EL
Carretera al Infierno
El operativo, paso a paso, demuestra
que lo que se vivió
en Bagua fue una masacre de policías.
La terrible secuencia de imágenes de estas
páginas corresponde a los cadáveres
de los 10 policías de la Dinoes masacrados
con sevicia en la Estación No 6 del Oleoducto
Nor Peruano de Petroperú, en Imasita, Bagua,
Amazonas, la fatídica tarde del viernes 5.
El acta del levantamiento de los cuerpos indica que
los policías fueron encontrados “descalzos,
sin borceguíes y con las manos amarradas con
pasadores. Presentaban en sus cuerpos diferentes heridas
con armas cortantes y penetrantes (lanzas y hachas),
en la parte de la cabeza, cuello y dorso. También
presentaban heridas de bala por escopetas”.
Eran
los suboficiales José Huamán, Johan
Ruiz, Michael Meza, Rely Delgado, Germán Farroñán,
Ronald Elera, Marcos Huansi, Adán Higinio,
Grey Castro y Luis Miranda. En las vistas no aparece
la fotografía del comandante PNP Miguel Montenegro
Castillo. Su cuerpo fue encontrado recién el
lunes 8, a dos kilómetros de distancia. Estaba
igualmente con las manos atadas, semidesnudo y con
dos heridas de bala.
Ninguno
de ellos falleció en combate. Fueron torturados
y asesinados por centenares de indígenas que,
increíblemente, los tenían secuestrados
desde el 9 de abril (ver más en la nota siguiente).
La
peor masacre policial que se recuerde en el país
tuvo su origen a 150 kilómetros de allí,
en Bagua, ese mismo viernes 5. A las cinco y treinta
de la mañana, 550 policías se alistaron
para iniciar el operativo de desalojo de un tramo
de la Carretera Fernando Belaunde Terry, entre los
caseríos Siempre Viva y El Reposo, en Bagua.
Al frente del ‘teatro de operaciones’,
estuvieron los generales Luis Muruguza y Javier Uribe
(ver nota aparte).
No
está claro quién dio la orden, pero
52 policías, al mando del mayor PNP Felipe
Bazán Soles, se ‘adelantaron’ para
sorprender a los nativos en una colina cercana a la
‘Curva del Diablo’.
Pero
fueron ellos los sorprendidos. Allí se encontraban
unos 4,000 manifestantes y algunos de ellos advirtieron
a tiempo la presencia policial. “Vi a los policías
avanzar por entre las sombras y corrí la alarma”,
declaró a CARETAS desde la clandestinidad el
dirigente nativo Santiago Manuin.
El
contingente del mayor Bazán fue reducido y
12 efectivos fueron abatidos con sus propias armas
de largo alcance. El cuerpo de Bazán no ha
sido encontrado al cierre de esta edición.
Era su primera operación en el campo. En marzo
último había obtenido el 1er puesto
en un curso de alto riesgo de la Dirección
de Operaciones Especiales.
“Nosotros,
al ver que nuestros compañeros caían
como papas por el disparo de las armas de los policías,
logramos avanzar hasta luchar cuerpo a cuerpo con
ellos. Les quitamos sus armas y con ello nos defendimos,
No olvide que somos licenciados del Ejército”,
sostuvo el dirigente Manuin. Es necesario recalcar
que los “disparos” eran de granadas lacrimógenas.
A
partir de entonces se inició la balacera y
el caos. Entre la multitud enardecida destacaban algunos
personajes ajenos al grupo nativo, aparentemente dirigiendo
las acciones.
El
grueso de policías se lanzó al piso,
aturdido por la lluvia de balas y de flechas. Algunos
efectivos caen heridos.
Mientras
tanto, otro grupo de nativos –apoyados por colonos
de Jaén, Bagua Chica y Utcubamba– incendió
una camioneta del Ministerio Público y una
unidad de bomberos. Eran aproximadamente las 9 y 45
de la mañana.
En
una ambulancia del hospital de Utcubamba, los policías
sorprendieron a tres nativos heridos que en el interior
de una bolsa llevaban un fusil AKM arrebatado a los
policías secuestrados un mes antes en la Estación
No 6.
Casi
en simultáneo, las ciudades de Bagua Chica,
Bagua Grande y Jaén, vivieron momentos tensos.
Numerosas turbas tomaron las calles en protesta por
el desalojo de los nativos en ‘Curva del Diablo’.
En Jaén, 300 personas incendiaron el local
del APRA y de la Sunat. En Bagua Chica, 600 revoltosos
incendiaron la sede del módulo de justicia,
el local de la gobernación y la sede del APRA.
En Bagua Grande redujeron a cenizas el local del Pronaa
y de Cofopri, desapareciendo miles de títulos
de propiedad. Los policías se vieron obligados
a ocupar los techos de las viviendas vecinas desde
donde contuvieron a los atacantes que pretendían
tomar el puesto policial. En los módulos de
justicia se quemaron 3,000 expedientes.

