Tambores
da Guerra
Acusan a
Chávez de suministrar balas a las FARC
y el ELN
GONZALO
GUILLEN
El Nuevo Herald
Venezuela suministra
un flujo continuo de municiones para los cerca
de 15,000 fusiles AK que poseen las Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército
de Liberación Nacional (ELN), revelaron
a El Nuevo Herald fuentes colombianas de inteligencia
militar.
La denuncia se
basa en los decomisos de municiones a los grupos
guerrilleros en las regiones del nororiente del
país, fronterizas con Venezuela, y en el
testimonio de desertores de ese grupo guerrillero.
Las fuentes aseguraron
que no sabían si ese suministro ``es consecuencia
de la creciente corrupción que existe entre
las fuerzas militares y de policía de Venezuela
o si se trata de una política de Estado
del presidente Hugo Chávez''.
Román Ortiz,
catedrático español y coordinador
de seguridad y postconflicto de la Fundación
Ideas para la Paz, declaró a El Nuevo Herald
que ``si las FARC consiguen munición la
capacidad operativa de varios frentes importantes
mejoraría''.
``Parece claro
que las FARC han encontrado facilidades para operar
en Venezuela y que usan el territorio venezolano
como punto de tránsito de narcóticos
y armas y para establecer bases de entrenamiento''.
El suministro
de munición venezolana ha sido revelado
''más 10 miembros de las FARC'' de un grupo
de 95 fugado de esa organización en lo
que va del año, aseguraron las mismas fuentes.
La única
fábrica en Sudamérica que produce
munición calibre 7.62 x 39mm para el AK
es la estatal Compañía Anónima
Venezolana de Industrias Militares (CAVIM).
Citando fuentes
de inteligencia militar y diplomáticas
europeas, el diario español El País
publicó el 16 de diciembre un reportaje
que alega que la cooperación de Venezuela
con las FARC es ``extensa y sistemática''.
El reportaje,
titulado El narcosantuario de las FARC, afirma:
``Lo que aseguran un diplomático europeo
y diversas fuentes oficiales a las que ha tenido
acceso El País es que existe complicidad
y compenetración de elementos importantes
del Estado que preside Hugo Chávez en las
actividades mafiosas y militares de la organización
guerrillera más antigua del mundo.
La conclusión
a la que un diplomático europeo y todas
las fuentes oficiales consultadas han llegado
es que la complicidad es activa y constante a
niveles operativos''.
Los AK de las
FARC y el ELN usan la misma munición de
los 100,000 AK-103 y AK-104 que compró
Venezuela.
Un comunicado
del Departamento de Defensa de Estados Unidos,
advirtió entonces: ``La compra ha creado
interrogantes sobre el propósito final
[de las armas]. Nuestra preocupación con
esta compra de armas aumenta dada la tolerancia
de Venezuela ante grupos como las FARC, el ELN
y otros''.
Hasta que Venezuela
comenzó a surtir de munición a las
FARC y el ELN, estas dos guerrillas y los paramilitares,
que tienen aproximadamente otros 5,000 AK, debían
conseguirlos los cartuchos en el mercado negro,
a un precio que podía llegar a $5.
La escasez y la
carestía obligaron a estas organizaciones
a restringir al máximo posible el uso de
su parque.
Según las
fuentes de inteligencia consultadas, las FARC
compran la munición venezolana a precios
que no superan 50 centavos por unidad y ''hay
indicios'' que también ``reciben suministros
gratis''.
La mayor parte
de la munición 7.62 x 39mm de las FARC
y el ELN provenientes de Venezuela e incautadas
en Colombia han caído principalmente en
los fronterizos departamentos colombianos de Norte
de Santander y Arauca, aseguraron las fuentes
de inteligencia militares consultadas, que pidieron
no ser identificadas porque no estaban autorizadas
a comentar sobre el tema.
Uno de los primeros
decomisos, de 8,500 cartuchos de munición
7.62 x 39. supuestamente venezolano cayó
en poder de la Policía en mayo del 2006.
El mayor decomiso
de municiones supuestamente venezolanas para fusiles
AK practicado últimamente por el Ejército
colombiano fue de medio millón de proyectiles,
cerca al pueblo de El Billar, departamento de
Caquetá.
Este golpe, en
que también se incautó munición
de otros calibres, aniquiló en el 2005
la capacidad de fuego del poderoso Bloque Sur,
comandado por ''Joaquín Gómez'',
que ha vuelto a usar sus fusiles AK con munición
que ``se cree que está llegado de Venezuela''.
En el 2005, por
orden del presidente Hugo Chávez, el Ministerio
de Defensa de Venezuela compró 100,000
fusiles automáticos AK-103 y AK-104 y municiones
--en cantidades no reveladas--, a la firma rusa
Rosoboronexport, que ya ha recibido en su totalidad.
Próximamente,
además de la fábrica de municiones,
entrará en funcionamiento en Venezuela
una planta de ensamblaje de fusiles AK-103 con
capacidad para producir cerca de 25,000 unidades
al año.
Chávez
optó por comprar el parque AK-103 y 104
frente a otros productos bélicos que utilizan
los principales ejércitos regulares en
el mundo.
El Plan de Consolidación
Estratégica de las Fuerzas Armadas 1998-2007,
un informe oficial secreto que determinaba el
tipo de armamentos que debería tener Venezuela,
consideraba que el parque existente de los viejos
fusiles belgas FAL, calibre 7.62 x 51mm, debían
sustituirse por un arma moderna calibre 5.56 x
45mm, por tener mejor alcance, precisión
y maniobrabilidad en el combate.
Tan pronto se
adoptó la decisión de adquirir fusiles
modernos calibre 5.56 x 45mm, la Dirección
de Armamento de las Fuerzas Armadas Nacionales
(DARFA) invitó a 17 compañías
de todo el mundo a presentar sus fusiles automáticos.
Nueve firmas lo hicieron: el FN FNC, belga, que
ya se usa en Suecia e Indonesia; los modernos
AK-101 y AK-102, versiones mejoradas del AK; el
versátil AUG australiano, que ya usaba
la policía secreta venezolana; los Galil
AR y SAR NATO, israelíes, entre otros.
Sin embargo, el
propio Chávez rechazó la amplia
gama de modernos y versátiles fusiles calibre
5.56mm y tomó la decisión de comprar
los modelos AK-103, versión estándar,
y AK-104, versión compacta, ambos calibre
7.62 x 39mm.
Este tipo de munición
sólo la siguen usando los ejércitos
más atrasados del Tercer Mundo y grupos
irregulares, como las FARC, el ELN o Sendero Luminoso.
Chávez
renovó cerca de 60,000 fusiles FAL calibre
7.62 x 51mm que Venezuela había comprado
a Bélgica en los años 50 y 60. Otros
fueron fabricados por CAVIM en los años
70.
Se cree que algunos
FAL que recientemente han sido encontrados en
poder de las FARC con los números de serie
borrados también provienen de Venezuela.