Tambores da Guerra
Se ve venir un conflicto con Brasil
"Irak
ya ha sido una gran derrota de EEUU frente al
mundo musulmán.
No importa si ahora lo borran del mapa"
Para Garrido, el presidente Chávez, en
el contexto de una crisis
energética global, está parado sobre
una bomba de petróleo y gas
CLODOVALDO HERNÁNDEZ
En dos platos:
en cualquier momento puede estallar un gran conflicto
en Suramérica que girará alrededor
del gas boliviano y en el que tendría que
entrar Venezuela como fuerza beligerante.
Habrá dos
bandos en la disputa: uno encabezado por Brasil,
que necesita ese gas para sus planes de convertirse
en una potencia mundial a mediano plazo; y en
el otro, con Bolivia como motivo, estaría
Venezuela en rol obligado de solidaria defensora
de la soberanía de "la hija predilecta
del Libertador".
¿Un
juego de video para el Sur? No. Es una
de las hipótesis que maneja Alberto Garrido
desde su doble condición de militarólogo
y chavólogo. El escenario sería
producto de la mezcla de la crisis energética
mundial y el socialismo petrolero que adelanta
Venezuela.
Considerado chavista
por los opositores y opositor por los chavistas,
Garrido baraja el tema más despacio: "No
confundamos a Lula con la Fuerza Armada brasileña.
Las presiones militares son tan fuertes que este
año, por primera vez, hicieron un desfile
imponente. Han comenzado un reequipamiento veloz.
¿Con cuál hipótesis de guerra?,
¿contra EEUU? No lo creo porque en este
momento es su gran aliado para el proyecto político
del etanol. ¿Contra Argentina? No, son
mercados complementarios, sus gobiernos tienen
una excelente relación. Tampoco es con
Uruguay ni con Paraguay¿
-¿Cómo
vislumbra el estallido del conflicto?
-El mismo Lula
le dijo a Chávez que sus militares lo querían
empujar a la guerra cuando Evo Morales nacionalizó
los yacimientos y tomaron las instalaciones de
Petrobrás con las Fuerzas Armadas. En ese
momento hubo un desplazamiento de tropas brasileñas
hacia la frontera con Bolivia. Según los
acuerdos militares suscritos por Bolivia y Venezuela,
ante cualquier conflicto que tenga Bolivia, debe
intervenir Venezuela.
-¿Brasil
y Venezuela no son muy amigos?
-Los intereses de Brasil
y Venezuela como Estados cada vez están
más separados. No los va a unir ni el Mercorsur
porque no hay un proyecto político compartido
entre Brasil y Venezuela. Ellos sienten que el
gas de Bolivia debe ser "para Brasil".
Y en este escenario hay un tercero que sólo
los ciegos pueden excluirlo, que es Chile, el
país que era la gran potencia del Sur y
ahora vive una gran crisis, incluso de crecimiento,
por los problemas con el gas. Bolivia es el eslabón
más sensible del bloque de poder bolivariano.
Ya ni siquiera son los intereses de Washington,
sino de otros intereses nacionales que se han
convencido de que deben jugar incluso sin Washington.
-¿Es
creíble la amenaza de una invasión
de EEUU a Venezuela?
-Hay mucha burla
de sectores de la oposición y eso es ingenuo
o imbécil. Existen dos elementos centrales
para manejar esa posibilidad entre las hipótesis
de guerra. El primero es que Venezuela dispone
de las mayores reservas de crudos pesados y extrapesados
del mundo. Por otro lado, Chávez ha estado
repartiendo concesiones a enemigos activos o potenciales
de EEUU, como China, Rusia e Irán.
-Usted
ha dicho que la permanencia de Chávez en
el poder depende del momento en que los lobbies
estadounidenses del petróleo pierdan la
paciencia. ¿Cuándo vislumbraque
se va a producir ese desenlace?
-La palabra desenlace es
muy fuerte. Prefiero hablar de evolución.
Chávez ha venido apretando paulatinamente
la relación con las multinacionales energéticas.
