| Sorpresivo
discurso de Cristina Kirchner
El golpe del 76 fue alentado por civiles, dijo la
Presidenta
Lo hizo ante militares; prometió
no volver a hablar del tema; aumentos a las tres
fuerzas
Cristina Kirchner ofreció
a los militares una reivindicación histórica;
prometió que no hablaría más
del tema
Foto: Fabián Marelli
La presidenta Cristina Fernández
de Kirchner sorprendió anoche gratamente
a los militares. No sólo porque les anticipó
un aumento salarial del 19,5 por ciento, sino porque
hizo una suerte de reivindicación que las
conducciones de las Fuerzas Armadas esperaron por
mucho tiempo: expresar desde el máximo nivel
político que no sólo ellas tuvieron
responsabilidades en los golpes de Estado. La mandataria
prometió, además, que no volverá
a referirse a cuestiones vinculadas con esa etapa
del país. ?Espero que sea la primera y última
vez que hable de este tema?, dijo la Presidenta
en su discurso durante la tradicional cena de camaradería
de las Fuerzas Armadas, que se desarrolló
en el Edificio Libertad, sede de la Armada. Concurrieron
los 200 oficiales más importantes del país
y buena parte del Gobierno, incluido el vicepresidente
Julio Cobos, con quien la Presidenta se reencontró
después de varios enfrentamientos surgidos
por fuertes diferencias en el conflicto con el campo.?Cuando
hubo que hacerse cargo de todo, no lo hicieron [se
refería a los civiles]. Y solamente quedaron
ahí las Fuerzas Armadas, como si fueran las
culpables de todo. Esto no quita responsabilidades,
pero coloca las cosas en su justo término
histórico. Fueron civiles los que impulsaron
las interrupciones como las de marzo del 76?, afirmó
Cristina Kirchner. El mensaje no es para tomar a
la ligera. La Presidenta buscó en el discurso
de anoche definir los lineamientos de su política
militar. Entre ellos, mirar hacia el futuro y no
detenerse en el pasado. Horas antes, en la CGT,
había recordado la figura del abogado laboralista
Norberto Centeno, desaparecido durante la dictadura,
en 1977. Esos recuerdos parecería que no
volverán a ser expuestos ante oídos
militares.
Habló la
Presidenta, entonces, de los derechos que quiere
hacer valer de los militares, como el acceso a la
vivienda o equiparar los aumentos salariales del
área castrense con los otorgados en el resto
de la administración pública. Por
eso, en este caso, el incremento salarial tendrá
un valor real del 19,5%. "Tengo que anunciar
este aumento porque los jefes me dijeron que si
no, no me van a dar de comer", ironizó
la Presidenta para, en la primera frase de su discurso,
eliminar el suspenso que había alrededor
del incremento salarial.
El discurso dejó
de lado lo que iba a ser el foco de la noche: el
reencuentro tras 20 días entre Cristina Kirchner
y el vicepresidente Julio Cobos.
Saludo a
Cobos
Apenas llegó,
la Presidenta se saludó afectuosamente con
Cobos, a quien el Gobierno había bombardeado
por su posición en el conflicto con el campo.
Cobos también sorprendió en la noche.
Esta vez, porque rompió el protocolo y apareció
en la cena con su esposa, Cristina Cerruti. Algo
inesperado, al punto de que ni el esposo presidencial,
Néstor Kirchner, asistió a la comida.
Quizás esa presencia ayudó a suavizar
la mesa.
También para
diluir la posible tensión entre las dos principales
figuras institucionales el protocolo militar armó
una mesa central con muchos invitados. Entre la
Presidenta y el vicepresidente se ubicó,
a modo de zona neutral, al jefe del Estado Mayor
Conjunto de las Fuerzas Armadas, brigadier general
Jorge Chevalier. A la derecha de Cristina Kirchner
se sentó la ministra de Defensa, Nilda Garré,
y completaron los lugares el teniente general Roberto
Bendini (Ejército); el almirante Jorge Godoy
(Armada); el brigadier general Normando Costantino
(Fuerza Aérea); el presidente provisional
del Senado, José Pampuro; el ministro de
Planificación Federal, Julio De Vido, y el
secretario legal y técnico, Carlos Zannini.
La presencia de
Néstor Kirchner nunca estuvo prevista en
el Edificio Libertad. Sí, en cambio, la del
jefe de Gabinete, Alberto Fernández, un duro
crítico de Cobos. Fernández prefirió
dejar su asiento para que una rencilla política
no empañase lo que el Gobierno pensó
como un día de acercamiento fuerte al mundo
militar. El ministro de Justicia, Aníbal
Fernández, otra voz que castigó al
vicepresidente, se acercó a éste para
brindar frente a las cámaras.
Más allá
de este obligado encuentro con Cobos, después
de que voces de la Casa Rosada atacaron al mendocino,
la semana pasada, el ambiente militar que rodeó
a Cristina Kirchner en su primera cena de camaradería
fue bastante más relajado que aquellos densos
climas que rodearon las comidas de su esposo.
Claro que Néstor
Kirchner casi ni dirigió la atención
a los militares, salvo cuando los utilizó
para algún reto público que subiese
su popularidad cuando los gritos eran sinónimos
de autoridad. La Presidenta, en cambio, tuvo su
noveno encuentro con militares en ocho meses de
gestión y con varios proyectos castrenses
en desarrollo.
El conflicto con
el campo sobrevoló la velada. Los uniformados
estuvieron más interesados en sus salarios
que en discusiones ajenas. "Por suerte estamos
fuera de esto. Aunque todo vaya peor en las rutas,
la reglamentación de la ley de defensa es
muy clara y sólo podemos actuar ante una
agresión exterior proveniente de una fuerza
militar extranjera, así que no nos metemos
ni nos pueden meter", señaló
un oficial que conoce el pensamiento de las cúpulas.
Anoche, los militares analizaban el mensaje presidencial
y, al menos entre plato y plato, no le encontraban
fallas.
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