'Nuevas "bases de EEUU" en Sudamérica?
ANDRES
OPPENHEIMER
"Miami Herald e Nuevo Herald
Lo
más sorprendente de la indignación suscitada
en Sudamérica por los planes de Colombia de
permitir "bases militares norteamericanas"
en su territorio es que tal vez esos planes ni siquiera
existan, y que todo este lío no sea más
que una gran metida de pata de Colombia en la forma
en que presentó este asunto.
Yo mismo me sorprendí cuando el canciller colombiano
Jaime Bermúdez me dijo en una entrevista en
su despacho que "no hay un solo centímetro
en Colombia en el cual habrá una base norteamericana".
Prácticamente
todos los artículos periodísticos que
había leído antes de mi llegada a Bogotá
señalaban que, tras la decisión de Ecuador
de ordenar el cierre de la base estadounidense de
Manta en ese país, Estados Unidos estaba negociando
para establecer "bases militares norteamericanas"
en Colombia.
A principios de esta
semana, algunos de los principales países sudamericanos
--como Brasil y Chile-- expresaron su preocupación
por las supuestas "bases militares estadounidenses"
en Colombia, y acordaron discutir ese tema en la cumbre
de países sudamericanos de UNASUR, que se realizará
el 10 de agosto en Ecuador.
El presidente colombiano
Alvaro Uribe ha dicho que no asistirá a la
cumbre, sugiriendo que en la misma Colombia será
blanco de un ataque coordinado dirigido por Venezuela
y Ecuador. Ecuador, el país anfitrión
de la cumbre, rompió relaciones con Colombia
después del ataque de tropas colombianas contra
un campamento guerrillero colombiano de las FARC en
territorio ecuatoriano en el 2008.
Uribe partió
el martes en una gira a Perú, Bolivia, Chile,
Argentina, Paraguay, Uruguay y Brasil, para explicar
a sus contrapartes qué hay detrás de
las actuales conversaciones militares con Estados
Unidos.
El presidente venezolano
Hugo Chávez había dicho el domingo que
ha "alertado" a sus colegas de la región
"acerca del peligro que representan las nuevas
bases gringas para Venezuela".
Los presidentes de
Ecuador, Bolivia y Nicaragua de inmediato repitieron
las acusaciones de Chávez. Incluso países
más moderados expresaron preocupaciones similares.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da
Silva, dijo: "No me gusta la idea de una base
norteamericana en la región".
'Entonces, si no habrá
"bases militares norteamericanas", qué
es lo que habrá?, le pregunté al ministro
de Relaciones Exteriores de Colombia.
Según Bermúdez,
Colombia y Estados Unidos están discutiendo
un acuerdo destinado a incrementar la cooperación
militar estadounidense --especialmente en vigilancia
aérea e inteligencia-- para combatir a los
narcotraficantes y las narcoguerrillas en Colombia.
Pero, a diferencia
de las bases estadounidense en Manta, Ecuador, o Guantánamo
(Cuba) o varios países europeos, en las que
Estados Unidos enarbola su bandera y tiene jurisdicción
y autonomía, las tropas estadounidenses no
tendrán sus propias bases en Colombia, dicen
funcionarios de Colombia y Estados Unidos.
"Son bases colombianas,
operadas y comandadas por colombianos, en las cuales
habrá acceso regulado a personal de Estados
Unidos", me dijo Bermúdez.
Según la ley
estadounidense, el número de tropas de Estados
Unidos en Colombia no puede sobrepasar los 800 militares
y 600 trabajadores contratados. Según Colombia,
el año pasado hubo 71 militares estadounidenses
y 400 contratados en el país.
Bajo el acuerdo que
se está negociando, las tropas estadounidenses
serán invitadas a trabajar en al menos siete
bases militares colombianas. Pero no hay planes de
incrementar el número de soldados estadounidenses,
según los funcionarios de ambos países.
Mi opinión:
Si los gobiernos de Colombia y Estados Unidos están
diciendo la verdad --y sospecho que es así,
porque el acuerdo que están negociando deberá
ser sometido a la supervisión del Congreso
estadounidense, donde la mayoría demócrata
no es muy amiga de Uribe-- estamos frente a un error
garrafal en la forma en que Colombia ha presentado
este asunto.
Colombia debería
haber etiquetado este acuerdo de alguna manera más
acertada para impedir que otros hablen de "bases
estadounidenses" en Colombia. El gobierno colombiano
podría haber hablado de un "un ejercicio
militar ampliado", por ejemplo, en lugar del
ambiguo título de "proyecto de cooperación
y asistencia técnica" que le puso al plan.
Más aún,
Uribe debería asistir a la cumbre sudamericana
del 10 de agosto. Tal como lo ha demostrado en ocasiones
anteriores, Uribe se maneja en su mejor forma cuando
está ante un público hostil, especialmente
en las cumbres presidenciales.
Uribe perfectamente
podría decirles a sus colegas: "Perfecto,
hablemos de los acuerdos militares de todos, incluyendo
los recientes acuerdos militares de Venezuela con
Rusia e Irán, o de la masiva presencia de asesores
militares cubanos en Venezuela, o de la ayuda de Venezuela
y Ecuador a los grupos guerrilleros colombianos, verificada
y certificada por Interpol".
Si
los países sudamericanos quieren una discusión
franca sobre acuerdos militares, deberían tenerla,
y enfocarla sobre todos los pactos --públicos
y secretos-- que se están llevando a cabo en
la región.