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¿Qué
quiere Brasil con Sudamérica?
Exclusivo:
26 preguntas al cientista político Luis Moniz Bandeira
Entrevista de Roberto Pereira y equipo de redacción
de La ONDA digital
El
doctor Luis Moniz Bandera, historiador brasileño
y profesor titular de la Universidad de Brasilia, invitado
de la Universidad de Heidelberg, Universidad de Colônia
y otras en Europa y América. es uno de los mayores
especialista en el proceso histórico de las relaciones
internacional del Brasil. Tanto en su país como
en el exterior es considerado como uno de los académico
que más conocen la política exterior de
Brasil, las relaciones con Estados Unidos y América
del Sur. Habitualmente colabora en La ONDA digital,
además de otras prestigiosas publicaciones de
la región y el mundo.
(Entrevista realizada vía correo electrónico)
Parece que Tabaré Vázquez no se
da cuenta de que el aumento de las importaciones de
carne por parte de Estados Unidos es un fenómeno
de coyuntura (o provocado para seducir al Uruguay) y
de que Uruguay va a perder los mercados de Brasil y
Argentina.
Chávez va a cometer muchos errores, en
la medida en que se aísla, se radicaliza y se
entromete en la política interna de otros países.
Pierde los amigos y los aliados. Es malo para Venezuela
y para la región.
El problema es que muchos de los países
de América del Sur no tienen política
exterior y carecen de diplomacia. Y por eso, en algunas
situaciones, pueden ocurrir enfrentamientos bélicos.
Lo que si se puede prever es que una profunda
crisis va golpear a Estados Unidos a corto o mediano
plazo (...). Estados Unidos tiene una deuda externa
tres veces más grande que su PBI. Es una burbuja
que va a explotar días más, días
menos. |
-
En la última década se produjeron cambios
importantes en Sudamérica, que permitieron observar
que el continente tomaba un rumbo progresista. Pero en la
actual coyuntura surgen dificultades para que esos gobiernos
progresistas encuentren zonas de acción común.
Intelectuales de la derecha dicen que eso ocurre porque
en el campo del progresismo predominan actitudes nacionalistas
y populistas. ¿Cuál es su interpretación
de la causa de esos desencuentros?
- Era inevitable el surgimiento de gobiernos más
a la izquierda, o progresistas, después del fracaso
del Consenso de Washington y de las medidas neoliberales
que ha recomendado. Pero la región no es uniforme,
tiene intereses, en larga medida diferentes y así
mismo contradictorios. Y muchos de esos dirigentes no tienen
una visión estratégica y hacen política
volcados a sus intereses inmediatos, de política
interna, para atender a los grupos nacionales de presión.
No tienen una visión del conjunto, no entienden que
la economía capitalista mundial no es una suma de
economías nacionales, que es un todo involucrando
a todos los países, tanto las potencias industriales
como los países más retrasados, y que todos
son interdependientes. No hay país más dependiente
del exterior que Estados Unidos. Pero
algunos de los llamados líderes progresistas de América
del Sur no perciben las tendencias de la economía
mundial capitalista, que evoluciona hacia un sistema multipolar,
pero en el cual solamente jugarán algún papel
las grandes masas territoriales, demográficas y económicas.
Brasil es, entre los países de América del
Sur, el único que presenta actualmente tales características,
las características de una potencia regional. Hay
en Itamaraty, sin embargo, una clara conciencia de que es
necesario formar una Comunidad Sudamericana de Naciones,
para seguir un camino parecido al de la Unión Europea.
Su objetivo es estratégico, no tiende a transformar
a Brasil, sino a toda la América del Sur, en una
potencia mundial, tanto económica, como política.
La América del Sur, compuesta por doce países,
dentro de un espacio contiguo, tiene (2004) 360 millones
de habitantes, cerca del 67% de toda América Latina
y el equivalente al 6% de la población mundial, con
integración lingüística, dado que la
casi totalidad habla portugués o castellano. Su población
es mayor que la de EE.UU. (293.027.571, est. 2004), su territorio,
cerca de 17 millones de kilómetros cuadrados, es
el doble del territorio estadounidense (9.631.418 kilómetros
cuadrados), y posee una de las mayores reservas de agua
dulce y biodiversidad del mundo, e inmensas riquezas minerales,
pesca y agricultura. El Mercosur tiene un PBI de u$s 1,954.12
mil millones (para lo cual, de acuerdo con la paridad de
poder de compra, Brasil aporta u$s 1,375 mil millones (est.
2003), la Argentina u$s 435.500 millones),un poco abajo
del PBI de Alemania, calculado en U$S 2.454 trillones y
la CAN con u$s 596.760 millones, además de Chile,
con u$s 154.780 millones, sumados al Mercosur puede hacer
de la Comunidad Sudamericana de Naciones una potencia mundial,
con una masa económica superior a los u$s 2,705.660
mil millones, mayor que la de Alemania (u$s 2,271 mil millones,
est. 2003) y muy superior a la suma del PBI de México
(u$s un trillón) y del Canadá (u$s un trillón).
Simón Bolívar, el Libertador, dijo en carta
a José Fernández Madrid, fechada en Turbaco
el 31 de mayo de 1830: "Seguramente la unión
es la que nos falta para completar la obra de nuestra regeneración.
