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NACIONALIZACIÓN DE HIDROCARBUROS

DECRETO SUPREMO Nº 28701

Texto completo del Decreto Supremo Nº 28701
de Nacionalización de los Hidrocarburos
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Nota dos Pesidentes em Puerto Iguazú
04 Maio 06
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América Latina - Latin America

Defesanet 04 Agosto 2006
Pulso 01 Agosto 2006 - Bolívia


Morales y sus dos izquierdas

Abdel Padilla


*La nacionalización de los hidrocarburos bolivianos, en el plano subcontinental, fue el i
ncómodo contrapeso que ha puesto en cuestión estas últimas dos semanas la hegemonía geopolítica del Brasil y en jaque al criticado "Lula" da Silva, frente a la arremetida venezolana y el notorio protagonismo de Chávez. Ambos poderes libran hoy una escaramuza con fuego cruzado y en medio está Bolivia

"...la revista semanal Veja resulta ilustrativa: 'Lula durmió como el 'gran guía' de América Latina y se despertó como el más bobo de la corte del venezolano Hugo Chávez, que tramó el robo del patrimonio brasileño en Bolivia' " "Evo Morales no es chavista ni lulista, es vista", fue la respuesta, todavía tibia y calculadora, del vicepresidente Álvaro García –los primeros días de gobierno– a la gran incógnita de la BBC y otras cadenas internacionales sobre la línea –si más cerca de Chávez o de "Lula"– que seguiría el recientemente posesionado Evo Morales y a quien él, García, auguraba no sólo un liderazgo nacional, sino incluso continental.

Evo Morales no es chavista
ni lulista, es evista.


"Así como recibe enseñanzas de otras partes de América Latina, seguramente va a enseñar, de manera humilde", sentenciaba el segundo hombre del país, en una respuesta que, sin embargo, no había aplacado la curiosidad de los periodistas extranjeros.

El panorama hoy, pasados los 100 primeros días de gestión gubernamental y nacionalización de hidrocarburos mediante, se ha clarificado: esta medida, al igual que la anunciada segunda reforma agraria, entre otras, aleja manifiestamente a Morales cada vez más de la centro izquierda "lulista" y lo acerca livianamente a un Chávez ávido de popularidad.

Es muy posible, sin embargo –como coinciden algunos de las decenas de analistas que han escrito esta semana sobre el tema en diarios de todo tipo de orientación y origen–, que para que Morales se haya decidido por la medida nacionalizadora pesaran más factores internos que ideológicos, aunque las repercusiones fuera del país –lo dice otro grupo de analistas– fueran de más largo alcance que el derecho soberano boliviano de recuperar la propiedad de sus recursos naturales de subsuelo.

De ello sabe bien el presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva, quien ha vivido la semana más complicada de su gobierno desde aquellas denuncias de corrupción, a inicios del año pasado, en contra de algunos de sus funcionarios jerárquicos.

Esta vez, como entonces, ha sido la élite empresarial como mediática las que le han caído con todo, ataques que pueden incidir en su campaña de reelección.

Un relevamiento minucioso del diario argentino Página 12 por los tapas de periódicos y revistas del Brasil prueban el embate mediático contra el mandatario brasileño, de cuya figura la revista semanal Veja resulta ilustrativa: "Lula durmió como el 'gran guía' de América Latina y se despertó como el más bobo de la corte del venezolano Hugo Chávez, que tramó el robo del patrimonio brasileño en Bolivia".

"Guerra", "invasión", "afrenta" fueron las atizadas expresiones que se oyeron en las radios más influyentes de San Pablo y se subrayaron también en los periódicos: "Morales invade Petrobras y nacionaliza el gas" tituló a seis columnas el diario Folha de San Pablo en su sección Dinero, el martes siguiente a la nacionalización.

Presionado y aprisionado por los micrófonos, el canciller Celso Amorim reaccionó: "¿qué quiere, que invada Bolivia y los obligue a pagar el precio que yo deseo? Ese no es nuestro método".

Aunque fue el presidente boliviano quien apareció inicialmente como el malo de la película (lo grafica una foto montada de Morales sobre una garrafa con el título "El hombre que puede parar Brasil…", publicado en la tapa de la revista IstoE), los dardos tenían, desde un inicio, otra dirección: Caracas. "En rigor el venezolano, más que Morales, es el bicho de siete cabezas de los formadores de opinión", concluye su artículo Página 12.

¿Reacción tardía?

