| Venezuela
Informe Otálvora
Edgar
C. Otálvora
* Colombia
tomó la palabra a Chávez y espera
avanzar en la delimitación en el Golfo
de Venezuela
*El marketing político sobre las negociaciones
con las Farc
* Caracas aprovecha la ruptura del pacto bipartidista
de apoyo de EEUU a Uribe.
El misterio sobre
el estado de las negociaciones para la delimitación
en el Golfo de Venezuela finalmente fue aclarado.
La información fue hecha pública por
un alto funcionario colombiano mientras Caracas
permanece muda al respecto.
El embajador colombiano
en Caracas, el empresario santandereano Fernando
Marín, en declaraciones dadas al diario El
Universal afirmó que durante la reciente
reunión Chávez-Uribe los presidentes
recibieron de mano de los negociadores las propuestas
de acuerdo sobre el Golfo. El asunto ya no estaría
en manos de los negociadores (la Coneg) sino que
dependerá de una decisión de parte
de los Presidentes. De esta forma, Marín
confirmó lo que hace un par de semanas se
comentó en este Informe.
Las diversas
declaraciones de voceros colombianos, incluyendo
a los propios negociadores por parte de ese país,
señalan que existirían varias opciones
de resolución del diferendo limítrofe
sobre las áreas marinas y submarinas. Opciones
que forman un menú de posibilidades de trazado
de líneas delimitadoras y (al parecer) de
condiciones para aprovechamiento conjunto de algunos
de los lotes. Dos días después de
escuchar en la hacienda Hato Grande el informe privado
de los negociadores, Hugo Chávez sugirió
públicamente la opción de explotar
binacionalmente las áreas en las cuales no
se alcance un acuerdo delimitador.
El anuncio
de Chávez sobre el Golfo tomó de sorpresa
al gobierno colombiano el cual había asumido
la presentación del informe de los negociadores
como parte de la rutina en las reuniones presidenciales
venezolano-colombianas. No se esperaba en Bogotá
que Chávez hiciera público el tema
pero ahora el embajador colombiano en Caracas ha
respondido afirmando que “Colombia ve condiciones
para avanzar en el tema del Golfo”. Obviamente
Colombia le ha tomado la palabra a Chávez
y se apronta a buscar una precisión de Caracas
sobre el tema.
Mientras tanto,
Hugo Chávez ha descubierto en el tema de
su papel de facilitador para el intercambio humanitario
en Colombia (secuestrados en manos de la Farc a
cambio de guerrilleros presos) un filón publicitario
internacional de gran impacto.
Alrededor de la
senadora colombiana Piedad Córdoba, el gobierno
venezolano ha montado una operación de marketing
político de alto vuelo, con apoyo financiero
irrestricto. Aparte de las movilizaciones internacionales
y del aparato de lobby político que Caracas
paga en Washington, la senadora colombiana Córdoba,
facilitadora designada por Alvaro Uribe (no por
Chavez!!!) utiliza la sede diplomática venezolana
en Washington para sus contactos con la prensa y
como base de operaciones en esa ciudad.
Un equipo de abogados
gringos habría sido contratado por el gobierno
venezolano para que asesoren a la señora
Córdoba en el tratamiento que debe darle
al caso de los dos comandantes de las Farc que permanecen
presos en EEUU.
Lo del intercambio
humanitario incluso ha servido a Caracas para abrir
una brecha en la complicada relación con
el gobierno de EEUU.
Horas antes de que
el Canciller Nicolás Maduro le hiciera el
quite a Chávez en la ONU y embistiera contra
EEUU, se produjo un hecho relevante en la atormentada
química entre Caracas y Washington. El ministro
Maduro recibió en la sede de la misión
venezolana en Nueva York a Thomas Shannon, el subsecretario
para América Latina del Departamento de Estado
gringo.
El hecho mismo de
que el encuentro se produjera, y que además
tuviese lugar en territorio venezolano, dejó
sentir una nueva línea de acción del
gobierno Bush a propósito del tema colombiano
en la cual reconoce a Chávez como un interlocutor
para procurar la liberación de 3 estadounidenses
secuestrados por las Farc. Y tanto el Embajador
de EEUU en Bogotá, William Brownfield, como
el Secretario de Defensa Robert Gates han manifestado
el apoyo de su gobierno a la negociación
con las Farc.
La izquierda
colombiana ha estado en intensa comunicación
con el Partido Demócrata de EEUU en el último
año. El propósito inicial fue cercar
la ayuda militar al gobierno Uribe, materia en la
cual ciertamente han tenido éxito. Las Farc
ven como congresistas estadounidenses actúan
como sus virtuales aliados, al restarle recursos
financieros y políticos al aparato militar
de Uribe. El frente bipartidista formado en Washington
en tiempos de Bill Clinton de apoyo al Plan Colombia
fue roto por el Partido Demócrata el cual
ahora golpea seriamente la política del gobierno
Bush hacia Colombia.
Colombia quedó
encapsulada en la pugna entre los Demócratas
y la Casa Blanca sobre temas sensibles como Irak
y los tratados comerciales, asuntos que los demócratas
han convertido en parte de su arsenal para alcanzar
la Presidencia en el 2008.
En ese cómodo
marco se mueven ahora Chávez y la señora
Córdoba, encontrando apoyos en Washington.
Logrando que desde el Congreso se presione a la
Casa Blanca para que apoye la gestiones de Caracas
ante las Farc.
En la última
semana, Uribe ha endurecido su posición ante
las gestiones de Chávez, rechazando condiciones
de las Farc. Sabiendo el provecho político
que le representa, Chávez declaró
el viernes que ningún “obstáculo”
lo hará abandonar sus gestiones. Aparte de
la buena prensa que está ganando por lo de
Colombia, Chávez ha logrado compensar el
interés internacional sobre la reforma constitucional
que impondrá la presidencia perpetua en Venezuela.
En
medio de las tensiones entre Caracas y Bogotá
por las desbordadas acciones publicitarias de Chávez
a propósito del “intercambio humanitario”,
explotó un inusual conflicto fronterizo:
protestas locales contra los peajes establecidos
en la ruta que conduce desde la línea fronteriza
en el estado Táchira hasta Cúcuta,
la principal ciudad fronteriza colombiana. Algunos
analistas políticos han tendido a unir el
tema fronterizo con el de la intermediación
de Chávez, lo cual no pareciera ajustarse
del todo a la realidad. Pero los dos temas están
coincidiendo en el tiempo y se están sumando
a la lista de roces.
Estudiosos del tema
limítrofe venezolano-colombiano sostienen
que los peajes cucuteños en las proximidades
de la frontera, violan los acuerdos con base en
los cuales fueron construidos los puentes internacionales
Simón Bolívar y Francisco de Paula
Santander, en la primera mitad del siglo pasado.
En la práctica, ciudadanos venezolanos están
impidiendo el tránsito carretero entre los
dos países lo cual viola los tratados bilaterales,
y ha llevado a que Bogotá exija a Caracas
la reapertura de las vías. Se está
cocinando un conflicto análogo al que mantiene
cerrados los pasos fronterizos entre Argentina y
Uruguay, sin que Buenos Aires haga nada para impedirlo.
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