Sin embargo, nuestra división no es extraña,
porque tal es el distintivo de la guerras civiles formadas
generalmente entre dos partidos: conservadores y reformadores.
Y concluyó: "Yo aconsejo la unión, pero
temo que no se logre".
Notas
Defesa@Net - A Geopolítica di Cerco- É
interessante comparar a série de artigos de Moniz
Bandeira à Agência Brasil, no início
de 2006, com essa entrevista à Onda Digital
http://www.defesanet.com.br/notas/abr_mb.htm |
-
Es verdad que en los años de la lucha por la primera
independencia, los programas de los grandes
líderes de la época no eran iguales. ¿Usted
percibe que el llamado campo progresista de Sudamérica
contiene programas y sensibilidades diferentes en su seno?
- La situación es muy distinta de la época
de la independencia. No sé si los grandes líderes
de la época tenían programas claros.
Había aspiraciones parecidas. Hoy, sin embargo, algunos
líderes del llamado grupo progresista, en general,
aún están influenciados por la idea de que
pueden conducir sus países, o incluso implantar el
socialismo aisladamente, dentro de una economía mundial
de mercado, que se formó y cada vez más se
profundiza, desde los viajes de circunnavegación,
del descubrimiento de América.
- La liberación de colonialismo español y
portugués no nos dejó una América del
Sur unida, ¿hoy se puede correr el mismo peligro?
- El general Juan D. Perón tuvo una idea muy clara
al respeto. Comprendía que la lucha del futuro sería
económica y que la historia demostraba que ningún
país se ha impuesto en ese campo, ni en ninguna lucha,
si no tiene unidad económica. Y observó que
la República Argentina, sola, no tiene unidad
económica; Brasil, solo, no tiene unidad económica,
Chile, solo, tampoco tiene unidad económica;
pero estos tres países unidos
conforman quizá en el momento actual la unidad económica
más extraordinaria del mundo entero, para el futuro,
porque esa inmensa posibilidad constituye su reserva.
Estos son países reservas del mundo.
Y agregó que es indudable que, realizada esta
unión, caerán a su órbita los demás
países sudamericanos, que no serán favorecidos
ni por la formación de un nuevo agrupamiento y probablemente
no lo podrán realizar en manera alguna, separados
o juntos, sino en pequeñas unidades. Perón
tenía una visión estratégica. La correlación
de fuerzas, claro, ha cambiado, ya no es igual a la de 1953.
Pero la esencia de lo que él dijo no cambió,
sigue siendo la misma, y eso es lo que el presidente Hugo
Chávez y, más aún, Evo Morales no perciben
y no entienden. Les falta una visión estratégica.
Sola, con Bolivia y Cuba, sin Brasil y Argentina, Venezuela
no va a conseguir nada.
- Ese peligro de división, de balcanización,
¿es fruto de la política exterior de Estados
Unidos u ocurre por deficiencias de las fuerzas progresistas
de cada país?
- Claro que Estados Unidos tiene interés y siempre
trabajó con el objetivo de mantener América
del Sur dividida. Pero hay otros factores internos, en los
países de América del Sur, de carácter
económico, social, político y cultural, líderes
inmaduros, personalistas, que contribuyen fuertemente para
la balcanización. Ellos no comprenden la situación
mundial, solamente miran sus intereses inmediatos y no tienen
el sentido de la realpolitik. En verdad, las llamadas fuerzas
progresistas no siempre son progresistas. Están atadas
a concepciones políticas que ya no corresponden a
la realidad histórica. Y llegan al gobierno sin entender
lo que pasa en el mundo.
- Esta posible balcanización ¿puede poner
en peligro la paz regional o puede ser un detonante para
enfrentamientos bélicos entre los país del
sur del Río Bravo?
- El problema es que muchos de
los países de América del Sur no tienen política
exterior y carecen de diplomacia. Y por eso, en algunas
situaciones, pueden ocurrir enfrentamientos bélicos.
- ¿Cree que en cada país progresista se
debe recorrer un camino propio para desarrollar sus economías
y llevar bienestar a su pueblo, o hay que ir a consensuar
una política global?
- Ya respondí que no veo posibilidad de que cada
país pueda aisladamente desarrollar sus economías.
¿Que pueden hacer Uruguay, Paraguay, Bolivia, Ecuador
si no están integrados con Brasil y Argentina, que
son las fuerzas motrices de América del Sur? Nada.
Esos países solamente pueden atraer inversiones si
pueden ofrecer mercados para consumo de la producción,
que hoy exige escalas muy amplias, grandes, como las que
tienen China, Unión Europea, Estados Unidos y Rusia,
o Brasil-Argentina.
- Cuando cayó el mundo bipolar desde tiendas del
progresismo se dijo que la salida eran los acuerdos regionales,
como el del Mercosur, en oposición al ALCA hegemónico
de Estados Unidos. En Mar del Plata se logró una
acción unida de los gobiernos y pueblos contra el
ALCA, ¿por qué al otro día surgieron
diferencias entre esos gobierno?
