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Latina
Informe de Edgar C. Otálvora
*** Lula da Silva rompe
el cerco que Chávez intentó armar
para aislar a Uribe
*** El tema militar y de las Farc forma parte
de la nueva agenda de Brasil con Colombia
*** Perú desplazó a la conflictiva
Bolivia como productora de gas para exportación
*** Un tren por la Amazonía es el último
invento de Hugo Chávez.
Lula da Silva
decidió romper el cerco que Hugo Chávez
intentó sembrar alrededor de Alvaro Uribe.
Brasil mantiene su amistad especial con Caracas
pero no está dispuesta a seguir jugando a
los caprichos del presidente venezolano quien buscaba
deslegitimar a Uribe, mediante la creación
de un grupo internacional que mediara entre las
Farc y el legítimo gobierno colombiano.
La
visita de Lula de dos días a Colombia está
marcada por una agenda que busca tender puentes
entre ambos países, y entre ambos mandatarios.
El programa público del sábado en
Bogotá, tuvo a Lula en plan de promotor de
los negocios brasileños. Luego, en privado,
los presidentes tuvieron oportunidad de hablar y
acordar temas durante su encuentro en la hacienda
de Hatogrande, donde hicieron públicos los
acuerdos en materia de seguridad. El desplazamiento
el domingo hasta Leticia, en la frontera común,
tiene una connotación política y militar
que materializará la independencia con la
cual Lula se está moviendo en el tema de
la seguridad andina. A Uribe y Lula se les une Alan
García, con lo cual se completa en Leticia
la presencia de los tres países que en el
año 2005 firmaron un pacto de defensa policial
y militar de la Amazonía, para frenar el
avance del narcotráfico y la guerrilla. Informes
procedentes de Brasilia y Washington aseguraban
esta semana que el llamado “Acuerdo de Tabatinga”
sería ratificado por Uribe, Lula y García.
La presencia de Lula y García en el principal
desfile militar anual colombiano señala el
tipo de mensaje que Bogotá y Brasilia han
convenido con enviar.
Ante
el anuncio del encuentro de Lula con Uribe acordado
antes de la “reconciliación”
de Hugo Chávez con el colombiano, el mandatario
venezolano optó por inventar una “cumbre
amazónica” en la cual buscó
involucrar a Lula, Evo y al ecuatoriano Rafael Correa.
La reunión no se concretó ya que Brasilia
la desestimó. La segunda opción de
Chávez fue sumarse auto-invitado a la reunión
que Lula tenía pautada realizar con Evo para
formalizar un préstamo largamente negociado
por Bolivia y Brasil para construir una carretera
de interés geopolítico para los brasileños.
Para justificar su presencia, Chávez sacó
de la manga su decisión personal de prestarle
dinero (del fisco venezolano) a Bolivia, para que
también contra carreteras. La impresión
de la alta diplomacia brasileña es que Chávez
no tolera que Brasil se aproxime a Evo. Chávez
no tolera dejar de aparecer como el padrino de Bolivia.
El
fracasado proyecto del Gasoducto del Sur ya tiene
un reemplazo en la creativa imaginación de
la diplomacia venezolana: Chávez le propuso
a Lula construir un ferrocarril por toda Suramérica,
además de una carretera que cruce la Amazonía
desde Bolivia hasta la frontera con Venezuela.
El gobierno mexicano inició esta semana la
construcción de un terminal gasífero
en el puerto de Manzanillo sobre el Océano
Pacífico. El hecho aparentemente lejano de
Venezuela, marcaría el fracaso de la agenda
energética con la cual Hugo Chávez
ha procurado armar su poderío revolucionario
en la región. El proyecto mexicano está
destinado a recibir gas que Perú estará
enviado en breve, ya que Bolivia no pudo avanzar
en esa dirección.
México
y el estado de California han procurado comprar
gas en Suramérica. Eso movió a la
firma de un acuerdo en el 2001 impulsado por el
para entonces presidente boliviano Jorge Quiroga.
El proyecto LNG Pacific que llevaría inversiones
a Bolivia y gas a los gasoductos gringos, se transformó
en uno de los argumentos de la violenta oposición
contra el gobierno de Sánchez de Lozada quien
llegó al gobierno de Bolivia en 2002. Sánchez
debió abandonar la Presidencia ante las presiones
callejeras de dirigentes obreros, agrícolas
y cocaleros quienes se oponían a la venta
de gas al exterior. Una de las banderas de hombres
como Evo Morales era que el gas boliviano no debía
venderse al extranjero. El estado de violencia política
del 2002-2005 en Bolivia alejó a los potenciales
compradores de gas.
En
el 2005, los países del sur altamente gasificados
en su matriz de consumo energético - especialmente
Chile-, evaluaban la opción del gas peruano.
A su vez, Evo, desde la oposición en Bolivia,
rechazaba la venta de gas a los odiados chilenos.
Por ello a principios del 2005 cobró cuerpo
el tema de construir un “anillo energético”
en Suramérica. El proyecto se cayó
ese mismo año, cuando el presidente peruano
Alejandro Toledo se negó a suscribir un compromiso,
alegando que su país no contaba con capacidad
de producir el gas necesario para atender las necesidades
sureñas y el consumo interno. En ese momento
el gobierno venezolano inventó el ahora poco
recordado Gasoducto del Sur, con el cual Chávez
prometía llevarle gas desde Puerto La Cruz
a toda capital suramericana que lo necesitara. Posteriormente,
con Evo Morales ya en la presidencia boliviana,
se produce la estatización del sector de
hidrocarburos con el apoyo político y financiero
de Chávez.
Evo
se la juega en mayo del 2006 enfrentándose
a Brasil y sucumbe ante sus múltiples promesas.
Chávez ofrece no sólo reemplazar a
los inversionistas extranjeros (incluyendo a Petrobras)
en el sector de hidrocarburos boliviano. Además
Chávez ofrece en abril del 2006 financiar
un gasoducto que saldría de Bolivia llegaría
a Uruguay y Argentina, atravesando Brasil y Paraguay.
Eran tiempos en los cuales Chávez incluía
en su comitiva al canciller cubano Felipe Pérez
Roque y el venezolano andaba ganando voluntades
sureñas para ingresar al Mercosur.
Pasados
dos años expertos del sector hidrocarburos
bolivianos ya han detectado que las ofertas de Chávez
fueron sólo un cuento, que ha debilitado
a ese país como potencial gran productor
de gas. En tanto, el Perú gobernado por Alan
García, ha sacado ventaja para venderle gas
a Norteamérica, a Chile, y con amenazas de
reemplazar a Bolivia en el sediento mercado argentino
Mientras Perú se ha tornado el destino de
inversiones internacionales del sector de hidrocarburos,
la situación de Bolivia ha tendido a desmejorar
rápidamente. La falta de nuevas inversiones
ha hecho que Bolivia no esté en capacidad
de atender las ofertas de Evo a Argentina sobre
masivo suministro de gas. De hecho, el gobierno
de Cristina Kirchner decidió recientemente
comprar gas procedente de Trinidad & Tobago.
Se está registrando
una fuga masiva de ingenieros y técnicos
del sector hidrocarburos desde Bolivia hacia Perú.
Las inversiones internacionales están evadiendo
a la Bolivia de Morales, no sólo en el sector
hidrocarburos. Cifras oficiales señalan que
en el primer trimestre del 2008, el ingreso por
concepto de remesas de bolivianos que trabajan en
el exterior fue superior a la inversión extranjera.
Las cifras señalan que se produjo una des-inversión
neta en Bolivia.
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