Lo que ocurre es que esta situación del
mercado internacional, paradójicamente,
favorece a las transnacionales petroleras. La
empresa de mayores ganancias en la historia de
la humanidad, desde que eso se mide, es la Conoco-Philips
en 2006, cuando declaró 39 mil millones
de de dólares. Por más que Chávez
las ajuste, sus ganancias siguen siendo descomunales
y por eso operan sobre el sector político
estadounidense y lo amarran. Pero eso se traduce
en una lucha sorda de poder entre la clase política
y el sector militar, el Pentágono, que
responde a otro factor, que es el complejo industrial
militar. Eso explica por qué el secretario
de Defensa, Robert Gates, dice que Chávez
es un peligro para los venezolanos y la secretaria
de Estado, Condoleezza Rice, dice que el Gobierno
de EEUU no quiere hablar de Chávez. Hay
que ver el problema en su contexto global: Chávez
ha puesto el énfasis del proceso revolucionario
en la energía. Como estamos frente a una
situación de crisis energética generalizada
y él utiliza las armas que posee, no va
a tener jamás una situación estable.
Mientras la situación mundial y regional
sean tan volátiles, su presencia en el
poder también es volátil. Está
parado sobre una bomba de petróleo y gas.
EEUU perdió
la guerra
Garrido afirma que el dominio de EEUU sobre el
planeta pasa por el control de la energía.
Y una revolución contra ese orden mundial
también.
-Fidel lo dijo
hace tiempo. Por eso se habla de socialismo petrolero.
Esto se ha transformado, sobre todo para EEUU,
en una especie de jabón mojado: siempre
se les escapa. Los neoconservadores han tenido
claro que la única forma de que el siglo
XXI sea para EEUU es que controle las fuentes
energéticas. Se plantearon romper el síndrome
de Vietnam e ir de nuevo a la ocupación
territorial. Por eso fueron a Irak, para asegurar
las fuentes petroleras. Pero se encuentran con
una sorpresa absurda: ha cambiado el modo de hacer
una guerra entre dos países con una formidable
disparidad tecnológica. Lo que se dio fue
la secuencia de dos guerras: una primera etapa
rápida, convencional, que permitió
a EEUU ocupar Irak en tres semanas y a Bush declarar
que había ganado y que pronto tendría
a Irak produciendo 5 millones de barriles diarios;
y otra etapa, la guerra al estilo del siglo XXI.
-¿Esa
la está perdiendo?
-Ha sido una gran
derrota de EEUU frente al mundo musulmán,
no importa si ahora desaparecen a Irak de la faz
de la Tierra. Y lo mismo puede pasar con Irán.
Es el fin de la ilusión unipolar de EEUU.
El fracaso de la guerra convencional en Irak y
la transformación del petróleo en
un arma conducen a una situación inédita
en la que una civilización basada en el
petróleo ve cómo merman las fuentes
y aumenta la demanda. Le han entregado a dos naciones
petroleras, Venezuela e Irán, la potencia
emergente del Medio Oriente, un factor que los
paraliza. Si EEUU no ha atacado a Irán
es por el temor de que el petróleo, que
se aproxima a los cien dólares, pueda dispararse
hasta el infinito. Y en la transformación
del petróleo en arma han tenido mucho que
ver Chávez, su prédica, su práctica
política y sus movimientos geoestratégicos
que todavía EEUU no termina de comprender.
-Chávez
ha comenzado a hablar de la guerra combinada,
que une elementos de la guerra convencional con
la de guerrillas y la semana pasada llamó
a los oficiales a buscar ejemplo en Vietnam e
Irak. ¿Cómo lo interpreta?
-Creo que Chávez
apela a la hipótesis de guerra combinada
para solucionar un problema político. Existe
la aprensión de oficiales de la FAN que
creen que el desarrollo de la idea de la milicia,
del pueblo en armas, conduce a la reducción
de su poder. Él les dice: ustedes van a
tener su profesión pero el concepto final
va a ser el de milicianos, la guerra de todo el
pueblo. Lo nuevo es el planteamiento de la guerra
de guerrillas, que ha ido diluyendo el concepto
de guerra asimétrica. No sé en este
momento si él está pensando en una
combinación de fuerzas regulares con guerrilla
y guerra asimétrica o de las fuerzas regulares
con una de esas dos.
-¿Estas
jugadas políticas las hace el Presidente
por intuición o está muy bien asesorado?