- Surgieron diferencias debido a diversos motivos, por factores
varios. Todos los países que forman el Mercosur pasaron
por graves crisis económica y financieras al fin
de los años 90. Brasil tuvo que devaluar su moneda,
para contener la fuga de capitales. Con eso sufrieron Uruguay
y los demás países, porque hubo una retracción
del mercado, del comercio inter-bloque. Hay gente en Uruguay
que hasta hoy reclama por qué Brasil devaluó
su moneda sin avisar al gobierno de su país. Brasil
tenía su moneda sobrevaluada, la culpa no fue de
otro país ni siquiera del FMI, que había previsto
lo que iba a ocurrir. Fue del presidente de Brasil, Fernando
Henrique Cardoso. Pero no fue Fernando Enrique Cardoso quién
dijo al Uruguay que hiciese igual, que mantuviese su moneda
sobrevaluada, como tampoco no dijo a la Argentina para que
hiciese la ley de la convertibilidad del peso al dólar.
La culpa fue de Jorge Batlle, en Uruguay, y de Carlos Ménem,
cuya política delirante llevó a la Argentina
al colapso financiero del 2001. No había, como aún
no hay, un acuerdo para compatibilización, armonización
y coordinación de política monetaria, de políticas
macroeconómicas, como no la hay aún hoy. Y
lo que pasó al fin de los años 90 fue el fracaso
de tal política neoliberal, de monedas artificialmente
sobrevaluadas, que solamente facilitaron importaciones de
mercancías de Estados Unidos y provocaron inmensos
y consecutivos déficit comerciales en los países
del Mercosur. Así, todos, incluso Brasil, tuvieron
una inmensa pérdida, pero el fenómeno fue
mundial. La crisis financiera empezó en México,
después alcanzó los países asiáticos,
Rusia (1997) y finalmente Brasil a comienzos de 1999.
¿Que querían? ¿Que Uruguay no tuviese
pérdidas? Pero el hecho es que los gobernantes, sobre
todo de los países más chicos, no buscan resolver
las diferencias y superarlas por medio de la diplomacia.
Hacen un juego para atender a los grupos económicos
de presiones y a los manejos de política interna.
Es el caso de Uruguay, el presidente Jorge Batlle solamente
pensaba en llevar la carne uruguaya a los mercados americanos,
aunque tuviese que anexar su país a Estados Unidos.
Hoy, el presidente Tabaré Vázquez, que se
suponía de izquierda, sigue la misma línea
para atender la presión de la Unión de los
Exportadores de Uruguay. Parece que no se da cuenta de que
el aumento de las importaciones de carne por parte de Estados
Unidos es un fenómeno de coyuntura (o provocado para
seducir al Uruguay) y de que Uruguay va a perder los mercados
de Brasil y Argentina y, consecuentemente, con solo 3,4
millones de habitantes no va atraer inversiones de capitales.
Estados Unidos no necesita de la carne de Uruguay. Produce
carne y, si necesita importar, puede hacerlo de Canadá,
Australia, Brasil o Argentina. Las importaciones de carne
uruguaya parece que crecieron por causa de la vaca loca
en Canadá. Pero eso pasa, seguramente pasa.
- ¿Los TLC son parte de una estrategia estadounidense
para avanzar en la idea del ALCA, pero por otro camino?.
¿Estamos ante el proyecto del ALCA light?
- Estados Unidos no está realmente interesado en
esos países con los cuales firma los TLC. Es una
estrategia para presionar a Brasil y Argentina, que son
los mercados que realmente le interesan. Simón
Bolívar dijo que no hay buena fe en América,
ni entre las naciones. Los tratados son papeles; las constituciones
libros; las elecciones combates; la libertad anarquía;
y la vida un tormento.
La América a la que Bolívar se refería
era Estados Unidos de América, como este país
era en aquel entonces conocido y hasta hoy es así
llamado no solo por si mismo como en varias otras partes
del mundo, incluso en Europa.
- ¿Piensa que buscar acuerdos bilaterales con
Estados Unidos y otras potencias económicas mundiales,
por más que se mantengan los acuerdos regionales,
debilita el avance progresista?
- No. Los acuerdos bilaterales pueden ser firmados con todas
las potencias, siempre que no perjudiquen las normas del
acuerdo regional, como la unión aduanera, que el
Mercosur representa, a pesar de sus imperfecciones, perforaciones
y retraso.
- ¿Está usted pensando en el gobierno del
doctor Tabaré Vázquez?
- Su comienzo me parece muy malo, en términos de
política exterior. Sigue la misma línea de
su antecesor Jorge Batlle, amenazando salir del Mercosur,
etc. Hasta ahora la percepción es la de que no hay
mucha diferencia entre los dos. Vázquez demuestra
que no tiene visión estratégica y se olvida
de las razones por la cuales el Frente Amplio siempre se
batió. Mi viejo conocido Guillermo Chiflet, desde
el tiempo en que viví en la hermosa ciudad de Montevideo,
tiene razón en oponerse a Vázquez. Chiflet
es un hombre coherente, correcto, inteligente. Y hay en
Uruguay un pueblo muy lúcido, una intelectualidad
muy brillante, gente muy esclarecida que no va a conformarse
y permitir la perversión del Frente Amplio, por el
gobierno que eligió, después de tantas luchas.
