Oficina de Desarrollo
me propuso incorporarme a Pruebas en Vuelo como enlace con su departamento.
Estuve allí trece años, y acumulé miles y miles de horas de vuelo; primero en el Languedoc 161 y en el Armagnac y, más tarde, naturalmente, en el Caravelle. No falté a ningún despegue, desde el primer vuelo hasta la homologación.

Planet AeroSpace - Aparte del orgullo de participar ¿qué otro fruto recogió de la experiencia acumulada en el Caravelle?
R. B. Una primera enseñanza valiosa para el futuro. El avión constituyó un éxito técnico increíble que estuvo por delante de su época en muchos aspectos. Pero, por desgracia, adolecía de un defecto lamentable: la insuficiente bodega resultante de un fuselaje concebido, sobre todo, pensando en los pasajeros.Para lograr el éxito comercial del aparato hubiera sido necesario reformar el fuselaje; la Oficina de Diseño de Toulouse guardaba, incluso, en el cajón un Caravelle 14 rediseñado. Hasta Douglas llegó a interersarse vívamente por él. Pero el desarrollo se desestimó en favor del proyecto quimérico y efímero de un enlace supersónico París-Argel por razones de una política industrial que jamás llegué a entender. Como demostraron los acontecimientos siguientes, esto fue un error. No quisieron hacer caso de lo que pedía el mercado. Naturalmente, siempre podemos reescribir la historia; sin embargo, yo sigo convencido de que si no hubieramos desperdiciado esta magnifica oportunidad ni el BAC111 ni el DC-9 hubieran visto la luz y nosotros habríamos vendido más de 1.000 Caravelle, en lugar de los 280 aparatos fabricados. La conclusión sacada de esta triste historia es que un avión nunca ha de construirse para los ingenieros, sino para satisfacer la demanda que es a quien ha de subordinarse la técnica.

Planet AeroSpace - ¿Entonces, en su opinión ¿el avión supersónico hubiera sido un error?
R. B. Habida cuenta de que las decisiones se tomaron en una época en la que
se creía de buena fe en la existencia real de un mercado para este tipo de aparato, el error no consistió tanto en meterse de lleno en el programa del avión supersónico como en no dejar, al menos, unas sobras para aprovechar con ellas las ventajas ofrecidas por el Caravelle.

Planet AeroSpace - ¿Cuándo comenzó su labor en favor de la cooperación europea?

R. B. Los responsables de la SNCASE me confiaron, en la primavera de 1967, la dirección técnica del proyecto de un avión de media distancia (a desarrollar sobre una base tripartita junto con británicos y alemanes), con cerca de 200 plazas, para responder a las especificaciones elaboradas por las compañías British European Airways, Lufthansa y Air France. Se me encomendó la función de enlace en el proyecto de cooperación. Por entonces, ya existían diversos estudios, como, por ejemplo, el de un bimotor con una anchura de fuselaje comparable a la del Boeing 747 elaborado por Sud Aviation, en Francia; o bien el destinado a suceder al BAC 111, que se presentó en Gran-Bretaña y, finalmente, el proyecto conjunto de un cuatrimotor planeado por cinco grupos industriales alemanes. Todos ellos carecían, sin embargo, de los recursos necesarios para el desarrollo. De ahí nació la idea de unirse y llevar adelante un proyecto común. Ludwig Bölkow fue el motor de esta empresa en Alemania.

Planet AeroSpace - ¿Cómo se repartieron las tareas?
R. B. Fue muy sencillo. Para empezar, realicé una visita a todas las empresas designadas por cada uno de los gobiernos para participar en el programa. En agosto de 1967, propuse un reparto de tareas de acuerdo con criterios completamente lógicos, es decir, eligiendo la competencia óptima y repartiendo la carga de trabajo de forma equilibrada. Así se explica la idea de confiar la fabricación de las alas al socio inglés, el fuselaje y las estructuras al alemán y la cruz de unión entre fuselaje y estructuras, así como la cabina de mando al francés. Era, poco más o menos, el mismo reparto de trabajo que el vigente ahora en Airbus, treinta y cinco años más tarde.

