| América
Latina
Informe de Edgar C. Otálvora
***Liberación
de Ingrid Betancourt rompió records de
sintonía en Venezuela
*** Gobierno venezolano busca bajar la animadversión
del extenso electorado de origen colombiano
*** Colombia confirmó que para engañar
a los guerrilleros, la Operación Jaque
fingió ser una misión enviada
por Chávez
*** Lula se abre camino en el liderazgo regional.
El costo político
interno de su enfrentamiento contra Colombia sería
una de las causas que han movido a Chávez
a limar asperezas con Bogotá. Vistas las
elecciones regionales de noviembre, donde Chávez
actúa como portaaviones electoral de sus
candidatos, le resultaría negativa la animadversión
del extenso electorado de origen colombiano. En
ese contexto, Chávez abandonó los
epítetos contra Alvaro Uribe y recomenzó
a llamarlo de "hermano".
El rescate de los secuestrados y
en especial de Ingrid Betancourt, se convirtió
en un hecho noticioso son precedentes en Venezuela.
Los indicadores de sintonía de los canales
de TV que seguían la noticia se dispararon
ese día. El canal de noticias Globovisión,
que transmitió integro el talk show nocturno
del presidente Uribe con los ex-secuestrados en
la noche del miércoles, se habría
anotado una nueva marca de sintonía. Los
televidentes venezolanos siguieron los hechos colombianos
como si se tratara de una noticia nacional, en la
medida que el tema de los secuestrados colombianos
y las Farc, se han filtrado en la agenda política
venezolana.
Aumentan las evidencias de que la
Operación Jaque fue diseñada emulando
los operativos que el gobierno de Chávez
montaba para buscar secuestrado en Colombia. Hasta
ahora existían evidencias aisladas sobre
este asunto, pero el viernes fue indirectamente
confirmado por Bogotá. Los
planificadores de la Operación debían
convencer a los guerrilleros de las Farc de que
se trataba de una misión de amigos extranjeros
que trasladarían a los secuestrados a otro
sitio, probablemente a otro país. El ministro
de Defensa colombiano, Juan Manuel Santos, afirmó
el viernes ante la prensa que el comando que ejecutó
la Operación Jaque incluyó a dos miembros
que simulaban los roles de reportero y camarógrafo.
Santos dijo a bocajarro que estos dos personajes
habían ido incluidos en el reparto tal como
lo hacían en las operaciones organizadas
por Chávez. El video mostrado evidencia que
no se trataba de profesionales, sino probablemente
de personal de tropa. En suma,
Colombia usó las empatías ideológicas
y políticas de las Farc con Chávez
para diseñar su operación de rescate.
El lugar donde posó el helicóptero
en el cual fueron embarcados los 15 rescatados en
la Operación Jaque, es un sembradío
de coca. La información se desprende del
video divulgado por el Ministerio de Defensa colombiano.
El hecho evidencia una vez más la estrecha
relación que existe entre la narcoproducción
y las Farc, en cuanto a convivencia territorial
y de conjunción de intereses. Esta realidad
es uno de los aspectos más sensibles en relación
al futuro de las Farc ya que escapa del terreno
militar y político, y es una permanente y
sustanciosa fuente de finanzas para los frentes
ricos de la Farc. .
El plan brasileño de recuperar
el liderazgo político regional, a juicio
de varias cancillerías latinoamericanas,
está resultando exitoso. La apreciación
común en varias capitales de la región
es que Hugo Chávez perdió el impulso
y la novedad de su activismo externo y Lula da Silva
está abriéndose camino por esa brecha.
La agenda energética que le sirvió
de caballito de batalla a Chávez no se ha
concretado, salvo en cuanto a envíos de combustible
subsidiado a algunos países. Ninguno de los
grandes proyectos de refinación se ha materializado.
Las inversiones ofrecidas al sector de hidrocarburos
boliviano no han llegado. La presencia en Ecuador
se limita a un taladro manejado caprichosamente
por venezolanos para molestia del sector petrolero
oficial de ese país. El gasoducto Bolivia-Argentina
para el cual Chávez ofreció dinero
fue sólo una oferta de cuando el presidente
venezolano se presentaba en las reuniones de Evo
Morales con sus potenciales clientes de gas.
El próximo 20 de julio, la
población colombiana de Leticia, la más
sureña de ese país, será escenario
de un hecho significativo en el contexto político
y militar subregional. El año pasado, Alvaro
Uribe decidió que el desfile militar del
20 de julio se realizara en la isla de San Andrés:
fue su manera de afirmar a Daniel Ortega la importancia
estratégica que Colombia le asigna a sus
posesiones en el Caribe. Fue la primera vez que
un desfile del día nacional de Colombia no
se realizaba en tierra firme. Para este año,
Uribe ha decidido que el desfile, el más
importante de ese país, tenga lugar en la
capital del lejano departamento de Amazonas. Zona
de guerrilla y narcotráfico, pero además,
el área de alto contacto de Colombia con
Brasil, la amazonía colombiana ha sido uno
de los escenarios de la ofensiva militar contra
las Farc en los últimos años. La realización
del desfile militar del 20 de julio en Leticia no
es caprichosa. La presidencia de Colombia estará
enviando ese día un mensaje sobre la presencia
creciente que el Estado tiene en la zona.
Lula
da Silva visitará Bogotá el día
19 de julio. Se trata de una visita oficial en la
que se ha impuesto Brasilia de recuperar la iniciativa
política en la región. Al siguiente
día Lula estará viajando junto a Alvaro
Uribe hasta Leticia para asistir como invitado de
honor al desfile militar del Día de la Independencia
colombiana. Esta semana se conoció que el
presidente peruano Alan García se unirá
a Lula y Uribe, y también estará en
la tribuna de honor en Leticia. El anuncio de la
presencia del peruano le confiere a esta fecha un
sentido especial en términos de la química
política suramericana que seguramente tendrá
impactos en el futuro de la seguridad regional.
Aparte de vecinos,
Brasil, Colombia y Perú son suscriptores
de un acuerdo sobre acción militar coordinada
en la zona amazónica, el cual pareciera que
será renovado este 20 de julio. El acuerdo
de Tabatinga fue firmado por los ministros de Defensa
de Brasil, Colombia y Perú en febrero del
2004. Está orientado a la cooperación
militar para combatir el tráfico de narcóticos
ilegales y de armas con área de acción
en la triple frontera amazónica. Fue suscrito
a bordo de una lancha patrullera de la Armada brasileña
fondeada frente la población brasileña
de Tabatinga, ciudad siamesa con la colombiana Leticia.
La confirmación del interés trinacional
para actuar coordinadamente contra guerrilla y narcotráfico
evidencia que en la subregión se están
materializando alianzas que escapan a la lógica
confrontacional impulsada desde Caracas. Los años
cuando Caracas era referencial para la diplomacia
suramericana parecieran estar acabando, con Brasilia
tomando su lugar.
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