Optar por un acuerdo con Estados Unidos, abandonando el
Mercosur, es una traición a sus ideales de integración
regional y de resistencia a la hegemonía del Imperio.
- ¿No cree que a Vázquez lo obligan a recorrer
ese camino las políticas de los dos grandes: Argentina
y Brasil?
- ¿Cuales son las políticas de los dos grandes,
Argentina y Brasil? Los dos países (Brasil menos
que Argentina) pasaron por graves crisis económicas
y financieras, y es claro que eso se reflejó sobre
sus políticas y afectó también los
dos socios más chicos, Uruguay y Paraguay. Es necesario,
entonces, que esos países menores planteen claramente
lo que quieren. No basta reclamar. Hay que presentar propuestas,
tener una agenda positiva. El Mercosur tiene un gran número
de huecos exactamente para atender al Uruguay y al Paraguay,
que quisieron por si mismos adherir a la unión aduanera.
El ex-presidente uruguayo Julio Maria Sanguinetti forzó
su presencia en los encuentros de los presidentes José
Sarney (Brasil) y Raúl Alfonsín (Argentina),
en 1987, cuando empezaron los acuerdos Argentina-Brasil,
que eran entonces bilaterales. El decía que Uruguay
sería la bisagra en la integración Brasil-
Argentina. Esto no quiere decir que los dos grandes
Argentina y Brasil no deban preocuparse y no cuiden
del desarrollo de Uruguay y Paraguay. Preocupación
hay y mucha. Tanto es así, que Brasil ha permitido
la importación de neumáticos recauchutados
del Uruguay, que en verdad le son vendidos por China. Hay
ciertamente que hacer más por el desarrollo de los
países menores, buscar dentro del Mercosur soluciones
estructurales a largo plazo, para impulsar tanto el desarrollo
de Uruguay como el de Paraguay.
Evidentemente que ellos como países más débiles
sufrirán graves consecuencias de las crisis, una
crisis económica mundial, agravada por las políticas
neoliberales. No podían pasar inmunes por la crisis.
Y tanto Brasil como Argentina, no podían ni pueden
hacer milagros, sobre todo cuando tenían y tienen
aún que estabilizar su situación económica
y financiera para retomar el ritmo de crecimiento. Eso va
pronto a ocurrir y Uruguay y si Uruguay se queda en el Mercosur,
va a beneficiarse, como Paraguay se benefició en
los años 70 y 80 con la construcción de la
represa de Itaipú. Pero Uruguay y Paraguay, esos
dos países, no pueden siempre culpar a los grandes,
Brasil y Argentina, por sus dificultades internas, que resultan
en larga medida de la carencia de una estructura productiva,
además de otros factores históricos y culturales.
Es necesario que sus gobiernos promuevan políticas
adecuadas, volcadas hacia la diversificación de la
producción y mantengan una política exterior
que inspire confianza, lo que no ocurre cuando tanto Uruguay
como Paraguay, que antes hacían una política
pendular entre Brasil y Argentina, ahora pasan a hacerlo
con Estados Unidos. Esa política de amenazas, que
Uruguay y Paraguay hacen, aleja los eventuales inversores,
les da incertidumbre e inseguridad. ¿Para qué
van a hacer inversiones en Uruguay si Vázquez lo
saca del Mercosur y se pierden los mercados de Brasil y
Argentina? La percepción en Europa es que los dos
países no inspiran confianza.
- ¿Por qué a Uruguay lo dejaron solo en
la lucha desigual con Argentina en medio de la crisis de
las papeleras?
- La integración con la Argentina, obviamente, es
mucho más importante que con Uruguay. Es fundamental
para la consolidación del Mercosur y el Mercosur
para la construcción de la Comunidad Sudamericana
de Naciones. Además Uruguay hace tiempo, desde el
gobierno de Jorge Batlle y, ahora, con el de Tabaré
Vázquez, está amenazando dejar el Mercosur.
Brasil no tiene razón, pues, de involucrarse en esa
contienda de las papeleras, que podría y puede ser
muy bien resuelta por la vía diplomática por
medio de un entendimiento bilateral entre los dos países,
Argentina y Uruguay. No hay necesidad de intermediación.
- ¿No le parece que Brasil se acordó del Mercosur
cuando Hugo Chávez comenzó a visitar con frecuencia
el sur?
- Brasil no se acordó del
Mercosur por causa de Chávez. El Mercosur sigue siendo
la prioridad en la política externa brasileña,
tanto que, por encima de las presiones de los sectores empresariales
y de las críticas jurídicas, Brasil firmó
el acuerdo de adaptación competitiva con Argentina,
para posibilitar la retomada de su industrialización,
pretendida por el presidente Néstor Kirchner.
Las relaciones entre los dos países están
en su mejor momento. El ingreso de Venezuela es muy bienvenido
en el Mercosur. Es un país estratégicamente
importante, con enormes yacimientos de gas y petróleo,
situado en la Amazonía y con salida para el Caribe.
Chávez es un hombre más sobrio, más
sensato y más lúcido de lo que la prensa presenta.