Planet AeroSpace - Además, cada uno de los socios renunció a fabricar su propio avión…

R. B. Efectivamente. Esos eran los cimientos del edificio a construir. Esa vez estabamos decididos a fabricar un avión para venderlo, no por razones de prestigio. Un aparato acorde con los criterios de calidad y economía de las compañías aéreas.

Planet AeroSpace - ¿Fue difícil desarrollar el programa?

R. B. En el aspecto ténico, en absoluto. Aunque la propulsión nos dio serios quebraderos de cabeza. Rolls-Royce se había comprometido a entregar un motor de la suficiente potencia como para propulsar un avión que, en el transcurso del tiempo, había ‘engordado’ (la versión estándar tenía por entonces cerca de 300 plazas; de ahí la denominación A300). Sin embargo, tuve la impresión de que el fabricante británico prefería centrar su atención en la puesta a punto de un motor más pequeño para el Lockheed L-1011 Tristar. Al mismo tiempo,General Electric se concentraba en los trabajos del reactor del Douglas DC-10-30; era un motor que podría ajustarse a nuestras necesidades, siempre y cuando nuestro avión ‘encogiese’ un poco. Por eso, un pequeño grupo de ingenieros trabajó, poco menos que a escondidas y de forma paralela al proyecto en curso, para diseñar un aparato de 250 plazas con una sección de menor tamaño que fuese compatible con los contenedores estándar de carga del 747, DC-10 y del L-1011. Esta fue la versión presentada en la primera reunión de los presidentes de las empresas colaboradoras, celebrada en octubre de 1968. La presentación levantó una enorme polvareda que, para empezar, tuvo como consecuencia la retirada de la parte inglesa. Pero junto con Henri Ziegler, presidente y director General de la SNIAS (
Société Nationale Industrielle Aérospatiale, que más tarde se convirtió en Aerospatiale), logramos convencer a los alemanes de que continuasen en el proyecto y pudimos, además, asociarnos a la británica Hawker- Siddeley a título privado.

Planet AeroSpace - ¿Tuvieron que repartir de nuevo el trabajo como consecuencia de todo esto?

R. B. Una parte del trabajo correspondiente en un principio a los británicos volvió a Alemania. Franz-Joseph Strauss desempeñó un papel de considerable importancia al lograr que las compensaciones a pagar por Alemania a Gran Bretaña, en concepto de gastos de mantenimiento de las tropas británicas estacionadas en su territorio, fuesen utilizadas en parte para completar las inversiones de Hawker-Siddeley, que no contaba con el apoyo económico de su propio gobierno Además, los industriales alemanes contrataron a un gran número de ingenieros británicos dado que no disponían de personal suficiente con el alto grado de preparación exigido.

Planet AeroSpace - Pero, el A300 terminó por fabricarse y pareció gustar en el mercado. Faltaba convencer a los usuarios.
R. B. Nuestro gran problema era, en efecto, el de credibilidad. Teníamos que salvar dos etapas: la de definir un buen aparato y la de fabricarlo a precio conveniente (esto fue obra de Felix Kracht). Después hubo que acometer la tercera: conseguir la aceptación de las compañías. Para esta tarea Bernard Lathière contó con un eficiente equipo de ingenieros y vendedores, sobre todo, británicos.


El encuentro histórico del A300B con el Concorde a la salida del hangar
.

Planet AeroSpace - ¿El llamado Grupo de Interés Económico era la forma jurídica adecuada?
R. B. Le cabía el mérito de tomar en consideración los intereses y las suceptibilidades de cada parte. Por otro lado, sometió al personal directivo a una dura prueba porque implicaba procesos decisorios extremadamente difíciles dada la obligación de que nuestros productos ofreciesen idénticas condiciones de precio y calidad que los de un consorcio integrado. Admito, a posteriori, que muchas veces fuimos más allá de lo que autorizaban nuestras facultades para poder progresar.

Planet AeroSpace - ¿Llegó a pensar que Airbus llegaría a
ser lo que es hoy?

