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Latina
Uribe
y Lula unidos por acuerdos militares
Por EDGAR C. OTÁLVORA
SUMARIO: Entre cantos de Shakira
y acuerdos empresariales, Alvaro Uribe y Lula da
Silva engranaron sus proyectos de defensa militar.
Junto al Perú de Alan García decidieron
darle un enfoque militar a la guerra contra el narcotráfico
y la guerrilla en las fronteras comunes.
La visita de Lula da Silva a Colombia fue un arriesgado
paso de la campaña brasileña para
recuperar la iniciativa política en Suramérica,
diferenciándose e incluso contraponiéndose
a la línea que el activismo de Hugo Chávez
ha impuesto. Lula da Silva visitó a Alvaro
Uribe justamente en la fecha nacional en la cual
se habían planeado actividades de impacto
mundial en rechazo a las Farc y exigiendo la libertad
de los secuestrados.
El brasileño fue a cumplir una agenda de
trabajo que buscaba entrelazar a Brasil con la usualmente
lejana Colombia. Los dos gobiernos hablaron de estimular
negocios privados, de cooperación en asuntos
como manejo de basura o cría de ganado y
en pactos para estimular la producción de
agro-combustibles. Pero el meollo de la visita fue
pasar por encima del condicionamiento que Chávez
le había colocado a las relaciones de Colombia
con los países donde gobiernan amigos del
venezolano. Y la forma con la cual Lula se aproximó
a Uribe fue apelando al tema caliente de las relaciones
militares en la región.
Colombia
impone condiciones
El 23 de mayo fue
suscrito en Brasilia el Tratado constitutivo de
Unasur, la aún amorfa confederación
de las doce naciones suramericanas. Ese mismo día,
Brasil formalizó su propuesta de crear un
Consejo Suramericano de Defensa. Uribe fue el único
que se mostró contrario a ese Consejo, alegando
que los problemas de seguridad de Colombia se debían
a la guerrilla, enemigo que no era tal para países
que formarían el Consejo. El argumento era
claro: Uribe no firmaría un acuerdo militar
con Venezuela y Ecuador, países que se mostraban
complacientes con las Farc.
Dos meses después, Lula aceptó los
requerimientos de Uribe. Ambos hablaron el sábado
19 de julio vía telefónica con la
presidenta de Chile, Michelle Bachelet, quien también
preside Unasur. Lula y la chilena se comprometieron
en tres puntos: las decisiones del futuro Consejo
Suramericano de Defensa serán por consenso.
Ese Consejo sólo reconocerá a “las
fuerzas institucionales consagradas por la Constitución”
de cada país, para impedir el deseo de Chávez
de conferirle personería internacional a
las Farc. Y finalmente, Uribe pidió y le
fue concedido, que la futura carta estatutaria del
Consejo incluya el expreso rechazo a grupos violentos,
“cualquier sea su origen”.
Así las cosas, Uribe anunció su decisión
de formar parte del Consejo de Defensa impulsado
por Lula. Pero aquella declaración fue sólo
el primero de una serie de anuncios en el campo
de la defensa militar que se produjeron durante
los dos días en que Lula permaneció
en territorio colombiano. El primero de ellos fue
la firma de un acuerdo bilateral de cooperación
militar que convierte a Brasil y Colombia en aliados
en esta materia.
Alianza bilateral
de defensa
El acuerdo en materia
de defensa suscrito por Uribe y Lula es un documento
general y amplio sobre cooperación entre
los dos países. Contempla los usuales programas
de intercambio de personal para cursos y visitas
en el área de formación militar. Pero
lo sustantivo es la decisión de crear un
Grupo de Trabajo Binacional para Cooperación
en materia de Defensa, que estará formado
por sus ministerios de Defensa y Relaciones Exteriores.