Parece un hombre cultivado, con un proyecto para su país.
Hace una política interna con algunos resultados
positivos, aunque de carácter más asistencial,
usando los superávits del petróleo. Pero,
en el momento, Chávez está haciendo, con su
política externa, un juego peligroso, divisionista,
porque Venezuela no tiene stok de poder económico
y político para liderar ningún proceso de
integración en América del Sur y resistir
aisladamente a Estados Unidos, apenas con el apoyo de Cuba.
El ALBA es una iniciativa que no tiene viabilidad. Es meramente
asistencial. Venezuela distribuye dinero, que puede mantener
solamente mientras los precios del petróleo estén
muy altos. ¿Pero qué pueden hacer concretamente
Venezuela, Cuba y Bolivia, para obtener mejor inserción
internacional, sin Brasil y Argentina? Fidel Castro tenía
un carisma que Hugo Chávez no posee. Proyectaba una
áurea de heroísmo, como líder de una
revolución, una revolución social, que causó
profundo impacto en el escenario internacional y conmocionó
las masas populares de toda América del Sur, América
Central y México. Y contó con el respaldo
de la Unión Soviética.
No es el caso de Hugo Chávez
y de Evo Morales. Chávez ya tiene experiencia de
gobierno, está en el poder hace siete años.
Tiene habilidad tanto que no suspendió el suministro
de petróleo a Estados Unidos porque el presidente
George W. Bush prohibió la venta de armas a Venezuela.
Pero Evo Morales, como él mismo confesó, no
sabe gobernar, no tiene perspectiva de política externa
y actúa impulsado casi exclusivamente por factores
inmediatos de política interna. Pero tanto Chávez
como Morales tienen una estatura política internacional
muy pequeña, una dimensión revolucionaria
mucho más reducida que la de Fidel Castro en los
años 60. No puede haber comparación. Chávez
y Morales solamente encantan a sectores ya radicalizados.
Venezuela, además, está internamente
muy dividida, socialmente fracturada, la oposición
interna sigue fuerte, con el respaldo de Estados Unidos.
El gobierno de Hugo Chávez apenas consiguió
vencer el paro de la PDVSA, que a fines de 2002 paralizó
toda su producción, porque el gobierno de Brasil,
primero de Fernando Henrique Cardoso y después del
presidente Luiz Inácio Lula da Silva, le envió
petróleo en navíos de la Petrobrás.
Y Lula contribuyó aún para crear el grupo
de amigos de Venezuela para evitar una guerra civil. Bolivia
camina en la misma dirección. Es un país tradicionalmente
inestable, nunca alcanzó realmente una unidad nacional.
Su crisis es estructural, está en los orígenes
de su propia formación. Y la radicalización
de Evo Morales puede incentivar antiguas y permanentes desavenencias
entre las regiones de Santa Cruz y el Altiplano, que son
dos regiones diferenciadas bajo todos los puntos de vista.
La política de Chávez y Morales está
así alimentando en Brasil la reacción conservadora,
de la derecha, contra la política exterior del gobierno
de Lula da Silva, porque no le perdona haber frustrado la
implantación del ALCA y favorecer a los gobiernos
progresistas, o mejor, reformistas en América del
Sur. Los dos, Chávez y Morales, práctica y
objetivamente, están colaborando con a política
de Washington. El presidente George W. Bush y la secretaria
de Estado deben estar contentos. Encontraron dos sorprendentes
aliados.
- ¿Las diferencias surgidas de Brasil con Bolivia
cómo las interpreta?
- Hay problemas reales en Bolivia, un país pobre,
cuya miseria y las políticas neoliberales desde 1985
solamente agravaron la miseria en que viven las masas populares,
a pesar de las inmensas riquezas minerales que el país
posee, al contrario de Uruguay y Paraguay. Bolivia es un
país realmente muy explotado de los tiempos de la
colonización. Mal constituido. Y hasta hoy no ha
alcanzado una verdadera unidad nacional. Los gobiernos corruptos,
neoliberales, deben, de hecho, haber firmado contractos
muy favorables con las petroleras extranjeras, así
como con la Petrobrás. Es perfectamente comprensible
y justo que Evo Morales reivindique una mejor participación
de su país en las ganancias de tales empresas, inclusive
la Petrobrás, a fin de mejorar las condiciones de
vida de su pueblo. Efectivamente los precios del gas estaban
muy por debajo de los precios internacionales. Y es cierto
que la nacionalización de los hidrocarburos es un
atributo de la soberanía nacional.
Pero, la cuestión es la forma. Podría ser
muy bien negociada. Petrobrás fue a Bolivia en función
de tratados que ella firmó con Brasil en el ejercicio
de su plena soberanía. No le fueron impuestos. Y
había condiciones para un entendimiento, sobre todo,
por tratarse de un país vecino y amigo, como Brasil.
Morales podría haber negociado con Petrobrás
y con el gobierno brasileño el aumento de los precios,
aunque no fuesen al nivel internacional, porque en realidad
Brasil es su único mercado y allá hizo muchas
inversiones. En realidad, Bolivia depende más de
Brasil que Brasil de Bolivia. Si hay interrupción
en las exportaciones de gas para Brasil, si Bolivia no cumple
el contrato con Brasil, quedará sin óleo y
sin receta, lo que su pueblo no suportará que ocurra.