R. B. No y sí. No pensé que llegaría a tal nivel de desarrollo. Pero, por otra parte, presentía que el éxito estaba esta vez al alcance de nuestra mano bajo dos condiciones: la primera, no fabricar sólo un avión, sino toda una familia de aviones. La segunda, que los aparatos no fuesen una mera copia de los modelos competidores.
Ésa fue la línea de conducta que seguimos al lanzar primero el A310 y, más tarde, el A320. Al hacernos cargo de este último proyecto, desarrollado al principio fuera de Airbus, heredamos un avión invendible porque pesaba demasiado. Así pues, lo primero que hice fue exigir de los ingenieros de desarrollo que lo retocarán para hacerle perder cuatro toneladas. A continuación,
optamos por un fuselaje siete pulgadas más
ancho que el del Boeing 737. Una decinsión que fue (y sigue siendo hoy) de gran importancia para el éxito comercial. Finalmente, le dotamos de mandos eléctricos de vuelo. El A320 trajo consigo de esta forma toda una serie de adelantos decisivos.

Planet AeroSpace - ¿Cómo juzga usted en retrospectiva la aportación de Airbus a la industria aeronáutica en particular y al transporte aéreoen general ?
R. B. Con Airbus se llegó a un sector tecnológico que es de punta porque genera progreso, un auténtico competidor, un factor esencial. ¿Cree usted que Boeing habría desarrollado el 777, el 737 de nueva generación y el 747-400 si no se hubiera enfrentado con Airbus? En mi opinión, no, jamás.

Planet AeroSpace - ¿Cree que algún día habrá un tercer fabricante junto a Boeing y Airbus?
R. B. No veo cómo se podrían reunir los recursos humanos y económicos necesarios para crear una empresa así. Ni tampoco veo la necesidad de hacerlo. Dada la batalla competitiva que libran, los dos constructores aeronáuticos actuales serán perfectamente capaces, hablando en términos de calidad y progreso, de satisfacer la demanda al menos durante los próximos treinta años. No se puede reducir una empresa aeronáutica a un mero problema técnico y financiero. En nuestro ramo, los conocimientos necesarios no se adquieren en sólo unos cuantos años; es algo que no se logra ni siquiera en el transcurso de una generación.

Planet AeroSpace - ¿Dónde radica, en su opinión, la gran fortaleza de Airbus ?
R. B. Sobre todo, en su carácter transnacional. Las personas que integran
la empresa proceden de diferentes culturas y sus planteamientos son tambiéntambién distintos. De ello resulta una confrontación muy constructiva. Ésta es sin duda una ventaja frente a Boeing donde la formación de la plantilla es demasiado homogénea. Además, hemos cuidado siempre mucho de que el personal no se recluya en su propio trabajo, sino que se asocie al conjunto de proyectos para no perder de vista lo que hacen los demás. Así hemos evitado cometer muchos errores cuyo coste y consecuencias son, en numerosas ocasiones, considerables. En cierta ocasión, durante el desarrollo del A300, en el transcurso de una reunión técnica de carácter general,un ingeniero alemán puso sobre el tapete la cuestión de cómo abrir las puertas de la bodega, que han de utilizarse también en casos de emergencia. Después de debatir el tema, optamos por una solución “a prueba de idiotas”, que para nosotros era la más segura, es decir, abrirlas de fuera a dentro. Algunos años después, el accidente de un DC-10, ocurrido cerca de París, provocado por el desprendimiento de la puerta de bodega, que se abría de dentro a fuera, fue la triste confirmación de que estabamos en lo cierto. Naturalmente, la colaboración de personas de diferentes nacionalidades no es fácil, pero sí factible entre gentes de buena voluntad, siempre y cuando las metas definidas sean claras”.

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AIRBUS Entrega Avião de Número 4.000
http://www.defesanet.com.br/aviacao/airbus_4000.htm

4,000th Airbus Aircraft Delivered to Lufthansa
http://www.defesanet.com.br/aviacao/airbus_4000_e.htm


Entrevista com um dos fundadores da Sociedade da Airbus: Roger Béteille
http://www.defesanet.com.br/aviacao/airbus_start.htm

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