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Morales y sus dos izquierdas
Abdel
Padilla
*La nacionalización de los hidrocarburos bolivianos,
en el plano subcontinental, fue el incómodo
contrapeso que ha puesto en cuestión estas últimas
dos semanas la hegemonía geopolítica del Brasil
y en jaque al criticado "Lula" da Silva, frente
a la arremetida venezolana y el notorio protagonismo de
Chávez. Ambos poderes libran hoy una escaramuza con
fuego cruzado y en medio está Bolivia
"...la
revista semanal Veja resulta ilustrativa: 'Lula durmió
como el 'gran guía' de América Latina y se
despertó como el más bobo de la corte del
venezolano Hugo Chávez, que tramó el robo
del patrimonio brasileño en Bolivia' " "Evo
Morales no es chavista ni lulista, es vista", fue la
respuesta, todavía tibia y calculadora, del vicepresidente
Álvaro García los primeros días
de gobierno a la gran incógnita de la BBC y
otras cadenas internacionales sobre la línea si
más cerca de Chávez o de "Lula"
que seguiría el recientemente posesionado Evo Morales
y a quien él, García, auguraba no sólo
un liderazgo nacional, sino incluso continental.
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Evo
Morales no es chavista
ni lulista, es evista.
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"Así
como recibe enseñanzas de otras partes de América
Latina, seguramente va a enseñar, de manera humilde",
sentenciaba el segundo hombre del país, en una respuesta
que, sin embargo, no había aplacado la curiosidad
de los periodistas extranjeros.
El
panorama hoy, pasados los 100 primeros días de gestión
gubernamental y nacionalización de hidrocarburos
mediante, se ha clarificado: esta medida, al igual que la
anunciada segunda reforma agraria, entre otras, aleja manifiestamente
a Morales cada vez más de la centro izquierda "lulista"
y lo acerca livianamente a un Chávez ávido
de popularidad.
Es
muy posible, sin embargo como coinciden algunos de
las decenas de analistas que han escrito esta semana sobre
el tema en diarios de todo tipo de orientación y
origen, que para que Morales se haya decidido por
la medida nacionalizadora pesaran más factores internos
que ideológicos, aunque las repercusiones fuera del
país lo dice otro grupo de analistas
fueran de más largo alcance que el derecho soberano
boliviano de recuperar la propiedad de sus recursos naturales
de subsuelo.
De
ello sabe bien el presidente brasileño Luiz Inacio
Lula da Silva, quien ha vivido la semana más complicada
de su gobierno desde aquellas denuncias de corrupción,
a inicios del año pasado, en contra de algunos de
sus funcionarios jerárquicos.
Esta
vez, como entonces, ha sido la élite empresarial
como mediática las que le han caído con todo,
ataques que pueden incidir en su campaña de reelección.
Un
relevamiento minucioso del diario argentino Página
12 por los tapas de periódicos y revistas del Brasil
prueban el embate mediático contra el mandatario
brasileño, de cuya figura la revista semanal Veja
resulta ilustrativa: "Lula durmió como el 'gran
guía' de América Latina y se despertó
como el más bobo de la corte del venezolano Hugo
Chávez, que tramó el robo del patrimonio brasileño
en Bolivia".
"Guerra",
"invasión", "afrenta" fueron
las atizadas expresiones que se oyeron en las radios más
influyentes de San Pablo y se subrayaron también
en los periódicos: "Morales invade Petrobras
y nacionaliza el gas" tituló a seis columnas
el diario Folha de San Pablo en su sección Dinero,
el martes siguiente a la nacionalización.
Presionado
y aprisionado por los micrófonos, el canciller Celso
Amorim reaccionó: "¿qué quiere,
que invada Bolivia y los obligue a pagar el precio que yo
deseo? Ese no es nuestro método".
Aunque
fue el presidente boliviano quien apareció inicialmente
como el malo de la película (lo grafica una foto
montada de Morales sobre una garrafa con el título
"El hombre que puede parar Brasil
", publicado
en la tapa de la revista IstoE), los dardos tenían,
desde un inicio, otra dirección: Caracas. "En
rigor el venezolano, más que Morales, es el bicho
de siete cabezas de los formadores de opinión",
concluye su artículo Página 12.
¿Reacción
tardía?
Si
bien, según el diario Correio Braziliense, se critica
a Lula, en las negociaciones con Bolivia, "su falta
de firmeza en la conducción de la política
energética, su tolerancia en relación a la
ruptura de contratos, sus discursos ambiguos y su declaraciones
desencontradas"; respecto a Chávez sus compatriotas
le recriminan algo peor: el haber perdido peso en el mapa
geopolítico continental y haber, incluso, cedido
espacio en el tablero del liderazgo mundial (el analista
Humberto Vacaflor recuerda que Brasil es la potencia económica
número 13 del planeta, con un PIB de 452 mil millones
de dólares y 180 millones de habitantes; mientras
que Venezuela ocupa el puesto 39, con un PIB de 94 mil millones
su PIB y 25 millones de habitantes).