El corte en la producción crea el riesgo de desabastecimiento
de combustibles en Bolivia. Y el gobierno de Morales caerá
en tres meses, pues el petróleo usado en Bolivia
es extraído juntamente con el gas natural.
Las diferencias surgidas entre
los dos países, por lo tanto, resultan del hecho
de que Bolivia y Venezuela, que respaldó la iniciativa
de Evo Morales sin medir las consecuencias, no tienen diplomacia,
no tienen una política exterior, con base en una
concepción estratégica, de largo plazo. Debido
a la falta de confianza en Bolivia, la Petrobrás
ya está tratando de sustituir el gas por otras matrices
energéticas e importaciones de gas líquido
de otros países. Venezuela no tiene condiciones de
sustituir a Brasil, de ningún modo. En
el mercado del gas de Bolivia, no tiene frontera con Bolivia,
y Bolivia no tiene salida al mar. Y con tal radicalización
es muy poco probable, muy difícil, que Morales la
consiga. Hay naturalmente otros problemas que pueden complicar
la situación. En setiembre vence un acuerdo por el
cual Brasil garante la permanencia en territorio nacional
de 70 bolivianos (hay además otras centenas de clandestinos)
y Bolivia asegura la permanencia de 6.600 brasileños
que está allá y que llaman intrusos.
Pero si Morales crea problemas a los brasileños en
Bolivia, confisca sus tierras, el gobierno brasileño
no tendrá otra alternativa que expulsar los 70 mil
(más de diez veces el número de brasileños
en Bolivia) y todos los demás que están clandestinos
en Brasil, principalmente en Mato Grosso, Rondonia y otros
estados, tomando lugares de trabajo de brasileños.
La expulsión de miles de bolivianos de territorio
brasileño será inevitable, si Morales toca
a los brasileños que están allá. Una
de las normas de la diplomacia es la reciprocidad y Brasil
la aplica, como la aplicó contra Estados Unidos cuando
el presidente George W. Bush impuso la toma de impresiones
digitales y fotos en los aeropuertos del país. A
toda acción corresponde una reacción. La diplomacia
existe para superar exactamente para superar dificultades
y Bolivia no debe ir a una confrontación con Brasil,
con iniciativas irresponsables.
- Da la impresión de que Bolivia tiene razones
éticas de sobra para nacionalizar sus hidrocarburos,
pero que no actuó según sus palabras-
con el necesario respeto por un país amigo como Brasil.
¿Es así?
- El problema es que la visión
de Morales nunca ultrapasó los límites de
Chapare, la región cocalera de Bolivia, donde era
un gran líder de masas. Es un hombre aún tosco,
sin mayor experiencia en política internacional,
inmaduro, fue catapultado para la presidencia de un país
muy pobre, sufrido, que siempre fue económicamente
explotado y políticamente radicalizado. Morales,
así, actuó de modo intempestivo, condicionado
por factores internos, por la necesidad de lograr la mayoría
en la Asamblea Constituyente, lo que lo llevó a hacer
una escenificación demagógica, teatral, desafiando
precisamente a su vecino, el Brasil, con la ocupación
de la Petrobrás y no otra petrolera europea.
Hizo una bravata, acompañada por declaraciones irresponsables.
No se da cuenta de que, sin el respaldo de Brasil, no podrá
conservar el poder por mucho tiempo. Fue su gran error.
- La alianza política entre Cuba, Venezuela y
Bolivia ¿se puede caracterizar como el polo radical
del progresismo?
- Hubo una erupción de radicalismo en Venezuela y
Bolivia. No obstante, como lo dijo Perón en 1953,
otros países en la América del Sur (menos
Venezuela, Bolivia y Cuba) no pueden de ningún modo
formar un bloque perfectamente integrado, ningún
polo de atracción, sin Brasil y Argentina.
Venezuela, de los tres del ALBA, es el menos pobre; tiene
un PBI de u$s 164 mil millones (paridad del poder de compra)
y su economía sigue basada en el petróleo,
que representa 80% de sus exportaciones. Bolivia tiene
un PBI de u$s 23,73 mil millones (est. 2005), mientras la
renta liquida de Petrobrás, en el mismo año
(2005), fue de cerca de u$s 63 mil millones, tres veces
mayor. Cuba, por su parte, tiene un PBI de u$s 37,24 mil
millones. Tales números muestran que los tres países
juntos no tienen capacidad de poder económico y político
para llevar adelante, aisladamente, la creación de
ningún polo radical del progresismo. Por el contrario,
pueden perjudicar el frente de resistencia al propósito
de dominación imperial, con una ALCA disfrazada,
encubierta por los Tratados de Libre Comercio,
- ¿Le molesta a Brasil que le haya salido por
la izquierda un competidor, el ALBA, en materia de liderazgo
en América del Sur?
- Venezuela no tiene condiciones
de disputar el liderazgo con Brasil. El liderazgo de Brasil
no resulta de su voluntad, sino de su masa territorial,
demográfica y económica, de su ubicación
estratégica, con fronteras con todos los países
de América del Sur (excepto Ecuador y Chile) y su
proyección sobre la costa occidental de África.
