| Venezuela
El Informe
de Edgar C. Otálvora
***Chavismo rechaza secesionismo en
Bolivia y lo apoya en Colombia y Chile
*** Lula da Silva ordena aumentar tropas y puestos
militares en frontera con Venezuela
*** Oposición boliviana aprueba referendo
revocatorio con reglas chavistas
*** Socialcristianos alemanes retan a izquierda
bolivariana
El movimiento autonomista boliviano,
acusado desde Caracas y La Habana de secesionista,
ha servido para poner sobre la mesa una serie de
movimientos secesionistas existentes en el subcontinente,
algunos de ellos alentados por el actual gobierno
venezolano. También ha servido para dejar
en evidencias que la pugna entre centralismo y federalismo
está viva en Suramérica.
En presencia de una docena de ministros
suramericanos, desde el Salón de los Espejos
del Palacio de Miraflores, con transmisión
televisada en vivo por uno de los canales estatales,
Hugo Chávez confirmó su decisión
de actuar abiertamente en Bolivia. La palabra usada
por el mandatario venezolano para calificar su actuación
a favor del gobierno de Evo Morales fue “injerencia”.
El proyecto separatista de potencial
mayor impacto en Suramérica es el promovido
por las Farc en Colombia. Bajo el nombre de “Nueva
Colombia”, esa organización definió
en los años ochenta su plan de conformar
una república dividida de Colombia, y cuyo
territorio estaría comprendido en las extensas
y despobladas regiones de la Amazonía y la
Orinoquía colombianas. El proyecto de la
“Nueva Colombia” fue impulsado dentro
de las Farc por la vieja dirigencia representada
por Manuel Marulanda y el ahora desaparecido Raúl
Reyes. Algunos analistas incluso los han calificado
como la “tendencia territorial”, por
su disposición a privilegiar el objetivo
de controlar una fracción del territorio
en las zonas periféricas de Colombia que
abarcarían las fachadas con la Orinoquia
venezolana y las amazonías venezolana, brasileña,
peruana y ecuatoriana. Esta es justamente la basta
región donde las Farc han expandido su presencia
desde entonces y donde el Plan Colombia se intensificó
bajo el nombre de Plan Patriota. Se trata igualmente
de la zona donde se han producido las recientes
entregas de secuestrados.
Cuando el presidente Hugo Chávez
solicitó en enero pasado el reconocimiento
internacional de las Farc como fuerza beligerante
en un conflicto armado interno, alegó que
la guerrilla controlaba territorio colombiano. Chávez,
al igual que el presidente ecuatoriano Rafael Correa,
aseguró que sus países no limitan
con Colombia sino con las Farc. De esta manera,
los dos jefes de Estado sumaron apoyo político
internacional a la tesis secesionista de las Farc.
En 1999, el para entonces alcalde
de la capital del fronterizo departamento colombiano
de Norte de Santander, propuso la secesión
de ese territorio. El alcalde José Gelvéz
abiertamente propuso la unión del territorio
nortesantandereano con el estado Zulia de Venezuela.
En aquel entonces, en el alto gobierno colombiano
circularon versiones según las cuales el
movimiento secesionista cucuteño estaba siendo
estimulado desde Venezuela, y más concretamente
desde el gobierno del estado Zulia. Para la fecha,
el gobernador del Zulia era Francisco Arias Cárdenas,
miembro de la logia militar que se alzó en
1992 junto a Hugo Chávez, y actual Viceministro
de Relaciones Exteriores de Venezuela. El hasta
hace poco embajador de Chávez en Bogotá,
Pavel Rondón, actuó como encargado
de fronteras cuando Arias era el gobernador zuliano.
Otra de las causas secesionistas
asumidas por el movimiento bolivariano a nivel latinoamericano
es el de los indígenas mapuches de Chile.
La Coordinadora Continental Bolivariana, organización
internacional promovida desde Caracas, se ha pronunciado
reiteradamente contra el gobierno chileno y a favor
del movimiento mapuche. A finales del mes de enero,
la CCB organizó una acción sobre la
embajada chilena en Quito para rechazar la política
de la presidente Bachelet en el tema mapuche. Incluso,
parte de las pintas realizadas recientemente por
simpatizantes oficialistas en Caracas contra la
Embajada española, se referían al
caso mapuche.
Según diversas fuentes chilenas,
el movimiento mapuche procura la plena independencia
mediante la creación de un "País
Mapuche". La “autonomía territorial”
a la cual se refieren los dirigentes mapuches ha
sido evaluada por el estado chileno como un intento
secesionista, que ha ganado apoyo internacional
entre grupos radicales europeos y latinoamericanos.
El diario El Mercurio de Santiago de Chile divulgó
recientemente la especie sobre los lazos entre los
mapuches y el brazo político de ETA.
Las extensas regiones amazónicas
declaradas durante el gobierno de Fernando Henrique
Cardoso como tierras indígenas, son objeto
de una creciente atención. Brasilia teme
que finalmente sea declarada una “nación
yanomami” o una “nación indígena”
que abra las puertas a un movimiento secesionista
impulsado por alguna “potencia extranjera”.
Esa “potencia extranjera” generalmente
fue asociada en el discurso oficial brasileño
con los EEUU, pero en los últimos años
en medios castrenses de ese país han visualizado
a Venezuela y su proyecto político (calificado
de expansionista) como otro potencial frente de
conflicto por el control de la Amazonía.
El presidente Lula da Silva anunció
esta semana el aumento del pie de fuerza en la región
amazónica fronteriza con Venezuela, así
como el incremento de los puestos militares en la
región. La decisión pareciera un adelanto
del proyecto de ley que el Congreso brasileño
comenzaría a analizar en breve, para disponer
un riguroso control militar de la presencia de organizaciones
extranjeras en zona amazónica.
La visita a Latinoamérica
(Perú, México, Colombia y Brasil)
de la jefa del gobierno alemán, la socialcristiana
Angela Merkel, marca el inicio de una oleada de
activismo europeo a este lado del Atlántico.
Previo a su gira, Merkel participó en un
encuentro con altas figuras socialcristianas y populares
de España y Latinoamérica, donde se
pasó revista a la situación política
en este continente. Antes de arrancar su gira, la
agencia alemana DPA distribuyó declaraciones
de Merkel en las cuales se mostró confrontada
con el proyecto chavista. “El presidente Chávez
no habla por Latinoamérica” afirmó.
La oposición boliviana aprobó
la realización de un referendo revocatorio
contra el presidente Evo Morales y su vicepresidente.
Los resultados podrían marcar el fin del
experimento socialista en Bolivia o su reforzamiento.
La consulta igualmente sería sobre la continuidad
de los mandatos de la mayoría de los prefectos,
con lo cual ese referendo se ha convertido en un
virtual torneo de fuerza entre el proyecto socialista
de Morales y las fuerzas de la oposición.
El proyecto de ley para el referendo revocatorio
fue una creación de Morales con inspiración
venezolana. Para que se cumpla la revocatoria del
mandato será necesario que el porcentaje
de votos contra Morales sea el 53,740 por ciento
de los votos válidos y que el número
de esos votos sea superior a los 1.544.374 que logró
el Presidente al ser electo. En Bolivia, diversos
analistas políticos han mostrado sorpresa
ante esa movida de la oposición, por cuanto
las reglas hacen cuesta arriba la salida de Morales
quien aceptó el reto confiado en que el juego
lo beneficiaría.
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