El interés brasileño de expandir sus
exportaciones de material bélico quedó
debidamente registrado en el acuerdo, el cual establece
que las partes otorgarán facilidades a las
iniciativas comerciales relacionadas con materiales
y servicios del área de defensa. El objetivo
más genérico y el cual abre las puertas
para la ejecución de las más diversas
acciones coordinadas, establece que los suscriptores
se comprometen a la implementación y desarrollo
de programas de “aplicación de tecnología
de defensa”. Los dos países en este
documento fijaron incluso las reglas que regirán
el intercambio de información secreta. El
acuerdo contempla que en lo sucesivo se firmarán
protocolos para cooperación militar en asuntos
específicos, los cuales quedarán cobijados
por el documento firmado en Bogotá. Lula
y Uribe también firmaron un memorando para
coordinar acciones contra el tráfico ilícito
de armas. Este acuerdo entroncará a la Agencia
de Inteligencia, a la Policía Federal y al
Ejército de Brasil con el DAS y el Comando
General de las Fuerzas Militares de Colombia.
Alta política
hecha con gestos
El presidente brasileño
asistió al desfile militar del 20 de Julio,
que este año se realizó en Leticia,
la más sureña de las capitales departamentales
colombianas, ciudad amorochada con la brasileña
Tabatinga. Era fiesta nacional y Uribe decidió
dar una demostración del creciente control
territorial que el Estado colombiano ha ganado.
Enuna zona que hasta hace pocos años era
epicentro de la guerrilla y el narcotráfico,
Uribe se atrevió no sólo a organizar
el más importante desfile militar de su país,
además promovió un concierto de impacto
mundial (con Shakira y Carlos Vives) y extendió
invitación a dos mandatarios fronterizos:
Lula y el peruano Alan García. Los tres jefes
de Estado presidieron el desfile, firmaron un importante
acuerdo sobre cooperación militar y después
se confundieron con la población pintando
un mural con la huella de sus manos y asistiendo
al concierto popular.
Durante el desfile militar se pudo ver a Lula levantarse
y aplaudir al paso de ex soldados colombianos víctimas
de minas sembradas por las Farc, quienes desfilaron
en sillas de ruedas. Después, Lula se levantó
para aplaudir a los militares que permanecieron
secuestrados por las Farc y que fueron rescatados
recientemente con la Operación Jaque ejecutada
por el Ejército colombiano.
Alianza
militar amazónica
El mensaje implícito
de la presencia de Lula y García en el desfile
militar colombiano se vio reforzado por dos hechos.
Ambos gobiernos enviaron tropas para desfilar junto
a las colombianas y los tres suscribieron un nuevo
acuerdo de cooperación en materia de defensa
fronteriza. El acuerdo firmado el 20 de julio en
Leticia ratifica la orientación del Acuerdo
de Tabatinga firmado a nivel de jefes militares
en el 2005, el cual ya abría espacio para
acciones trilaterales contra el narcotráfico
y la guerrilla.
El texto alcanzado por Brasil, Perú y Colombia
autoriza la realización de operaciones simultáneas
y coordinadas entre la Marina de Guerra del Perú,
la Armada de Colombia, la Policía Federal
brasileña y la Armada de Brasil. El propósito
es combatir los delitos transfronterizos en los
ríos amazónicos. Es decir: parar la
salida de cocaína desde la Amazonía
y frenar el ingreso de armas para uso de guerrilla
y narcotráfico. La connivencia guerrilla
y narcotráfico que se proyecta hasta las
barriadas más humildes de Río de Janeiro,
tiene su concreción espacial en las intrincadas
avenidas fluviales de la Amazonía, lo cual
convierte este asunto en un tema de alta relevancia
para la seguridad interna brasileña. .
En julio del 2006, en medio de una reunión
de Ministros de Defensa de los países signatarios
del Tratado Amazónico, Venezuela se opuso
a la propuesta colombiana y peruana de crear una
instancia de cooperación militar con acción
en la Amazonía. El general Albero Müller
Rojas, en su condición de Jefe del Estado
Mayor Presidencial, rechazó desde Caracas
la propuesta, denunciando a Colombia por pretender
la militarización de la Amazonía.
Dos años después se conforma una alianza
que asume la preservación de la Amazonía
desde una perspectiva de defensa militar. Por ironías
de la vida o pragmatismo geopolítico, uno
de los más interesados en este desarrollo
es justamente Brasil, el país cuyo presidente
fue fundador del Foro de Sao Paulo y ahora aplaude
a los soldados que combaten a las Farc.
No cabe duda. La diplomacia militar está
muy activa en Suramérica y Venezuela no está
siendo invitada a ese baile.
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