Brasil es el único país realmente industrializado
(producción industrial, mayor que producción
agrícola), en América del Sur, y el único
que tiene no solamente una política exterior, pero
también una política internacional, intereses
en las más diversas regiones del mundo.
El problema es que Chávez y ahora Evo Morales, tomando
actitudes sin medir consecuencias internacionales, están
perturbando el proceso de integración de América
del Sur. Eso puede virtualmente tornar inviable la Comunidad
Sudamericana de Naciones, que es la estrategia más
eficaz de resistencia a la dominación de Estados
Unidos. Del modo como trata el problema de la nacionalización
de los hidrocarburos, Morales está objetivamente
favoreciendo a la política de Washington, sirviendo
a sus intereses, en la medida que atropella las iniciativas
de Brasil y crea dificultades en la región. Chávez,
más experimentado, no debía haberlo apoyarlo,
como lo hizo, sino orientarlo mejor.
- Las autoridades de Brasil han dicho que Hugo Chávez
actúa dentro de la lógica de la guerra fría
para enfrentar a Estados Unidos. ¿Cuál debe
ser la lógica correcta, desde su punto de vista?
¿Usted cree que hay que enfrentar a Estados Unidos
o hay que buscar formas de entenderse con esa potencia mundial,
donde los sudamericanos no pierdan su dignidad y sus expectativas
de desarrollo propias?
- Sí, Hugo Chávez parece tener una lógica
de la guerra fría. Pero las hostilidades partieron
de Estados Unidos. A comienzos de 2002 el gobierno de Washington
incentivó y apoyó un intento de golpe contra
Chávez, un golpe que fracasó, porque no tenía
soporte interno ni las condiciones, internas y externas,
eran las mismas de los años 60 cuando el Pentágono,
la CIA y otras agencias de inteligencia patrocinaron los
golpes militares en Argentina, Brasil, Ecuador, Perú
y otros países de América Central.
Fue el gobierno de Fernando Henrique Cardoso, de Brasil,
que, en la ocasión, invocó la cláusula
democrática de la OEA para rechazar el reconocimiento
de la caída de Chávez, como el gobierno de
Estados Unidos pretendía. Quién
ha forzado la radicalización de Chávez fue
Washington, como hizo con Fidel Castro en los años
60. Solo que ya no existe la Unión Soviética,
la guerra fría terminó y Chávez no
debía aceptar las provocaciones de Washington, que
quiere exactamente aislarlo internacionalmente. Y eso ocurrirá
si Chávez se radicaliza y crea problemas con los
países vecinos, con declaraciones y apoyando iniciativas
aventureras.
- Con las actitudes de Chávez y de Morales ¿se
está reviviendo la política de Fidel Castro
de los años 60? ¿Se está ante un mismo
momento político que en aquella década?
- Hugo Chávez parece que no percibe que la situación
hoy no es la misma de los años 60 y 70, que él
no es Fidel Castro ni Venezuela es Cuba, que él no
hizo ninguna revolución social y que la Unión
Soviética desapareció, y que la economía
está cada vez más internacionalizada, debido
al desarrollo de las tecnologías y de la comunicaciones.
Así Chávez va a
cometer muchos errores, en la medida en que se aísla,
se radicaliza y se entromete en la política interna
de otros países. Pierde los amigos y los aliados.
Es malo para Venezuela y para la región.
- ¿El radicalismo de estos tres países
integrantes del ALBA fortalece al progresismo en cada país
o lo debilita?
- Claro que lo debilita. Uno de los métodos usados
por la CIA para debilitar los gobiernos reformistas, de
izquierda, es la radicalización, por medio spoiling
actions, acciones que tienen como objetivo deteriorar, desgastar,
erosionar sus bases de sustentación, alejando las
clases medias y otros sectores sociales. El esfuerzo para
acelerar la revolución, de los grupos
más radicales en Brasil (1964), Chile (1973) y Portugal
(1975-76) solamente contribuyeron con los golpes de derecha.
Los dos, Chávez y Morales,
quieren acelerar la revolución en escala
regional. Si Morales sigue en ese ritmo apurado, su gobierno
lamentablemente no tiene futuro, no tiene como sustentarse
interna y externamente por mucho tiempo.
- ¿Hay peligro de que Lula retroceda electoralmente
si no hay un acuerdo claro con Bolivia en materia de hidrocarburos?
- Creo que habrá un acuerdo con Bolivia. Con las
conversaciones de los presidentes Lula y Morales, en Viena,
la cuestión está bien conducida, por lo menos
en su aspecto inmediato, que es el de garantizar el suministro
de gas al Brasil. Un acuerdo es posible. Si Brasil depende
del gas de Bolivia, Bolivia depende aún más
del mercado brasileño. Y hay una diferencia substancial:
Brasil puede y va a buscar otras fuentes de suministro,
porque puede importar gas de Marruecos, Irán y otros
países. Podrá incluso sustituir el gas por
aceite combustible, mezcla de hidrocarburos utilizados en
gran variedad de equipos industriales destinados a generación
de energía y calor. Y Bolivia no puede encontrar
otros mercados, con toda la ayuda que le pueda suministrar
PDVSA. Y si no hay un acuerdo, el gobierno de Lula bajo
las presiones internas de la opinión pública,
tendrá que adoptar medidas duras, a pesar de que
todo el esfuerzo de Brasil sea preservar sus relaciones
con Bolivia y el proceso de integración de América
del Sur.
