Desactivará
el Gobierno todos los liceos militares
Nueve colegios dejan de pertenecer a las Fuerzas Armadas
Pasarán a la órbita civil; se quiere
evitar la militarización de la enseñanza
secundaria |
Por
Daniel Gallo
De la Redacción de LA NACION
Los
liceos militares dejarán de funcionar de la forma
en que lo hacen desde 1938. Por una disposición
del Ministerio de Defensa, las nueve escuelas de educación
secundaria que tienen régimen de internado y adiestramiento
castrense serán transformadas en colegios normales,
fuera de la órbita de las Fuerzas Armadas.
Así
lo informaron ayer fuentes de la cartera militar, y precisaron
que se ofrecerá a las provincias el traslado de
las responsabilidades educativas para evitar el cierre
de los establecimientos.
Si
el Ministerio de Educación no tiene escuelas a
su cargo, por qué debe tenerlas el de Defensa;
no queremos ocasionar un problema a los alumnos y por
eso se buscará una transferencia organizada a las
provincias, pero no creemos en la educación militarizada
a esa edad, comentaron allegados a la ministra Nilda
Garré.
Las
tres fuerzas cuentan con liceos de educación secundaria
distribuidos en siete provincias y en la Capital Federal.
El primero fue el Liceo General San Martín, fundado
en 1938. En los seis liceos del Ejército estudian
unos 7000 alumnos.
Fuentes
de las Fuerzas Armadas explicaron a LA NACION que esa
cantidad de estudiantes permite la autofinanciación
de los liceos, varios de los cuales fueron creados durante
la primera presidencia de Juan Domingo Perón. El
Ministerio de Defensa encaró una reorganización
global de los planes de estudio militares, y allí
no figura conservar a los liceos. En tanto se concrete
la transferencia a las provincias, esos institutos de
formación de adolescentes perderán gradualmente
sus atributos militares.
Mirada
castrense
Hoy
son dirigidos por coroneles o sus grados similares en
las otras fuerzas. También tienen un sistema de
convivencia interna reglamentado según la mirada
castrense, lo que incluye sanciones disciplinarias como
"arrestos" que se cumplen anulándose
los francos de fin de semana. De todas maneras, la inscripción
y permanencia en esos establecimientos es voluntaria y
a criterio de padres y alumnos.
Los
egresados de esos liceos obtienen, además del título
de bachiller, el grado de subtenientes de reserva. Una
proporción no mayor de quienes egresan de los liceos
continúan la carrera de oficiales en el Colegio
Militar, en la Escuela Naval o en la Escuela de Aviación
Militar.
En
algunos casos, como el Liceo General Roca, fundado en
1966, en Comodoro Rivadavia, la educación ofrecida
se extiende al jardín de infantes y a la escolaridad
primaria. En todos los liceos los cursos son mixtos desde
mediados de los años 90.
En
la opinión del Ministerio de Defensa, la oferta
educativa a nivel nacional ya vuelve obsoletos a estos
liceos militares. Aceptan en las cercanías de Garré
que esos institutos cuentan con un prestigio social ganado
luego de tantos años de funcionamiento, por eso
no se optó por cerrarlos sin más trámite.
La idea es que continúen con un régimen
civil de educación, aunque en la práctica
eso significa una modificación absoluta del sentido
para el que fueron creados. Pasarán a ser simples
y normales escuelas secundarias.
Funcionan
actualmente el Liceo Militar General San Martín
(en Buenos Aires), el Liceo Militar General Espejo (Mendoza),
el Liceo Militar Manuel Belgrano (Santa Fe), el Liceo
Militar General Paz (Córdoba), el Liceo Militar
General Roca (Comodoro Rivadavia), el Liceo Militar Aráoz
de Lamadrid (Tucumán), el Liceo Naval Almirante
Brown (Capital Federal), el Liceo Naval Almirante Storni
(Misiones) y el Liceo Aeronáutico (Santa Fe).
En
el Ministerio de Defensa garantizaron la continuidad de
la educación para aquellos alumnos que ya cursan
en los liceos, aunque con las variantes ya detalladas.
Para
los militares, esta decisión de quitarles la responsabilidad
sobre los liceos tiene una desventaja práctica
inmediata: la ruptura de la formación de cuadros
de oficiales de reserva.