Si
Brasil reprocha a Bolivia el no haber concebido una nacionalización
"amistosa" y acordada ("es natural que entre
Estados que se respetan se avise antes
", recalcó
el canciller brasileño Amorin); a Venezuela quizás
no le perdone el haber desplazado a Lula "de ser un
factor de estabilidad en la región a ser protagonista
del conflicto", como advierte el diario chileno La
Tercera.
En
ambos casos, sin embargo, tanto respecto a Bolivia como
Venezuela, la reacción brasileña tuvo un extraño
efecto retardado. Con Bolivia porque, al parecer, fueron
realmente sorprendidos por el decreto de nacionalización
del 1 de mayo; pero con Venezuela no se entiende que el
canciller Amorin le haya transmitido a Chávez recién
esta semana su "incomodidad" por haber intervenido
directamente en la medida boliviana a través de la
participación de funcionarios de su empresa estatal
Petróleos de Venezuela (PDVSA) que habrían
según Brasil asesorado a Bolivia en el
decreto de nacionalización.
Decimos
"recién" porque bien pudo haberse escuchado
algo de ello antes o después de la reunión
que los tres mandatarios sostuvieron junto a su colega argentino
en Puerto Iguazú hace una semana.
De
todos modos la Cancillería venezolana no tardó
en responder: "Censurar la presencia de funcionarios
de PDVSA que se encuentran en Bolivia, a solicitud de sus
legítimas autoridades, para brindar asistencia técnica
en aquellos aspectos que han considerado necesarios, sería
tan absurdo como condenar la presencia de funcionarios de
Petrobras. Tal como se expresa en la Declaración
de Puerto Iguazú, los Presidentes de Brasil, Argentina
y Venezuela '
se pusieron de acuerdo en fomentar inversiones
conjuntas a fin de favorecer el desarrollo integral de Bolivia.
Según
la revista Ámbito Financiero, de Buenos Aires, semanas
antes de la esta minicumbre "Lula, Kirchner y Hugo
Chávez despacharon una agenda de desencuentros que
incluyó quejas sobre los movimientos de Tabaré
Vázquez, broncas por los devaneos gasíferos
de Evo Morales y, de paso, un reto a Chávez por consentirlos
en la cumbre de Asunción de la semana pasada. 'Hermanos,
este fin de semana lo veo a Evo en La Habana, adonde nos
invita Fidel, y lo voy a poner en vereda, se habría
despedido entonces el bolivariano"
Bolivia
al medio
Si
bien Lula de entrada reconoció el derecho de Bolivia
a nacionalizar sus recursos, hoy las críticas dentro
de su país han matizado su posición conciliadora
y ahora apuesta con todo a la negociación de los
precios de venta del gas, discusión que ya ha comenzado
con algunos roces: desde el ultimátum de Petrobras
de finiquitar esta fase en 45 días bajo la advertencia
de recurrir a un arbitraje internacional, lo cual fue rechazado
inmediatamente por las autoridades nacionales; hasta la
negativa, ayer, del presidente Morales de no indemnizar
a la petrolera brasileña ya que el contrato que tenía
con Bolivia era inconstitucional, por lo tanto ilegal. En
la oportunidad, cuestionado sobre por qué no avisó
al presidente brasileño sobre el decreto de nacionalización,
Morales aseguró enfático durante una conferencia
de prensa en Viena, donde participa de la Cuarta Cumbre
entre la Unión Europea, América Latina y el
Caribe: "No tengo por qué preguntar sobre las
políticas soberanas de un país".
Por
ello, y por otras medidas futuras del gobierno nacional,
como el lanzamiento de la segunda reforma agraria, se espera
una ardua negociación, de la que aunque indirectamente
no estará lejos Chávez, quien junto al candidato
peruano Ollanta Humala, ha sido ya invitado al lanzamiento
de la campaña del MAS para la Asamblea Constituyente.
Pero
la participación del venezolano no ha sido sólo
observada desde fuera, sino también dentro del país.
"Chávez ha logrado asumir un éxito ajeno
como propio", advierte el periodista Raúl Peñaranda
en consonancia con un parlamentario del MAS que, pidiendo
guardar su identidad en reserva, comentó: "Lo
que hace Evo se vería mejor si Chávez no le
quitara tanto protagonismo".
Como
fuere, y tal cual asegura el analista Carlos Toranzo, Bolivia
está destinada a partir de ahora a no caminar sola
porque "si hay dos países a los que les interesa
influir sobre ella, esos son Venezuela y Brasil"
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