| Operación
Jaque
La Operación
que dejó out a Chávez
Por EDGAR C. OTÁLVORA
Uribe, con apoyo
de inteligencia de EEUU, Israel y Europa puso a
salvo a los más connotados secuestrados en
manos de las Farc. Los militares colombianos buscaron
parecer enviados de Venezuela para anular posibles
suspicacias de los guerrilleros.
El rescate de quince
secuestrados en manos de las Farc, por parte de
un comando de las fuerzas militares de Colombia,
se transformó en una noticia de alcance mundial.
Dejando a un lado las gestiones diplomáticas
que diversos gobiernos ejecutaban cerca de las Farc,
el gobierno Uribe autorizó la ejecución
de una operación militar para recuperar a
la dirigente política Ingrid Betancourt,
a tres estadounidenses y a un grupo de personal
policial y castrense secuestrado en algunos casos
desde diez años atrás.
El éxito
del rescate fue informado al mundo por el ministro
de la Defensa, Juan Manuel Santos, dejando boquiabiertos
a diversos sectores de la izquierda latinoamericana
y europea. El rescate, sin víctimas que lamentar,
con un final digno de película veraniega,
echó por tierra la tesis difundida por la
senadora Piedad Córdoba de que sólo
Hugo Chávez podría obtener la liberación
de los secuestrados. La acción también
dejó mal parados a los funcionarios del gobierno
francés y a los familiares de Ingrid Betancourt
quienes rechazaban y boicoteaban cualquier iniciativa
de rescate.
Caras amargas
en Caracas
Mientras desde el
Vaticano hasta el Palacio Quemado de La Paz se dieron
a conocer mensajes entusiastas de felicitación
por el éxito de la operación, en Caracas
reinó un silencio sepulcral dentro del gobierno
que sólo fue roto en la noche. Los medios
oficialistas reaccionaron a la información,
restándole importancia a la Operación
y atacando las palabras de Ingrid Betancourt, durante
su primera rueda de prensa. La colombiana había
calificado como importante la participación
de Chávez en el proceso de paz colombiano
pero le exigió respeto para la democracia
de ese país. Betancourt apareció ante
el mundo demasiado uribista para el gusto de Chávez,
ya que la recién liberada se permitió
recordarle a Chávez y al presidente ecuatoriano
Rafael Correa, que Colombia escogió a Uribe
y no a las Farc.
El gobierno venezolano
hizo saber que Chávez habría llamado
a Uribe para felicitarlo por el hecho. Pero públicamente
Venezuela sólo se pronunció mediante
un seco comunicado oficial distribuido por la Cancillería
casi a la media noche del miércoles. En un
país donde el Presidente suele ordenar cadenas
de radio y TV por casi cualquier motivo, no dejaba
de sorprender que Chávez no saliera ante
las cámaras para referirse a la exitoso rescate
ejecutado por su colega colombiano.
Chávez, quien
ganó titulares de prensa a cuenta de los
secuestrados colombianos durante el último
año, de pronto había quedado fuera
del juego. Sus acusaciones de militarista, guerrerista
y sanguinario que tantas veces lanzó contra
Uribe desde diciembre pasado, quedaron vacías
ante el limpio operativo de rescate. La famosa secuestrada
Ingrid Betancourt, a nombre de quien Chávez
y Piedad Córdoba tantas veces hablaron, una
vez liberada se puso en la acera de enfrente del
venezolano. No fue una buena jornada para Chávez.
Inteligencia
militar
La operación,
según ha informado el gobierno colombiano
y ha corroborado Ingrid Betancourt, consistió
en infiltrar a los carceleros de las Farc a quienes
se les habría convencido de que una misión
extranjera procedería a trasladar a los secuestrados.
Aparte de posibles complicidades internas y de infiltraciones
del gobierno a las líneas de comunicación
interna de las Farc, el rescate fue posible mediante
una compleja operación de inteligencia. Parte
de los esfuerzos del gobierno Uribe para conducir
la guerra contra las Farc fue destinar alto interés
e importantes recursos para organizar y hacer funcional
un amplio sistema de inteligencia. Sus resultados
se están viendo ahora.
En esa dirección,
Colombia ha recibido apoyo directo de EEUU, Israel
y de varios gobiernos europeos, los cuales se han
convertido en proveedores de datos y tecnología.
En el caso de EEUU, su directo interés en
el rescate de tres de sus ciudadanos, habría
hecho que la embajada estadounidense en Bogotá
y el Comando Sur, monitorearan y aportaran recursos
para la Operación.

Helicóptero Mi-17 preparado para
a "Missão Humanitária"
Que pareciera
un envío de Chávez
La información
suministrada por el gobierno a los custodios de
los secuestrados, vía canales infiltrados,
así como la utilería (equipos aéreos,
vestuario del equipo de rescate, entre otros) buscaba
hacer aparecer el traslado como una organizada por
Venezuela o por Ecuador. A los secuestrados, según
narró Betancourt, sus carceleros les hicieron
saber en la mañana del miércoles,
que serían trasladados a otro sitio, posiblemente
a otro país donde recibirían mejor
trato. Para Cesar, el carcelero, al parecer estando
fuera de los canales de comunicación con
la ata dirigencia de las Farc, resultó creíble
que los secuestrados pudieran ser enviados a un
país vecino.
Los helicópteros
del rescate fueron pintados de blanco y rojo, emulando
en buena medida el esquema de colores que poseen
los helicópteros del servicio de búsqueda
y salvamento venezolanos cuyas imágenes se
conocieron durante los operativos montados por Hugo
Chávez y las Farc para la liberación
de secuestrados entre diciembre y febrero pasado.
Los aparatos usados por Colombia son de fabricación
rusa modelo MI-17 y su apariencia externa es asimilable
al de los asignados por Chávez para buscar
los secuestrados en Colombia. Adicionalmente, los
hombres que descendieron del helicóptero
para trasladar a los secuestrados llevaban franelas
con la imagen del Ché Guevara, con lo cual
le daban el airecito a operación entre camaradas
que podía ayudar a hacer bajar las potenciales
sospechas de los guerrilleros.
Las elecciones
que vienen
En la noche del
miércoles, el presidente Uribe realizó
un talk show que reunió a los rescatados
y a sus familiares, junto al alto mando militar
colombiano. Por varias horas, cada uno de ellos
narró su versión de los hechos. El
presidente colombiano se dio el gusto de mostrar
su éxito con lo cual careó a sus contradictores
internos y a sus enemigos externos. Uribe ganó
un nuevo aire, en medio de una crisis política
de gran calado que amenazaba incluso con poner fin
a su mandato.
Al mismo tiempo,
en la sala de prensa de la casa presidencial de
Nariño, desde donde se transmitió
el acto, estaban presentes dos figuras de la política
colombiana que pudieran convertirse en los grandes
rivales, o grandes aliados, con vistas a las elecciones
presidenciales del 2010. El ministro Santos e Ingrid
Betancourt, ambos deseosos aspirantes a la silla
de Bolívar, salieron de la Operación
Jaque con su imagen y popularidad lista para presentarse
como triunfales candidatos a reemplazar a Uribe
(si este decide no pujar por una segunda reelección…).
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