Si bien, según el diario Correio Braziliense, se critica a Lula, en las negociaciones con Bolivia, "su falta de firmeza en la conducción de la política energética, su tolerancia en relación a la ruptura de contratos, sus discursos ambiguos y su declaraciones desencontradas"; respecto a Chávez sus compatriotas le recriminan algo peor: el haber perdido peso en el mapa geopolítico continental y haber, incluso, cedido espacio en el tablero del liderazgo mundial (el analista Humberto Vacaflor recuerda que Brasil es la potencia económica número 13 del planeta, con un PIB de 452 mil millones de dólares y 180 millones de habitantes; mientras que Venezuela ocupa el puesto 39, con un PIB de 94 mil millones su PIB y 25 millones de habitantes).

Si Brasil reprocha a Bolivia el no haber concebido una nacionalización "amistosa" y acordada ("es natural que entre Estados que se respetan se avise antes…", recalcó el canciller brasileño Amorin); a Venezuela quizás no le perdone el haber desplazado a Lula "de ser un factor de estabilidad en la región a ser protagonista del conflicto", como advierte el diario chileno La Tercera.

En ambos casos, sin embargo, tanto respecto a Bolivia como Venezuela, la reacción brasileña tuvo un extraño efecto retardado. Con Bolivia porque, al parecer, fueron realmente sorprendidos por el decreto de nacionalización del 1 de mayo; pero con Venezuela no se entiende que el canciller Amorin le haya transmitido a Chávez recién esta semana su "incomodidad" por haber intervenido directamente en la medida boliviana a través de la participación de funcionarios de su empresa estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) que habrían –según Brasil– asesorado a Bolivia en el decreto de nacionalización.

Decimos "recién" porque bien pudo haberse escuchado algo de ello antes o después de la reunión que los tres mandatarios sostuvieron junto a su colega argentino en Puerto Iguazú hace una semana.

De todos modos la Cancillería venezolana no tardó en responder: "Censurar la presencia de funcionarios de PDVSA que se encuentran en Bolivia, a solicitud de sus legítimas autoridades, para brindar asistencia técnica en aquellos aspectos que han considerado necesarios, sería tan absurdo como condenar la presencia de funcionarios de Petrobras. Tal como se expresa en la Declaración de Puerto Iguazú, los Presidentes de Brasil, Argentina y Venezuela '…se pusieron de acuerdo en fomentar inversiones conjuntas a fin de favorecer el desarrollo integral de Bolivia’.

Según la revista Ámbito Financiero, de Buenos Aires, semanas antes de la esta minicumbre "Lula, Kirchner y Hugo Chávez despacharon una agenda de desencuentros que incluyó quejas sobre los movimientos de Tabaré Vázquez, broncas por los devaneos gasíferos de Evo Morales y, de paso, un reto a Chávez por consentirlos en la cumbre de Asunción de la semana pasada. 'Hermanos, este fin de semana lo veo a Evo en La Habana, adonde nos invita Fidel, y lo voy a poner en vereda’, se habría despedido entonces el bolivariano"

Bolivia al medio

Si bien Lula de entrada reconoció el derecho de Bolivia a nacionalizar sus recursos, hoy las críticas dentro de su país han matizado su posición conciliadora y ahora apuesta con todo a la negociación de los precios de venta del gas, discusión que ya ha comenzado con algunos roces: desde el ultimátum de Petrobras de finiquitar esta fase en 45 días bajo la advertencia de recurrir a un arbitraje internacional, lo cual fue rechazado inmediatamente por las autoridades nacionales; hasta la negativa, ayer, del presidente Morales de no indemnizar a la petrolera brasileña ya que el contrato que tenía con Bolivia era inconstitucional, por lo tanto ilegal. En la oportunidad, cuestionado sobre por qué no avisó al presidente brasileño sobre el decreto de nacionalización, Morales aseguró enfático durante una conferencia de prensa en Viena, donde participa de la Cuarta Cumbre entre la Unión Europea, América Latina y el Caribe: "No tengo por qué preguntar sobre las políticas soberanas de un país".

Por ello, y por otras medidas futuras del gobierno nacional, como el lanzamiento de la segunda reforma agraria, se espera una ardua negociación, de la que –aunque indirectamente– no estará lejos Chávez, quien junto al candidato peruano Ollanta Humala, ha sido ya invitado al lanzamiento de la campaña del MAS para la Asamblea Constituyente.

Pero la participación del venezolano no ha sido sólo observada desde fuera, sino también dentro del país. "Chávez ha logrado asumir un éxito ajeno como propio", advierte el periodista Raúl Peñaranda en consonancia con un parlamentario del MAS que, pidiendo guardar su identidad en reserva, comentó: "Lo que hace Evo se vería mejor si Chávez no le quitara tanto protagonismo".

Como fuere, y tal cual asegura el analista Carlos Toranzo, Bolivia está destinada a partir de ahora a no caminar sola porque "si hay dos países a los que les interesa influir sobre ella, esos son Venezuela y Brasil"

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