Puede
ser ese un argumento poco entendible para quienes no están
familiarizados con la situación castrense, pero,
en realidad, tiene una dimensión interesante de
analizar. Las Fuerzas Armadas son una especie de póliza
de seguro que tienen los países, la cual siempre
se espera no utilizar. Pues bien, llegado el ahora impensable
caso de ser necesaria una movilización ante un
conflicto bélico son esos subtenientes de reserva
egresados de los liceos militares los únicos capacitados
para sumarse a los cuadros permanentes de oficiales.
La
Argentina, al desprenderse del servicio militar obligatorio
y sin una ley de movilización y reservas, depende
en una urgencia de los pocos hombres que se adiestraron
voluntariamente en la doctrina militar.
Contenido
humanístico
Los
cambios que se estudian para los planes de estudio militares,
ya a nivel de formación de oficiales, apuntan a
dotar esa carrera de mayores materias humanísticas,
según afirman en el Ministerio de Defensa.
Una
modificación radical en la formación del
Ejército ya se produjo durante la gestión
del fallecido teniente general Ricardo Brinzoni. Por su
decisión, para integrarse en la carrera de oficial
un joven no debe pasar obligatoriamente ni por el liceo
militar ni por el Colegio Militar de la Nación.
Con un título universitario en cualquier disciplina,
y un curso básico de instrucción militar
de seis meses, un aspirante puede ingresar directamente
en las escuelas de las armas y convertirse en subteniente
de infantería, caballería o artillería.
La
intención buscada por Brinzoni con esa modificación
fue insertar en el Ejército a jóvenes que
llegasen a la fuerza formados en el ámbito civil,
para evitar de esa manera que la institución castrense
quedase encerrada en una mirada parcial de la vida construida
naturalmente con el ingreso a los liceos militares a los
12 años.
Ese
fue un cambio revolucionario cuyo fruto se verá
en las próximas décadas. Por ahora, las
primeras iniciativas sobre la educación militar
conocidas en el Ministerio de Defensa apuntan a desprender
totalmente a las Fuerzas Armadas de los primeros niveles
de enseñanza.
En
la práctica, la decisión de la cartera a
cargo de Garré puede resumirse con el concepto
de que los liceos militares dejarán de existir.
Reunión
y confirmación
La
ministra de Defensa, Nilda Garré, analizó
ayer con los jefes de las Fuerzas Armadas la reglamentación
de la ley de defensa nacional, que esta semana será
elevada al presidente Néstor Kirchner. Reforzar
el control civil sobre las fuerzas y darle un mayor poder
real al Estado Mayor Conjunto son las premisas de ese
trabajo. Por otra parte, Garré confirmó
que el Gobierno alienta la capacitación de jóvenes
dentro de cuarteles, como informó ayer LA NACION.
"La idea es priorizar el empleo joven, el uso de
una cantidad de herramientas y el aprendizaje de oficios
como tornero", manifestó en declaraciones
radiales.
Casi 70 años de tradición
educativa
Son usados para formar reservistas
Los
liceos militares tienen una larga tradición educativa
en la Argentina. El primero fue el Liceo Militar General
San Martín, fundado en 1938, mientras que el último
en ser incorporado, en 1980, fue el Liceo Aeronáutico.
En
la página web del Liceo Militar General San Martín
se informan los objetivos de esos establecimientos de
educación secundaria:
"Contribuir
a formar al ciudadano argentino competente para integrarse
dinámicamente en el medio social, desde una concepción
democrática y cristiana con profundo sentido nacional
e identificado con los valores sustentados por las Fuerzas
Armadas."
"Constituir
regionalmente Institutos de Formación Complementarios
de Oficiales de Reserva de las Armas, con la finalidad
de contribuir al completamiento de los cuadros superiores
de la fuerza."
"Brindar
los niveles que correspondan a la formación básica,
insertos en el Sistema Educativo Nacional, a fin de formar
egresados competentes, con el título requerido
para ingresar en al educación universitaria, terciaria
u otra actividad."
Sus
materias de enseñanza común son marcadas
por la ley de educación federal y los planes de
estudio aprobados por el Ministerio de Educación
de la Nación.
Las
materias militares son apuntaladas por los comandos de
doctrina y enseñanza de cada una de las Fuerzas
Armadas.
A
partir del 4° año de estudio, los cadetes incorporan
a su enseñanza temas vinculados directamente con
la vida militar, como tiro, topografía, movimiento
de secciones de combate e historia de los conflictos bélicos.
También
a partir de ese año de escolaridad los cadetes
participan de maniobras en campos de entrenamiento militar.