- Si Lula no fuera reelecto ¿cambia el cuadro
político del continente?
- Claro que cambiará. Toda la campaña contra
el gobierno de Lula es por causa de su política externa
que ha frustrado la implantación del ALCA. La campaña
de la gran prensa, sobre todo de ciertos periódicos
y revistas, refleja en gran medida los intereses de las
grandes empresas multinacionales que quieren conquistar
el mercado brasileño, el único que realmente
les interesa, junto con el argentino. De ahí que
la campaña es fundamentalmente contra Itamaraty y
la política exterior de Brasil. Infelizmente, Morales,
con el apoyo de Chávez, ha favorecido esa campaña
con la actitud que tomó contra Petrobrás y
consecuentemente contra Brasil, antes de cualquier negociación,
lo que era perfectamente posible y viable.
- ¿Lo que se ha dado en llamar el modelo
chileno es una simplificación de la realidad
o debe ser imitado por otros?
- El éxito de Chile es un producto de los medios,
que reflejan los intereses de las grandes empresas multinacionales
y quieren vender ese modelo a los demás países
de América del Sur. Es producto de la propaganda.
¿Qué es Chile? ¿Cual es el modelo
chileno? Chile es un país que tiene una deuda
externa de $44.8 billiones (2005 est.), que representa alrededor
¼ de su PBI estimado en U$185.1 mil millones (2005),
por la paridad del poder de compra. Su PBI es menor que
el PBI de la Provincia de Buenos Aires. Chile sufrió
un proceso de desindustrialización durante la dictadura
de Pinochet. Sus exportaciones siguen siendo principalmente
cobre y algunas commodities. La deuda pública es
de 8.1% del PIB, 18.2% (2005) de su población vive
debajo de la línea de pobreza y la tasa de desempleo
es de 8% (2005 est.). Estos datos son fehacientes. Son extraídos
del Fact Book, de la CIA.
- ¿Chile debilitó al campo progresista con
su TLC con Estados Unidos y otros?
- No me parece que exista un campo progresista. Existe si
algunos países que resisten a la hegemonía
de Estados Unidos, que tienen gobiernos reformistas, que
tratan de hacer retroceder las políticas neoliberales,
en la medida de lo posible, dentro de las condiciones objetivas
de cada país. Chile ya estaba atado a Washington
desde la dictadura de Augusto Pinochet. La presidente Michelle
Bachelet Jeria difícilmente podrá liberarse
de los intereses creados desde entonces y que el Estado
representa. En el poder no se hace lo que se quiere, sino
lo que se puede. Pero, a la larga, Chile va a enfrentar
también una grave crisis y ahí la situación
tendrá que cambiar.
- ¿Estratégicamente es más aconsejable
que los progresistas se vinculen a Europa o a Estados Unidos?
- El problema no es vincularse a Europa (Unión Europea)
o a Estados Unidos. Brasil, Argentina, Uruguay, Venezuela
y otros deben mantener buenas relaciones comerciales con
todos los países. Es fundamental. Lo que deben hacer
es preservar sus intereses nacionales, que no son los intereses
particulares de sectores económicos y políticos.
Brasil y también Argentina no pueden establecer el
área de libre comercio con Estados Unidos y la Unión
Europea porque los dos quieren imponer normas como la apertura
de la compras gubernamentales a las empresas extranjeras,
sobre inversiones, derecho de propiedad intelectual, transferencia
de los litigios entre las empresas extranjeras y los gobiernos
de la Justicia nacional para una comisión de arbitraje
internacional etc. Los TLC, así como el ALCA, son
de interés de Estados Unidos, que quiere abrir mercados
para sus manufacturas. No van a beneficiar a los países
de América del Sur, cuya agricultura pueden destruir,
como el NAFTA hizo con la agricultura de México.
-
¿Queda algo por hacer o todo ya está todo
perdido, si hablamos de unidad de los progresistas a nivel
continental?
-
Solamente el tiempo dirá. Lo que si se puede prever
es que una profunda crisis va golpear a Estados Unidos a
corto o mediano plazo. No pueden mantener por mucho más
tiempo los twin deficits, o sea el déficit comercial
y el déficit presupuestal (déficits mellizos)
y que el déficit de balanza de pagos sea sustentado
por los mismos dólares que emiten sin respaldo para
pagar las mercancías y energía que necesita
importar de China, como Oriente Próximo etc. Estados
Unidos tiene una deuda externa tres veces más grande
que su PBI. Es una burbuja que va a explotar días
más, días menos, como la debilitación
del dólar, la valorización del oro y el alza
de los precios del petróleo. Va a haber un colapso.
Puede no ser tan grave y profundo como hubo en Argentina.
Pero va a producir las más serias consecuencias sobre
todos los países, sobre todo los que están
en el área del dólar. Vivre et qui vivra verra.
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