-Chávez, lo digo
sin rubor, ha tomado formidables decisiones políticas
en distintos momentos y ha dejado a su lado cementerios
políticos sin atender a los consejos de
asesores. Él los escucha pero no hace necesariamente
lo que le dicen. Manda Chávez, no sus asesores.
Si no, que les pregunten a sus mentores: Douglas
Bravo, Norberto Ceresole, Luis Miquilena, Heinz
Dieterich. Ha seguido caminando, con su estilo,
poniéndole a todo su sello. Es un gran
político, pero tiene una prueba por delante
que él permanentemente la asoma, que es
demostrar que también es un gran guerrero¿
-¿Está
en deuda en ese plano por la forma como se comportó
el 4F y el 11A?
-Bueno, yo tengo
otras explicaciones para eso, pero no quiero entrar
en polémica. Sí digo que la gran
decisión guerrera todavía no ha
sido tomada por Chávez. Es diferente el
caso de Fidel Castro, que ha demostrado ser un
gran político y también un guerrero.
Creo que la gran prueba está muy cerca.
Es cuando pasas, de manera inconfundible, a jugarte
la vida. Hablo de un momento en que, ante la Historia,
tendrá que ofrecer un testimonio inequívoco.
-¿La
guerra con Brasil?
-Esa es una hipótesis,
pero está también un conflicto del
Medio Oriente en el que deberá tomar posición.
Está la tesis del derrame de conflictos
fronterizos. Está una posible reacción
de sectores sociales ante la nueva Constitución.
Es un cuadro de riesgo múltiple, pero su
gran prueba, no hay duda, es la que viene.
Ya tenemos una multipolaridad
de facto
Garrido, quien
está por presentar una edición actualizada
de su libro Chávez con uniforme (al que
califica de "antibiografía"),
asegura que sí, que Estados Unidos siempre
ha subestimado al presidente venezolano.
-Esa ha sido su
gran ventaja. En 2004, el
general James Hill (entonces jefe
del Comando
Sur) planteó que se considerara
a Chávez una amenaza emergente a la que
él llamó populismo radical y advirtió
que podría derramarse hacia la región
andina. Propuso andinizar la guerra de Colombia.
Eso le valió pasar a retiro pero sus planteamientos
quedaron por ahí, pues si él se
atrevió a llevarlos al Congreso es porque
representaban la posición del Pentágono.
Chávez se ha movido con extraordinaria
inteligencia, ha jugado con los factores, entre
ellos la debilidad de su enemigo estratégico,
EEUU, que es el petróleo.
-¿La
alianza energética con China tiene algún
futuro para lo que podría ser un mundo
multipolar?
-Un futuro absoluto.
Pero la multipolaridad no es algo que viene. Ya
tenemos una multipolaridad de facto, lo que no
tenemos es una multipolaridad institucional porque
las instituciones que rigen el planeta son todavía
producto de la Guerra Fría. Estamos presenciando
el impresionante fortalecimiento de Rusia, que
tiene dos elementos para ser otra vez una gran
potencia: petróleo y gas, por un lado y
armas por el otro, incluyendo un modernísimo
poder nuclear. De hecho ya se están dando
las condiciones para una nueva Guerra Fría.
Ya no es más la Rusia sometida post-Unión
Soviética. Por otro lado hay un eje que
no termina de cuajar pero que podría ser
alternativa ante el poder estadounidense, que
es el ruso-chino, apoyado en el Acuerdo de Shangai,
donde Irán es país observador.
-¿Es
cierto que la nueva Pdvsa arruinó los planes
de EEUU para apoderarse de todo el gas venezolano
o es una fanfarronería del presidente Chávez?
-La palabra fanfarronería
no me gusta. Chávez desarrolla un juego
peligroso que puede ser un bumerán: es
el gran integrador con Petrosur, Petrocaribe,
Petroandina, Petroamérica. Mucha gente
dice que nada de eso existe, pero hay acuerdos
firmados, algunos avanzan, otros no, pero la intención
de Chávez es unificar al continente en
materia de energía. La de EEUU también
pero para sus intereses: el que gane la pelea,
gana el petróleo y gana el gas.