La mayoría de policías estaba
armado de equipo antimotines no letal. Pero más
de un francotirador los esperaba en el camino. Las
fotografías digitales proporcionadas a CARETAS
por una extranjera en Bagua, permitieron reconstruir
la secuencia de hechos, minuto a minuto, en la Curva
del Diablo en Bagua. Minutos previos a estas dramáticas
imágenes, la Policía había permitido
a una unidad de bomberos atender a uno de los manifestantes
contusos caído en la tierra de nadie. A las
9:13 a.m. son blanco de disparos. Un oficial repele
el ataque, rodilla al suelo. Otro policía cae
herido, aparentemente impactado de un balazo.
La Matanza de Imasita
El
asalto a la estación No 6 se habría
iniciado a las 2: 30 pm. Azuzados por Radio Onda de
Bagua (ver nota aparte), que informaba de una supuesta
masacre de dirigentes nativos, los nativos de Kozú
Grande se enfurecieron y empezaron los gritos que
clamaban “¡venganza, venganza!”.
Los
28 policías de la Estación No 6, a quienes
se despojó de sus armas durante la toma del
9 de abril, fueron sorprendidos escuchando la radio,
mientras que otros 10 agentes fueron detenidos en
sus casetas de vigilancia.
El
comandante PNP José Montenegro Castillo, intentó
convencer a los líderes indígenas de
deponer su medida de fuerza, según testigos.
Pero los nativos seleccionaron, al azar, a 18 policías
y los llevaron al monte para someterlos a crueles
maltratos hasta caer la noche. Diez policías
fueron atados a los troncos y luego asesinados a machetazos
y cortes en todo el cuerpo.
Los
indígenas tenían previsto matar a ocho
policías más, pero avistaron la presencia
de un contigente policial y se dispersaron. No está
claro en qué momento asesinaron al comandante
Montenegro y arrojaron su cuerpo a un abismo ubicado
aproximadamente a dos kilómetros del lugar.
Aprovechando el desconcierto, siete policías
huyeron.
El
suboficial Paulo Parcas Paredes (38) fue uno de los
sobrevivientes de la Estación 6. “Caminé
un día y medio por el monte. Cada vez que llegaba
a una casa nativa, me alejaba para tomar otro camino,
por temor a ser detenido nuevamente. Así estuve
perdido, hasta que encontré un riachuelo y
tomé el curso de las aguas hasta llegar a una
casa de un agricultor, quien me auxilió y me
condujo al cuartel militar de Imasita”, contó
a CARETAS.
Las
cifras oficiales del desalojo y la matanza es de 25
policías muertos y nueve civiles fallecidos,
de los cuales sólo cuatro son nativos. Resultaron
heridos otros 169 civiles y 31 policías de
la Dinoes.
Pero
pronto surgieron inquietantes versiones de que la
Policía estaba quemando cadáveres y
arrojándolos al río para reducir el
número de bajas civiles. Abilio Arroyo de CARETAS
dedicó el fin de semana a visitar los hospitales
y puestos médicos de la localidad, en compañía
del Vicariato de Bagua, para contrastar la versión
oficial. No se tienen registrados más muertes.
El
lunes 8, Arroyo y funcionario del Vicariato, se trasladaron
en un helicóptero de la Policía a la
localidad de Jorobamba, a 50 kilómetros al
norte de Bagua Grande, donde se denunció la
supuesta existencia de una fosa común con 30
cadáveres. La información también
resultó ser falsa.
El
número de muertes civiles, en contraste con
el elevado número de bajas policiales, revela
el autocontrol de las fuerzas policiales en Bagua.
El
número de heridos en los hospitales de Bagua
es de 200, 63 de bala.
Fue
necesario movilizar un equipo de 15 fiscales del distrito
judicial de Amazonas para asistir la demanda de las
necropsias, detenciones y exhumación de cuerpos.
El fiscal superior Oswaldo Bautista, dirige personalmente
la labor de los representantes del Ministerio Público.
Las
autoridades y la iglesia local, se han organizado
rápidamente para enfrentar la emergencia. Instalaron
un Comité de Apoyo para brindar ayuda humanitaria
a los nativos y alquilan vehículos para devolverlos
a sus lugares de origen. En el centro pastoral de
Bagua dirigido por religiosas españolas, se
encuentran 600 nativos refugiados y en otra sede similar
de El Milagro, ya son 700 nativos “concentrados”.
En ambos lugares la Policía recuperó
cuatro fusiles AKM y pertrechos policiales que fueron
arrebatados a los 12 policías muertos en la
‘Curva del Diablo’, kilómetros
202 y 204 de la vía Fernando Belaunde.
La
UGEL de Bagua suspendió las clases en los 40
centros educativos hasta que que se levante el toque
de queda. Este distrito, creado en la época
de la independencia, tiene una guarnición militar
en las afueras de la ciudad y su helipuerto tuvo intensa
actividad en los últimos días.
El
Ejército trasladó 380 efectivos de las
Fuerzas Especiales y se han registrado detenciones
por infringir al toque de queda. La Policía
reportó la desaparición de 49 fusiles
AKM, 30 pistolas y revólveres con sus cacerinas
y municiones. Al cierre de esta edición, se
había logrado recuperar 15 AKM y detenido a
11 sospechosos, en su mayoría nativos.